
“Si ganamos la provincia, vamos a suspender el boleto estudiantil y a vos te vamos a meter preso”.
Es importante que esta llamada no sea simplemente una carta de presentación para medidas nuevas.
Las encuestadoras adjudican que hoy Diego Santilli ganará la provincia de Buenos Aires si se presenta como gobernador. Incluso desde Vilanova Group, hemos confirmado ese hecho y con la clara fragmentación del peronismo/kirchnerismo.
¿Qué sucede que Santilli no nos dice nada sobre el aniversario de los 50 años de la Noche de los Lápices? ¿Cree que la batalla cultural se gana negando lo innegable? ¿Acaso no entendió su equipo de comunicación que la diplomacia también es estrategia?
La Noche de los Lápices no es un hecho político: es un punto de inflexión en la historia argentina. Me llama la atención que un radical como Martín Tetaz, egresado de la UNLP, aún no haya dicho nada. El no decir: dice. Incluso un escenario posible: podría ingresar dentro del armado de LLA en 2027.
Por ende, ¿Qué significa que dirigentes que buscan representar a sectores liberales no hayan considerado necesario pronunciarse sobre una fecha de esta magnitud?
La amenaza de aquella frase fue dirigida a Pablo Díaz, hoy Doctor Honoris Causa. No fue un simple boleto. ¿Queremos que volvamos a quemar militantes? ¿Que la militancia política vuelva a convertirse en una razón para justificar la violencia?
El verdadero liberalismo debería comprender que la educación es necesaria para extinguir la ignorancia y elegir en libertad. Como decía Sarmiento: educar para ser libres. Por supuesto, el Sarmiento no hecho por IA.
El vocablo “libertario” no es necesariamente sinónimo de “liberal”. Un Estado como el actual y más que presente, que no logra conciliar seguridad social y mercado terminará recibiendo tarde o temprano el desprecio de una Nación. Y lo que hoy irrumpe en TikTok puede mañana no significar nada. La opinión pública es cambiante.
El peronismo tiene una dimensión libidinal que lo lleva a buscar continuamente el poder. No se sostiene únicamente sobre programas o estructuras partidarias: también sobre identificaciones, símbolos, afectos y una relación particular con la historia. ¿Porqué razón una y otra vez vuelve al poder? ¿La fragmentación no es también estrategia territorial?
El liberalismo real debería entender que, si su épica se resquebraja, no alcanza con ganar elecciones. Una sociedad también se disputa en sus símbolos, y en la educación. Luchar por la educación: es luchar por un liberalismo solidario.
La batalla cultural no consiste únicamente en negar la épica del otro. Consiste en construir una propia, capaz de hablarle a una Nación concreta, con sus problemas concretos.
Gobernar también es: saber usar la diplomacia como estrategia discursiva y moral. Todo parece indicar que efectivamente «il príncipe» de Maquiavelo ha muerto, no sus «Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio».
Por. Leandro A. Cuellar
Presidente de Vilanova Group



