Trenzas y uñas extravagantes en Cuba
Circula una lista con cerca de 180 actividades autorizadas para el ejercicio del trabajo por cuenta propia en Cuba. Dentro de ellas hay poco comunes: la Peluquería afrocubana. Con el tejido de trenzas que son joyas de la arquitectura humana, y la colocación de uñas extravagantes dan un toque de sensualidad que afianza la identidad caribeña.
Por Margarita Pécora
Las tejedoras de trenzas africanas funcionaban de manera informal hace décadas. Probablemente el vínculo cubano con Angola trajo la influencia de esa moda a la Isla. Esta actividad, bien remunerada, creció con el boom del turismo y el ansia femenina de querer lucir como auténticas exponentes de la raza afrocubana.
En cualquier solar habanero se encontraba a estas hábiles tejedoras con una clientela impaciente, que hacía cola para cambiarse el look y poco a poco fueron transformando el paisaje humano de la Isla, plagado de mujeres color ébano, con largas cabelleras trenzadas con hilos usados como extensión; luego se fueron sofisticando y aunque algunas aún prefieren lucir lo evidentemente artificial y colorido, otras se las agencian para que las extensiones sean de pelo real.
El mercado se ha ampliado con la entrada a la Isla de extensiones fabricadas con pelo natural, aunque abundan las sintéticas con tanta perfección y, que nada tienen que envidiarle al cabello natural.
Hoy sigue siendo un trabajo por cuenta propia, solo que legalizado desde un local apropiado donde la cliente tiene que sentirse cómoda para el largo y meticuloso trabajo que significa trenzar el pelo siguiendo líneas caprichosas que en algunos casos semejan el trazado de calles y en otras más acabadas, figuras decorativas de la naturaleza.
Existen dos tipos de trenzas. Las clásicas realizadas a partir de tres cabos, y las trenzas-rastas, también conocidas como dreadlocks, que se caracterizan por su elaboración mediante el ondulado del cabello.
El boom de las trenzas va más allá de esta estética africana y presenta desde estilos inocentes y clásicos, hasta modas más hippies y propuestas más elegantes y sofisticadas, posibilidades que no descartan el incluir en su elaboración diferentes colores, bolitas decorativas o abalorios para potenciar su belleza.
UÑAS CADA VEZ MAS LARGAS
Desde el antiguo Egipto ya se usaban las uñas pintadas, pero con un sentido de la vanidad diferente al moderno, pues aprovechaban esto para marcar las diferencias sociales. Los poderosos usaban colores oscuros, y los pobres y esclavos colores se pasteles.
Se calcula que por los años ’70, se pusieron de moda las uñas acrílicas, desde entonces, su uso es más común en Latinoamérica, el Caribe y Estados Unidos.
En Cuba, existió hasta hace muy poco la creencia de que mujer que llevaba las uñas largas, era que no hacía nada en su casa, y de algún modo marcaba una diferencia con las amas de casa, trabajadoras y madres que ni en sueños conseguían mantener un fino borde de uñas sobresaliendo de las falanges.
Llamar la atención, ostentar de algún modo con que se posee recursos para ponerse uñas postizas , sigue dominando al universo femenino que en Cuba ya es la mayoría, por encima de las que consideran que es de mal gusto llevar las uñas muy largas y excesivamente pintadas, porque eso proyecta vulgaridad y afecta la imagen .
Lo cierto es que trenzas y uñas largas y coloridas dan un toque de sensual extravagancia a la mujer cubana, aunque en muchos casos las uñas extremadamente largas, cruzan los límites al punto de dificultarles el uso del teclado de las calculadoras o del celular.



