Fue un enero negro: Ola de despidos masivos y conflictividad en aumento


La caída del consumo interno, el encarecimiento de costos operativos como tarifas energéticas y cargas financieras, y la apertura indiscriminada de importaciones –especialmente de productos asiáticos a bajos precios– emergen como causas centrales, generando competencia desleal y desprotección para la producción nacional.
Importación letal: Se derrumba la industria textil
El sector textil es uno de los más golpeados, con un verdadero «desangre» de producción y empleos. En Tucumán, la gigante Hilados SA (TN & Platex) paralizó su planta hasta febrero de 2026, suspendiendo a 190 trabajadores debido a la caída de la demanda interna y la presión de importaciones, que duplicaron la entrada de ropa desde China. En La Rioja, la misma empresa cerró otra fábrica, dejando a unos 70 operarios sin empleo tras reducir su plantilla de 140 a 60 en la hilandería, profundizando la crisis industrial en la región.

Similarmente, en Santiago del Estero, Coteminas Argentina SA anunció 57 despidos recientes, sumando 112 en solo 60 días, atribuidos a la avalancha de importaciones de sábanas y toallas asiáticas, el deterioro del poder adquisitivo y el incremento de costos. En el Nordeste, la emblemática Emilio Alal SACIFI, con más de 100 años de historia, cerró sus plantas en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco), afectando a 260 familias por la misma combinación de factores: importaciones de hilados, telas y prendas usadas, altos costos financieros y caída del consumo.
Despidos masivos: Otros sectores industriales en crisis
Esta problemática no se limita al textil. En la industria alimenticia, suspensiones y despidos masivos azotan a empresas como Lamb Weston en Munro (Buenos Aires), donde el cierre de la planta de papas fritas dejó a 100 trabajadores en la calle, con el gremio STIA denunciando el «industricidio» impulsado por la apertura de importaciones y la desprotección laboral.

En el sector avícola, Granja Tres Arroyos y WADE enfrentan paros por incumplimientos salariales, con más de 1.000 trabajadores en Buenos Aires afectados por retrasos en pagos, quincenas y aguinaldos durante 2025. El frigorífico creador de Paty suspendió a 450 operarios por deudas millonarias y desplome de ventas, mientras que en Villa Gobernador Gálvez (Santa Fe), 150 empleados del Frigorífico Euro ocupan la planta desde noviembre de 2025, viviendo allí tras meses sin salarios y ante un vaciamiento empresarial.
Despidos e incertidumbre laboral: una crisis federal
La crisis se extiende a otros rubros y regiones, confirmando su carácter federal. En San Luis, más de 50 mineros de Master Lajas denuncian vaciamiento y abandono patronal, con acampe indefinido para bloquear la salida de maquinaria. En Córdoba, una metalúrgica despidió a una veintena de operarios –sumados a 35 previos– por caída de actividad y apertura de importaciones, generando protestas frente a la fábrica. En Rosario (Santa Fe), Fornax SRL cerró sin aviso, dejando trabajadores en la calle ante la retracción del mercado interno.

El sector automotriz registra un desplome del 30% en producción y exportaciones, con suspensiones en General Motors Alvear (Santa Fe) que reducen salarios al 75% para menos de 600 empleados. En Tierra del Fuego, la eliminación de aranceles a celulares pone en riesgo 2.500 puestos en la industria electrónica fueguina, incapaz de competir con importados chinos.
Otros conflictos refuerzan esta dura realidad: en Misiones, 100 despidos en Hipermercado Libertad por caída de consumo y depósitos vacíos; en San Juan, 130 vigiladores de seguridad privada perdieron sus empleos tras perder una licitación; en Chubut, el éxodo de YPF causó 8.000 despidos en petróleo, construcción y otros sectores, con 750 comercios cerrados; en Formosa, SMATA denuncia despidos en Toyota Homu por incumplimientos salariales y prácticas antisindicales; en Quilmes (Buenos Aires), Sealed Air confirmó 65 despidos y un paro indefinido en su planta petroquímica; en Tortuguitas, Lustramax despidió a 29 trabajadores en represalia por reclamos, generando asambleas permanentes; y en el sector seguros, el gremio alerta por 1.500 empleos en riesgo por malas gestiones y desplome del consumo.

Conflictividad en aumento
Frente a esta ola, los trabajadores responden con medidas de fuerza: paros, ocupaciones, asambleas y denuncias sindicales, como las de UATRE en avícolas, AOMA en mineras o FTIA en alimenticias, exigiendo reincorporaciones, pagos adeudados y estabilidad. La capacidad instalada industrial cayó nuevamente en noviembre de 2025, con sectores en estado crítico por demanda débil y mayor presión importadora. Y no hay optimismo por el futuro.

Esta crisis de despidos masivos no solo destruye empleos, sino que impacta en familias enteras, con precarización creciente y retroceso en derechos laborales, pintando un enero de incertidumbre federal para el mundo del trabajo. Se espera un febrero de alta tensión: el Gobierno está dispuesto a avanzar con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso y la falta de diálogo con los sindicatos podría traer una fuerte escalada de los conflictos, con la posibilidad latente de un plan de lucha con paro general y movilizaciones.
FUENTE. MUNDO GREMIAL



