Caputo de campaña en una heladería boutique
Le pidieron al ministro que salga recorrer los barrios para lograr "cercanía"

Recibió críticas porque el primer lugar que eligió fue un local de postres en Las Cañitas, uno de los barrios top de Capital. Un dueño militante de LLA ajeno al derrumbe del consumo y las curiosas exigencias a “Toto” para explicar por qué hay un proceso económico virtuoso.
La historia arrancó con un pedido. El hemisferio activo del cerebro político del Gobierno nacional le requirió al ministro de Economía, Luis Caputo, salir a la calle a hacer campaña, a hablar con la gente. Recorrer, más que nada lugares la Ciudad de Buenos Aires, donde la Libertad Avanza (LLA) quiere hacer pie ante la imposibilidad de enfrentarse a las consecuencias del modelo económico en los conurbanos del país.
A “Toto” le sugirieron “cercanía”, para tratar de establecer la imagen de que el Ejecutivo no está alejado de la realidad ciudadana, que mayoritariamente tiene problemas económicos y financieros muy serios.
No es la primera vez que el ministro recibe instrucciones en esa línea. Ya le pasó en las legislativas del 2025, cuando se negó a ir al Conurbano Bonaerense. Admiten que él, un hombre de la banca especulativa internacional, del JP Morgan y el Deustche Bank, no tiene entre sus hechos predilectos el contacto popular. “Yo prefiero evitarlo, pero bueno…”, se resignó ante los que entienden que hay que ir en una línea de acercamiento social, para contrastar el avance brutal de la motosierra presidencia, aún con gestos poco convincentes.
Caputo, que no piensa hacer ningún cambio contra-cíclico en su política económica, se cuadró y salió a la calle, para no defraudar a un gobierno que es vengativo con los que no se alinean. Enseguida puso a su equipo a buscar empresarios para visitar. Le trajeron una heladería nueva, de la marca Lucciano´s, en el barrio porteño de Las Cañitas, uno de los más top de CABA. Como si no hubiera comprendido el concepto de “cercanía” con la gente, “Toto” visitó -junto a Pilar Ramírez, cuadro porteño de LLA- ese local, el número 100 de la empresa, que está ambientado e instalado como un hotel boutique. Tiene ya cinco meses abierto, pero el ministro elogió hacer una especie de visita-inauguración.
Christian Otero, dueño y fundador de la heladería, es un cruzado entre los ceos libertarios. Recibió al ministro, dijo que el consumo en su empresa no cayó, le convidó un vasito y voceó que el gusto preferido del ministro es el dulce de leche. En el campo de pensamiento político del Gobierno no podían creer la elección del lugar, del momento. “Mirá que había quioscos, locales más chicos, se fue a Las Cañitas!”. Los últimos datos del sector reflejan que la venta de helados cayó entre 15 y 18 por ciento. Pero es anecdótico. Además, el gobierno podría, para no discontinuar el cherry picking de datos de económicos, argumentar que la baja es natural en invierno. El asunto complejo es que la primera visita de Caputo a una empresa es a una heladería, de un dueño que comulga con la idea oficial de Milei y que no tiene ninguna representatividad general como sector económico en el marco de una crisis que está demoliendo firmas de todo tipo y color.
Si la que establece la política es la hermana de Javier Milei, Karina, la idea parte desde ese polo, que considera, encuestas y focus en mano, que la percepción social sobre el Gobierno es la de un poder que liquida la economía doméstica. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, al igual que la senadora Patricia Bullrich, creen que salir a ver vecinos es lo mejor. Y que la gente no percibe las mejoras que el Presidente asegura ya se dan, por lo que entiende es una macroeconomía ordenada. De hecho, Patricia debió editar un mensaje de X que decía, palabras más o menos, que la gente no está bien.
El pedido al ministro para hacer campaña tiene, además, un problema serio. Fuentes oficiales contaron a Página I12 que el Gobierno, o el Presidente, no cree que las mejoras no llegan a las familias, sino que las familias no comprenden bien el proceso que debería generar esas mejoras. Es decir, ese hecho de funcionarios echándole la culpa a la población no es un acontecimiento aislado o un error, es una idea instalada. Esta semana, en el Council de las Américas, Milei lo expuso de manera cruda: cuando habla sin casette insulta a empresarios, se burla de la sociedad que padece y hasta niega que la gente no llegue a fin de mes.
En este contexto, Caputo tiene instrucciones de explicar que, con el paso del tiempo, la mejora llegará al bolsillo y que el proceso de desinflación, que está lejos de ocurrir, será clave para que los ingresos mejoren. El asunto allí es que el tema no es el discurso, ni la comprensión de lo que ocurre, sino lo que arrojan las cifras de la realidad.
Salarios, empleo e inflación
La consultora C-P, que comandan Pablo Moldovan y Federico Pastrana, emitió hace unas horas un reporte interesante que analiza, más allá de los fuegos de artificio oficiales, que la cosa está complicada, confirmando que el gobierno precisa salir del mundo de irrealidad presidencial y tratar de adentrarse en problematicas domésticas que están quebrando las finanzas familiares.
En julio, el promedio de paritarias que mide la consultora “mostró una caída del poder adquisitivo”. Agregan que “luego de una caída importante en los primeros meses del año, desde hace cuatro meses el salario real de convenios del sector privado se mantiene estancado, con meses de recuperación seguidos de caídas”.
El sueldo sigue siendo el problema que cruza la malaria. “Los indicadores salariales reflejan el deterioro anticipado por los convenios: en junio, el IS-Privados continuó estancado y alcanza niveles 4,2% por debajo de ene-25, mientras que el salario efectivo SIPA se redujo 0,9% y acumula una contracción de 5,5% en dicho período”, destaca CP.
Precisan, además, que “con una inflación en la zona del 2 por ciento mensual, la pauta salarial frena el proceso de recuperación del salario real. La exigente pauta llevó a una generalización de las sumas fijas, lo que profundiza la heterogeneidad salarial”. Y agregan que “las sumas fijas permiten solo recuperaciones esporádicas. Las condiciones para una recuperación sostenida del salario real siguen siendo una desinflación más profunda junto con la adopción de sumas fijas más abultadas que se incorporen a los salarios básicos”.
Por último, explican que “la crisis del empleo se profundizó en mayo : el empleo registrado se contrajo por 3° mes consecutivo y los asalariados privados registrados sumaron 12 meses al hilo de caída en su nivel de empleo».
En esa línea, CP diagnostica que “el ajuste del empleo es similar al del inicio del gobierno asociado a la devaluación de fines de 2023. En la comparación histórica, la crisis del empleo privado registrado 2023-2026 supera a la de 2018-2019. Los datos anticipados de empleo sostienen una perspectiva negativa hacia adelante: las contrataciones se encuentran en niveles de 2002 y los despidos crecen con fuerza”. El problema, entonces, no parece ser el helado de dulce de leche, el preferido de Caputo, sino el salario, el empleo y la recesión.
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