
Por Luisa Lane –
Un gran problema en la Argentina siempre fue la mala distribución de la población. El interior prácticamente en soledad y todos arrinconados en el AMBA. Una consecuencia es la compra de tierras por parte de los extranjeros. La Patagonia en abandono hoy es una presa del imperio que estudia cómo hacerse de ella.
En la obra de Mario Mazzitelli “Argentina, nuestra casa robada”, el dirigente socialista escribió: “según la CEPAL (Comisión económica para América Latina y el Caribe) Argentina se encuentra entre las naciones más urbanizadas del mundo. El 92 por ciento de la población es urbana, muy por encima de la media mundial 54 por ciento y por encima de la media europea 75 por ciento y de los Estados Unidos 82 por ciento”.
Claro que casi 6 millones viven en barrios carenciados que totalizan seis mil poblaciones. Ocho millones y medio de habitantes alquilan. Y el déficit habitacional es de cuatro millones y medio. La mitad de ellos necesitan una vivienda urgente y el resto pretende refaccionar y agrandar.
El tema central es que el cinco por ciento del territorio vive el 90 por ciento de la población.
En una palabra, vivimos encerrados. Vivimos con necesidades y dejamos grandes extensiones de tierra sin habitar.
El gobierno radical de Raul Alfonsin quiso solucionar este tema trasladando la capital a Viedma. Solo se consiguió aumentar el precio de los terrenos por un tiempo y nada más. Si el alfonsinismo hubiera tenido éxito en su proyecto hoy no discutiríamos a Joe Lewis y el Lago Escondido y la Patagonia estaría protegida y con ello las riquezas territoriales que son apetecidas por Israel y los Estados Unidos.
Gobernar es poblar dijo alguna Juan Bautista Alberdi. Nadie lo escuchó. Hoy los hospitales del AMBA explotan, la inseguridad aumenta diariamente y el desempleo no baja gracias a que la mayoría reside en el mismo lugar.
Alguna vez, si estamos a tiempo, deberíamos corregir el modo de pensar. Federalizar el país es también entender que debemos poblar el territorio nacional. ¿No le parece?



