El acuerdo sobre inteligencia artificial firmado con el Estado de Israel, la vigilancia social y el rol de Palantir

El pasado 19 de abril, la administración Milei firmó con el Estado de Israel dos Memorándum de Entendimiento, uno vinculado a la “lucha contra el terrorismo” y otro para la implementación conjunta de herramientas de inteligencia artificial aplicadas en sectores civiles de “misión crítica”. El 23 del mismo mes, Milei estuvo reunido en la Casa Rosada con Peter Thiel, dueño de Palantir y de una maquinaria bélica de IA utilizada, entre otros, por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en su genocidio en Gaza. El tercer acto se completa con el anuncio al unísono por parte del Ministerio de Capital Humano (Sandra Petovello) y Defensa (Carlos Presti) del proyecto “Gemelos Digitales”. El poder económico que sustenta el programa de saqueo de los recursos naturales implementado por La Libertad Avanza también apuesta por la implementación de un esquema de control social automatizado.
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“Todas las empresas israelíes derivan del aparato militar, más precisamente de la Unidad 8200 (el área de ciberguerra del Estado de Israel). Todas las empresas que están en zona gris son un desprendimiento de esta Unidad. Israel no se destaca particularmente en el campo de los grandes sistemas de aprendizajes automatizados pero sí en los software de intrusión. El riesgo más grande que veo es por el lado del espionaje”, analizó Enrique Chaparro, presidente de la Fundación Vía Libre, en diálogo con el Destape.
Los Memorándum de Entendimiento anunciados por Milei y el canciller Pablo Quirno desde Israel habían sido tres. El Destape accedió, a través de un pedido de acceso a la información pública, a los Memorándum sobre la “colaboración en la lucha antiterrorista” –una definición lo suficientemente vaga como para garantizarse la construcción de enemigos internos igualmente etéreos con el objetivo del disciplinamiento social- y el acuerdo para la cooperación en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial. Dos compromisos que deberían leerse en sintonía.
El tercero era la firma de una suerte de instrumento marco “para potenciar la actividad de compañías israelíes en Argentina (vinculado directamente a un crédito de 150 millones de dólares)”, según lo definido en su momento por Quirno. Probablemente, del listado de esas empresas a potenciar surgiría el nombre de las dueñas de la tecnología ¿de vigilancia, control social, apartheid? ofrecidas por el Estado de Israel. No tan casualmente, la Cancillería respondió – ante la consulta de El Destape – que “no obra en los archivos de esta Dirección de Tratados ningún Memorándum de Entendimiento” vinculado al financiamiento concreto de empresas israelíes en el país.
¿Acuerdos para el desciplinamiento social automatizado?
El Memorándum de Entendimiento (MdE) para el intercambio de “experiencias, habilidades, conocimiento en el campo de las tecnologías de inteligencia artificial y su infraestructura de apoyo” fue rubricado el pasado 19 de abril por el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua y su contraparte israelí. El Estado argentino se tomó casi un mes en responder el pedido de acceso a la información pública realizado por este cronista para El Destape.
De acuerdo a la información oficial remitida desde la Dirección de Tratados de la Cancillería, el Memorándum se propone “desarrollar la cooperación económica, industrial, científica, técnica y tecnológica” en el campo de la inteligencia artificial. La cuestión se pone más borrosa cuando se pretenden definir las áreas de cooperación, enumeradas de la siguiente manera:
* La exploración de oportunidades de colaboración para el desarrollo veloz de modelos de IA.
* La promoción de esfuerzos conjuntos para el desarrollo de capacidades y habilidades avanzadas de Capital Humano en los campos críticos relacionados con la IA.
* La promoción del desarrollo seguro y protegido de la IA en toda su cadena de valor.
* La implementación conjunta de IA segura en sectores civiles de misión crítica.
* La promoción del establecimiento local de empresas de IA en parques tecnológicos, hubs de innovación o zonas industriales.
Por cadena de valor de la IA se entiende tanto el hardware, toda su infraestructura – como los data center-, software, el algoritmo en sí y su aplicación final; algo similar a lo que se refiere el concepto cadena de suministro de la IA, que también incluye el aprovisionamiento de los minerales críticos requeridos para la construcción de esa infraestructura.
Estados Unidos denominó a esa suerte de control sobre la cadena de suministros de la IA como Pax Sílica, una alianza de Estados (del que participa Israel) para llevar adelante un estricto control de dichas cadenas, desde las materias primas, las fuentes de energía y las rutas marítimas hasta los flujos de datos y la fabricación de chips. Rodolfo Kempf, investigador de la CNEA, especialista en combustibles nucleares y residuos radiactivos, lo definió como “la arquitectura económica de una nueva guerra fría”.
“Toda la información técnica, científica, comercial o financiera, incluidos a título ilustrativo, algoritmos, códigos fuente, datos de entrenamiento y metodologías de IA que intercambien los Participantes en el marco del presente MdE será considerada ‘Información Confidencial´”, puede leerse en el Memorándum.
Sobre la naturaleza jurídica del acuerdo, el texto concluye: “Las disposiciones del presente MdE no podrán interpretarse ni ejecutarse como una obligación o compromiso jurídico o financiero. En consecuencia, el presente MdE no podrá someterse a la jurisdicción de ningún tribunal judicial o arbitral, ya sea nacional o internacional”. Raro, ¿no?
El otro Memorándum se denominó “cooperación contra el terrorismo”, con la firma directa de Quirno y su par israelí.
“Los Participantes manifiestan su voluntad de cooperar para abordar las diversas formas de actividades terroristas, tales como el financiamiento del terrorismo; la Jihad global y los combatientes terroristas extranjeros; la proliferación de armas con fines terroristas; el uso inadecuado de herramientas informáticas y cibernéticas, los desafíos en materia de seguridad u otras áreas que se identifiquen conjuntamente”.
¿Qué sería el uso inadecuado de herramientas informáticas y cibernéticas? ¿Inadecuados para quién? En la lógica que subyace a la administración Milei –bajo la doctrina impuesta por Patricia Bullrich-, donde cualquiera puede ser un terrorista, desde una machi de una comunidad mapuche –incluida en el Registro de Público de Personas vinculadas al Terrorismo –o un jubilado o manifestante social, cualquier vaguedad incluida en un acuerdo de estas características se vuelve en un arma de doble filo, lindante con un disciplinamiento social autoritario.
“Se llevarán adelante actividades tales como fortalecer la cooperación bilateral en la lucha contra el terrorismo – lo cual incluye programas de formación y desarrollo de capacidades para los organismos de la fuerza pública y las fuerzas de seguridad– e intercambiar información y mejores prácticas para fortalecer la capacidad de prevención y respuesta. Toda cooperación desarrollada en este sentido se ajustaría a las leyes y regulaciones nacionales y las obligaciones internacionales de cada participante”, puede leerse bajo el punto Áreas de cooperación.
El uso del condicional simple “ajustaría a las leyes internacionales” no es un error, teniendo en cuenta que uno de los países firmantes –el Estado de Israel- es el perpetrador de un crimen contra la humanidad en Gaza.
¿Qué tecnologías tiene para ofrecer el Estado de Israel?
“Los memorandos que firmó Milei con Israel sobre IA y lucha contra el terrorismo deben leerse como una sola arquitectura de seguridad, inteligencia y control social. Israel no exporta solamente software. Exporta doctrina operacional, vigilancia, integración de bases de datos, inteligencia sobre celulares, biometría, drones, sensores, ciberinteligencia y sistemas de decisión automatizada”, afirmó Ariel Garbarz, ingeniero electrónico y en telecomunicaciones, especialista en IA y director de Comsec Lab.
Las tecnologías que pueden entrar en ese paquete son NSO / Pegasus (spyware estatal para tomar control de teléfonos, acceder a chats, cámara, micrófono, ubicación, archivos y comunicaciones); Cellebrite UFED / Inseyets / Physical Analyzer, ya utilizados para la extracción forense de celulares; Cognyte NEXYTE (plataforma de inteligencia para cruzar múltiples fuentes de datos, detectar vínculos, perfilar personas, analizar redes y producir alertas de seguridad nacional); Corsight AI (reconocimiento facial en tiempo real y análisis forense de video para cámaras urbanas, fronteras, aeropuertos, estadios, estaciones y manifestaciones), entre otros más específicos de uso bélico.
La contrapartida de las tecnologías de Estados Unidos son Palantir Gotham / AIP / Maven Smart System (integración masiva de bases de datos, sensores, imágenes, inteligencia geoespacial, análisis de vínculos y apoyo algorítmico a decisiones militares o de seguridad); Anduril Lattice ( plataforma de comando y control con IA que integra cámaras, drones, radares, sensores, torres autónomas, fronteras inteligentes y sistemas no tripulados); Anduril Ghost / Altius / Roadrunner ( drones, municiones merodeadoras e interceptores autónomos integrados al ecosistema Lattice); y Shield AI Hivemind (software de autonomía para drones y aeronaves no tripuladas que pueden operar sin GPS ni comunicaciones constantes).
“Cuando IA y terrorismo aparecen juntos en acuerdos internacionales, el verdadero negocio no es la seguridad. El verdadero negocio es el control social automatizado”, agregó Garbarz en línea con la idea del “riesgo al espionaje digital” esbozada por Chaparro.
Gemelos Digitales
La administración Milei incorporará desarrollos de inteligencia artificial del Estado de Israel para aplicarlos sobre “sectores civiles de misión crítica”, al mismo tiempo en que Peter Thiel, dueño de Palantir, se instaló en Buenos Aires. El tecnofascismo hace de la Argentina un globo de ensayo. Solo así podría entenderse el lanzamiento, al unísono, de los llamados “Gemelos Digitales” por parte de los ministerios de Capital Humano y Defensa.
La vaguedad informativa con la que Petovello difundió el proyecto generó la reacción inmediata de varios sectores sociales y políticos. El diputado Agustín Rossi formuló un pedido de informes, al igual que la Fundación Vía Libre.
“¿El Ministerio de Capital Humano, o algún funcionario en su representación, mantuvo reuniones con representantes de la empresa Palantir Technologies o con Peter Thiel en el marco de la planificación o negociación de este programa? De ser así, indique fechas, participantes y objeto de las reuniones, y acompañe toda documentación generada (actas, correos electrónicos, presentaciones, propuestas)”, se preguntó Fundación Vía Libre. Petovello respondió en redes sociales que nada tiene que ver con Thiel. ¿Quién le cree?
“La implementación de este tipo de herramientas debe tener un marco regulatorio claro, que consagre las garantías individuales, que establezca el derecho de supervisión humana, la no remisión a la IA para motivar actos administrativos, la posibilidad de auditorías externas, un plazo de tiempo por proyecto, la prohibición de usar la herramienta con fines políticos (campañas), scoring social y/o vigilancia social”, argumentó Jeremías Guerrero Iraola, abogado y magister en Derechos Humanos.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, fue un poco más explícito al presentar el Gemelo Digital en el marco de una demostración de sistemas de inteligencia artificial para las Fuerzas Armadas. Esto se dio como parte de la “cooperación con los Estados Unidos” con las empresas Arsoft US, MeetKai, XRF.IA y el grupo Arecco.
El CEO de Arsoft se llama Brian Fonseca, que a su vez oficia de director del Gordon Institute, el organizador de la 11° Conferencia Anual de Seguridad Hemisférica realizada entre el 5 y 8 de mayo. Allí se habló de la adopción de herramientas de IA para la defensa. Presti estuvo presente. El grupo Arecco es un nexo con el mundo de los negocios vinculados a la seguridad nacional… de los Estados Unidos. En septiembre del año pasado, organizó una reunión entre Guillermo Francos, todavía jefe de Gabinete y Tim R. Ray, un general retirado de la Fuerza Aérea de los EEUU y presidente del Business Executives for National Security (BENS- Ejecutivos de Negocios para la Seguridad Nacional).
¿Argentina comprará la tecnología de Estados Unidos o la israelí como paquetes cerrados? En el marco del programa de (in)seguridad marítima del Comando Sur –donde se definió al mar argentino como un bien global-, el ministerio de Defensa ya aceptó incorporar los drones fabricados por Shield AI.
¿Qué viene embebido en los algoritmos de IA del armamento que le vendió el Comando Sur a Milei y Presti? “Cuando te dicen que un sistema está encriptado, ¿cómo sabes que no tiene un back door que te filtra datos? Con la IA y los algoritmos cuánticos, estos riesgos se potencian. No hay que comprar tecnologías como paquetes cerrados. Tenemos que tener acceso a determinadas cuestiones, es decir injerencia sobre el funcionamiento interno de la tecnología que se adquiera. Esto resultaría relevante también para la formación del propio sistema científico del país”, reflexionó –ante una consulta de El Destape-, un general retirado especializado en ciberdefensa.
SEBASTIÁN PREMICI-EL DESTAPE




