Bullrich juega a reemplazar a Milei y ser presidenta, Macri hizo un papelón y se baja, y Kicillof va a Córdoba a buscar los votos del centro

Argentina produce alimentos para 650 millones de personas y la gente roba mascotas para comer. El gobierno metió el Rigi por la ventana en el negocio de hidrocarburos y ahora al país no le queda nada de Vaca Muerta. Karina sabe que Bullrich juega sola.
Argentina no es un país pobre; es un país injusto: en 2025 se produjeron alimentos para satisfacer las necesidades de 650 millones de habitantes y cada vez más argentinos no pueden consumir los nutrientes imprescindibles. Aun tomando los sospechosos datos del Indec, en el tercer trimestre de 2025 la indigencia ya era del 5,9 por ciento. Son 3 millones de personas con hambre en el pais conocido como el granero del mundo. La producción de trigo alcanza para elaborar un kilo de pan por día para cada habitante y el consumo cayó un 55 por ciento desde que asumió Milei.
Las exportaciones de petróleo superarán los 15 mil millones de dólares este año, pero los colectivos redujeron un tercio su frecuencia porque la constante suba de los combustibles elevó fuertemente sus costos y si lo trasladan a precios pocos podrán pagar el boleto. Así los trabajadores aguantan a diario largas colas y viajan como ganado.
Cuando desde distintos sectores se pide que el gobierno que suceda al alicaído Milei sostenga el rumbo hablan de replicar un modelo de país con una matriz productiva concentrada en unos pocos actores que maximizan sus ganancias vía exportaciones y una población cada día más precarizada. El sostenimiento o la abolición de esa injusticia es lo que estará en juego en las próximas elecciones.
El consumo de carne cayó mas de un 10 por ciento desde 2023 y es más bajo aún que el registro mínimo histórico anterior de 1920. El de leche común cayó un 10,5 por ciento, el de leche en polvo se derrumbó un 27 por ciento y algunos lácteos como flanes y postres, un 49 por ciento.
En Argentina se producen granos cereales y oleaginosos; carne vacuna, porcina, ovina y caprina. También aves y huevos; hortalizas y frutas; azúcar y miel. Además se capturan peces, moluscos y crustáceos. Con datos del sector y el apoyo de especialistas de la Universidad de Buenos Aires, El Destape armó el mapa de la producción de alimentos básicos del país. El resultado es contundente: Argentina produce el equivalente a 29 mil calorías diarias por persona. Pero sólo consume en promedio 2300. En total, este año se producirán 200 millones de toneladas, cantidad suficiente para alimentar a 650 millones de personas, trece veces mas que la población actual. Ese es el contexto en el que los trabajadores desbordan los comedores en busca de alimentos, en el que los clubes de trueque intercambian un kilo de harina por tres tomates para cocinar al mediodía y en el que en el conurbano cordobés roban mascotas para comer.
Los empresarios buscan un De la Rúa
Cuando el gobierno menemista agonizaba hundido en la recesión, el desempleo y la pobreza fruto del modelo que primó en la década del 90, el gran empresariado nacional comenzó a buscar un reemplazo. El mainstream periodístico había dedicado la mayor parte de sus coberturas a criticar la corrupción del Gobierno de Carlos Menem y las excentricidades del mandatario riojano pero nunca al modelo. Los popes empresarios buscaban a alguien que garantizara el rumbo mostrándose austero y serio. Ahí aparece Fernando De la Rua con su campaña “dicen que soy aburrido”. Así ganó el por entonces líder radical prometiendo “mantener el rumbo”, pero con honestidad. El rumbo era el 1 a 1 con remate de empresas publicas, achique del Estado y apertura indiscriminada que había triplicado el desempleo: dos años después el modelo explotó y las consecuencias fueron 5 presidentes en una semana, 57 por ciento de pobreza y 27 por ciento de indigencia
La historia ese repite: hoy el circulo rojo busca un candidato que sostenga el actual modelo, similar al de los noventa, con mejores modales. Los dos meses de los medios dedicados a las andanzas de Manuel Adorni, que no superan los cientos de miles de dólares, se le retacearon al verdadero debate: el proyecto de país. Está claro que éste no le sirve a las grandes mayorías. Un informe de la fundación Argentina Grande contabiliza el verdadero desempleo, sin contar los despedidos que se anotaron en el monotributo para sobrevivir, en el 15 por ciento, el triple de 2023. En marzo, se cumplieron 9 meses consecutivos de caída del empleo registrado y la pérdida total desde 2023 es de 304 mil empleos formales.
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Por ROBERTO NAVARRO
Un reciente informe del Grupo Atenas, realizado por Martín Pollera y Mariano Macchioli, da cuenta de que tras pagar vivienda, servicios, transporte, salud y educación al trabajador le queda en promedio apenas el 30 por ciento de sus ingresos disponible para pasar el mes. La mitad de los hogares dispone de 8.600 pesos por persona por día. Dos millones de hogares no pueden comprar un kilo de asado con su ingreso disponible diario.
El “rumbo” que quiere mantener la elite deja afuera también a buena parte de los empresarios: los únicos que mejoraron su rentabilidad fueron petróleo y energía, el resto declinó sus ganancias o en la mayoría de los casos perdió. Y no se trata solo de las pymes. Un informe del Instituto de Estudios del Banco Provincia revela que las ventas de las empresas grandes que operan fuera del negocio de petróleo y energía cayeron un 11,8 por ciento respecto al promedio de los últimos dos años del gobierno anterior. La rentabilidad promedio de estos sectores cayó del 18,5 por ciento al 11 por ciento. La mayoría cubrió esta caída con endeudamiento. Es decir que el rumbo tampoco les sirve a la mayoría de los empresarios. Según datos de Fundar, desde 2023 se perdieron 24.180 empresas. El rumbo es un modelo sin producción y sin empleo.
FUENTE. EL DESTAPE



