Gremios

Sindicatos aceleran un plan de lucha y buscan marcar la agenda frente a la reforma laboral

Tras lanzar un programa con eje en salarios, derecho a huelga y defensa de la industria, el FreSU apunta a expandirse en todo el país. Se anticipa una escalada sindical con impacto directo en el gobierno de Milei.

El sindicalismo combativo empezó a ordenar su estrategia y promete subir la intensidad del conflicto en las próximas semanas. En el marco del Día del Trabajador, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) reunió a más de 1.500 delegados de todo el país en Pilar y definió un programa que apunta directamente contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei y la caída del poder adquisitivo.

El dato político no pasó desapercibido: el espacio —que ya nuclea a más de 140 organizaciones— resolvió avanzar en un plan de acción sostenido con presencia en las calles y en los lugares de trabajo, en lo que anticipa un escenario de mayor tensión sindical.

Un programa con eje en salarios y conflicto

El documento aprobado, bajo el lema “Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la Patria”, fija como prioridad un salario mínimo vital y móvil que cubra todas las necesidades básicas. Según precisaron los propios gremios, ese piso debería ubicarse en $2.802.755 para un trabajador sin cargas de familia, en línea con lo establecido por la Constitución y la Ley de Contrato de Trabajo.

El planteo se da en un contexto de fuerte deterioro del ingreso real, que los dirigentes vinculan directamente con las políticas económicas actuales. En ese marco, el programa también reclama paritarias libres, aumentos de emergencia y una distribución más equitativa de la riqueza.

Pero el eje más conflictivo pasa por el rechazo a la reforma laboral. Desde el FreSU sostienen que existe un proceso de “precarización” y retroceso en derechos históricos, con impacto en convenios colectivos y condiciones de contratación. A eso se suma la defensa del derecho a huelga, que fue reivindicado como una herramienta central.

El documento también incluye propuestas sobre industria nacional, soberanía económica, deuda externa y economía popular, en una agenda que busca ir más allá de lo estrictamente gremial y posicionarse como alternativa política.

Presión interna y avance territorial

El plenario se realizó un día después de la movilización de la CGT en Plaza de Mayo, en un clima de creciente presión sobre los sectores más dialoguistas de la central obrera. Varios de los dirigentes del FreSU también integran la CGT, lo que anticipa tensiones hacia adentro del movimiento sindical.

Durante el cierre, los principales referentes dejaron en claro que la etapa que viene será de mayor confrontación. Abel Furlán, de la UOM, planteó la necesidad de “generar músculo” y adelantó que el frente recorrerá el país para consolidar su estructura federal y construir condiciones para una eventual huelga.

En la misma línea, Rodolfo Aguiar, de ATE, fue más allá y llamó directamente a desconocer la reforma laboral en los lugares de trabajo: “Hay una sola manera de derrotarla, es no cumpliéndola. Que nadie pida permiso para hacer una asamblea”.

Daniel Yofra, de la Federación Aceitera, reforzó el tono: “Este frente se constituyó para luchar contra este gobierno, contra las patronales y contra la burocracia sindical que nos quiera venir a frenar”.

Las definiciones se dan en un escenario donde el conflicto laboral empieza a escalar y el sindicalismo busca reorganizarse frente a un cambio de reglas que, según advierten, impacta de lleno en las condiciones de vida de los trabajadores.

FUENTE.  GLP

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