Turismo en Puerto Madryn: Conciencia ambiental e investigación – Por M. Mei
Diego González Zevallos, investigador del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH), dialogó sobre de la necesidad de integrar en una misma rama a la ciencia y el turismo en la ciudad chubutense.
Por Mariana Mei.
La ciudad de Puerto Madryn fue fundada en el año 1865 con la llegada de 150 inmigrantes galeses y, actualmente, es el centro de servicios turísticos de la costa patagónica. Es la puerta de entrada a la inmensa península Valdés, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad en 1999 y que recibe miles de turistas cada año.
Allí, los investigadores del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH) han innovado en una novedosa línea que combina investigación y turismo, denominada “Turismo y Ciencia en Puerto Madryn”. Está a cargo del doctor en biología Diego González Zevallos, del área de Comunicación y Divulgación Científica, y la Oficina de Vinculación Tecnológica del Centro Nacional Patagónico (CENPAT – CONICET). Además, y cuenta con el apoyo y colaboración de la Secretaría de Turismo y Deporte como también de la Secretaría de Ciencia, Cultura y Educación de la Municipalidad de Puerto Madryn.
Esta novedosa propuesta fomenta una mayor apertura y vinculación con la comunidad, utilizando como eje al conocimiento científico y sociabilizando la experiencia en investigación y desarrollo generados desde el CENPAT. De esta manera, se busca poner en valor los recursos locales, las costumbres y la identidad de la región a través de actividades para los turistas.
Sobre los orígenes de la iniciativa, el investigador relata: “Nació como un proyecto en setiembre de 2014. La intención fue abrir una línea de investigación de la ciencia y lograr la integración con el turismo. Hoy creemos que la matriz científica nacional es creación por eso se debe continuar en pos de integrar la sociedad y la ciencia”.
“En este caso –detalla González Zeballos- el proyecto se basa en la educación ambiental particularmente en el ecoturismo. Forma parte de una matriz multidisciplinaria. De este modo, cualquiera de las líneas de investigación puede buscar su espacio y se facilita la sociabilización de lo científico. Esto nos lleva a lograr convenios con el sector público y privado, se brinda un marco para que se facilite la integración. El propósito es beneficiar a la ciencia y al turismo”.
A diferencia del Turismo Masivo, este tipo de turismo apunta a grupos mínimos de personas en donde los recursos apuntan a la formación de capital humano que agregan conocimiento a la experiencia, valorando el entorno. Este tipo turista es una persona informada, consciente de la situación ambiental y asocia el disfrute con el cuidado del medio ambiente. En este sentido, el conocimiento científico brinda ese salto en calidad. Contribuye a formar ´el cambio cultural´ que se requiere para hacer de la actividad turística algo cada vez más cercano al término ‘sustentabilidad’.
De esta manera, el investigador asegura que existe un perfil del ecoturista y que, en breve, el proyecto logrará autosustentarse lo que permitirá que las actividades sigan en marcha. La mayor parte de los interesados son personas que por su trabajo están mucho tiempo en el agua y relevan información a bordo. Por ejemplo guardafaunas, guías para agentes de conservación de la provincia de Chubut y profesionales que trabajan en áreas de interés científico.
Asimismo detalla: “Está en marcha un ciclo de charlas en Puerto Pirámides a modo de capacitación para los guías. Se estarán llevando a cabo encuentros entre marzo y abril que es temporada baja, un tiempo ideal para que los profesionales puedan capacitarse. También realizaremos una jornada con el fin de reportar información de cada área natural”.
Para los visitantes, González Zevallos describe: “Planificamos un emprendimiento turístico que tiene que ver con la concientización. Por el momento existen algunas actividades guiadas como las caminatas en el jardín botánico y el acuario. También contamos con un emprendimiento turístico que tiene que ver con la conservación de la vida en el agua. Se trata de una burbuja subacuática con la que se lleva adelante una prueba en la punta del muelle de Puerto Madryn: son investigaciones científicas, oceanográficas, para estudiar el oleaje”.



