País

Solicitó Pichetto habilitar debate público preelectoral de candidatos a vicepresidentes de la nación.

Por Margarita Pécora

 

En su carácter de candidato a vicepresidente de la nación  por la Alianza “Juntos por el Cambio”,  en la Lista 135-A,el actual senador nacional Miguel Ángel Pichetto, solicitó por escrito a la Cámara Nacional Electoral,  que “de conformidad con lo estipulado en el Art. 64 undecies del Código Nacional Electoral, se habilite la instancia de debate público preelectoral entre los candidatos a Vicepresidentes de la nación de las diversas fórmulas”,  que  compiten para las elecciones presidenciales a llevarse a cabo el 27 de octubre próximo.

“En ese sentido- precisa el candidato Pichetto- considero un imperativo de todo régimen representativo y democrático de gobierno, otorgar a los candidatos, oportunidad de exponer sus ideas y proyectos para el futuro del país, pero aún es más imperativa la posibilidad para la ciudadanía de realizar el escrutinio  de quienes pretenden revestir, en este caso, el cargo de vicepresidente y Presidente de la Cámara de Senadores de la Nación.

La utilidad del debate

“En cada campaña electoral surge la misma pregunta, ¿sirven para algo los debates? ¿Son importantes? ¿Cambian la intención de voto?

Fuentes consultadas por nuestra Redacción  acerca de la utilidad de los debates  en las campañas electorales,  arrojan  comentarios que  refuerzan el valor de este tipo  de  careo electoral que trasmiten a  la audiencia “electorado”, el conocimiento acerca de los contendientes  y más que todo, la firmeza de cada cual, en la defensa de sus proyectos para mejorar la vida de los ciudadanos.

Evidentemente, los debates son la única ocasión de la campaña electoral en que los candidatos estarán cara a cara, sin intermediarios, en el mismo escenario, en el mismo momento y debatiendo de los mismos temas. Son una especie de “campaña electoral exprés” ya que busca sus mismos objetivos (reforzar a nuestro votante decidido, atraer al indeciso y desmovilizar al del adversario) y podemos comparar las diferentes ofertas electorales.

Por un lado, aportan información al ciudadano sobre el partido (pudiendo defender el programa electoral propio y rebatir los contrarios) y, por otro lado, nos permiten conocer mejor al candidato (verlo en acción, analizar su capacidad comunicativa y de improvisación, su fluidez discursiva, el manejo de los tiempos, su control del nerviosismo, la interacción con los adversarios políticos, el uso del lenguaje no verbal y manejo de la propia imagen, etcétera). Incluso en alguna ocasión también se utiliza el símil de los debates como una especie de entrevista de trabajo que deben superar los candidatos frente a la sociedad a través de los medios de comunicación para alcanzar el puesto más importante del país.

En este sentido, los debates cumplen también una función pedagógica gracias a que la audiencia, los electores, pueden conocer de primera mano las propuestas y las opiniones de los candidatos sobre los temas públicos más relevantes.

Por otra parte, forman parte de la liturgia electoral, como el día de las votaciones, y ayudan a legitimar el sistema democrático. Además, debido al interés que despiertan, movilizan al electorado y contribuyen a aumentar la participación electoral. Por estos motivos, su celebración no  debe depender del capricho interesado de los candidatos. Los debates son un derecho ciudadano, no una dádiva de los partidos.

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