Economía

Cierra la histórica textil platense Clan Issime: “Es imposible con las importaciones”

TRAS 53 AÑOS EN EL RUBRO

La emblemática planta textil de Clan Issime, ubicada en la localidad platense de Tolosa, bajará sus persianas de forma definitiva el próximo 31 de agosto. Su propietaria apuntó contra el ahogo fiscal, la caída del consumo interno y la competencia desleal de plataformas internacionales de comercio electrónico.

La industria textil platense sufre una de sus bajas más sensibles con el cese definitivo de operaciones de Clan Issime. Ubicada en la localidad de Tolosa, la planta textil que supo erigirse como un faro productivo de la región desde principios de la década del setenta encenderá sus máquinas por última vez el lunes 31 de agosto, marcando el final de una trayectoria ininterrumpida de 53 años en el rubro.

53 años de historia en el rubro textil

Fundada bajo una impronta familiar y consolidada con el correr de los años, la firma alcanzó su pico de esplendor en 2007, cuando llegó a emplear de manera formal a 129 trabajadores. Sin embargo, el panorama actual refleja la crudeza de la coyuntura económica: la planta se sostiene con un plantel reducido de nueve operarios, quienes ahora protagonizan el tramo final de un vaciamiento productivo que culminará con el remate de todo el stock acumulado y la maquinaria de primera línea para garantizar el pago de las indemnizaciones correspondientes. Al respecto, su propietaria señaló: “Hoy no se debe nada, pero bueno, para hacernos cargo de ellos”.

Las causas del cierre de Clan Issime

Dolores Torres, al frente de la marca junto a su familia, sintetizó el trasfondo de la decisión. Lejos de constituir un hecho aislado, la empresaria advirtió sobre la confluencia de variables que volvieron insostenible la continuidad del proyecto, resumiendo la situación al afirmar que se trata de “un cóctel explosivo”. Entre las causas principales, denunció sufrir “la persecución terrible de ARCA… me atrasé dos cuotas y me embargaron”, sumado a un escenario de consumo interno completamente deprimido donde “la gente en este momento tampoco tiene poder adquisitivo”.

A este panorama se le suma un factor de peso internacional que golpea de lleno al sector manufacturero local. Torres explicó que la caída se produce “por la gran persecución fiscal que hay, el bajo consumo y realmente porque nos enfrentamos con cincuenta millones de importadores que realmente compran en Temu y otras plataformas sin impuestos. Cuando yo quiero importar tengo una carga tributaria impresionante. Entonces, estoy atada de pies y manos”.

Desde la perspectiva empresaria, la competencia con el exterior se libra bajo reglas absolutamente desiguales. En ese sentido, reflexionó sobre el trasfondo productivo: “China no es igual a Argentina. Por qué el precio es barato en China, porque hay otras leyes laborales, otro sistema de trabajo, que no es el nuestro. Yo estoy agobiada de impuestos, de tener el personal en blanco, con carpetas psiquiátricas que a veces duran un año, con un montón de cosas que son un desconocimiento para la gente”. Ante esto, reconoció que “producimos, pero es imposible con las importaciones”.

A lo largo de su trayectoria, Clan Issime logró sortear turbulencias económicas históricas: “Hemos superado inundaciones, a Martínez de Hoz, el rodrigazo, Menem. De todo. En la pandemia, hicimos todo lo posible para no dejar sin trabajo a la gente y empezamos a hacer barbijos, ropa para hospitales. Siempre nos fuimos sobreponiendo a todo, pero esto no lo pudimos superar porque la gente no nos acompaña porque busca precio y por el otro lado, no hay posibilidades. La gente eligió Temu, Shein, con otros sistemas de gobierno”.

El cierre inminente de la fábrica platense genera un profundo impacto emocional y simbólico. Conmovida por el desenlace, Torres expresó: “Uno se pone mal y se aferra, después viene como una especie de despojo, quiere sacarse todo, pero en ese querer sacarse todo hay gente que queda en la calle. Entonces viene un tema de responsabilidad y dolor y cosas que costaron mucho como armar una fábrica con instrumentos de primera línea”. Y concluyó con amargura: “Tengo mucho dolor, personal, familiar. Siempre salimos a flote y llegamos a este momento. Tengo dolor por mi ciudad, porque no soy yo sola, y también por el país, porque veo que así no vamos a ningún lado, con gente en la calle que no tiene para comer”, concluyó la empresaria.

FUENTE  . MG

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