OpiniónOpinión

MA PER CHE

 

Poor  Bret Sinclair  –

 

El argentino medio se levanta muy temprano para concurrir a un trabajo mal pago que condiciona su miserable forma de vida. Y llega un día que alguien envía un telegrama de despido de la vida y su permanencia en el planeta cada vez se hace mas complicada. En ese tiempo entre una labor que no satisface con un salario que no realiza y el despido tan temido a nadie se le ocurre pensar en el formato político, si la democracia, si la república, si los candidatos, apenas opta por quien sonríe mas cada dos años, y cada dos o cuatro hay gente, escasa, que ríe porque tiene privilegios para ordenar y mandar y usted se vuelve a amargar porque no le han cumplido.

En pocas y miserables palabras esto es la actual democracia. Y para que usted siga pensando en forma negativa existen los medios de desinformación con su manipulación diaria. Aram Ahoranian en su libro “El asesinato de la democracia” escribió: “Todavía en la actualidad continua el bombardeo a través de manipulación mediática omnipresente y de la propaganda personalizada, para que las personas no consigan optar sin condicionamiento alguno por lo mejor para sus vidas. Y aunque tal demolición de elementales principios democráticos no fuera producida de modo persistente, ¿puede asegurarse que los pueblos, ahogados y oprimidos por una cruel realidad que los obliga a desangrarse para sobrevivir a duras penas, están en condiciones óptimas de detenerse a reflexionar libremente acerca de cuál gobierno les conviene o si es que les conviene? ¿De dónde sacar la energía necesaria para comprometerse, movilizar conciencias, comprender mejor la compleja telaraña en la que el sistema pretende atrapar a las multitudes?

Luego del proceso militar toda una sociedad creyó que el mejor gobierno era el sistema democrático. Es cierto, en algunos sitios que no es precisamente aquellos que integran el sur de los Estados Unidos. Sería genial si los integrantes de los poderes en que se divide esta desgastada republica cumpliera con su deber, pero no es así. Presidentes más interesados en someterse a la autoridad del ejecutivo estadounidense que en cumplir con sus votantes.

Jueces que solo impartan justicia para sus amigos y legisladores que se enriquecen con las promesas incumplidas y con el sometimiento a otros poderes hacen de nuestras vidas la peor de ser vivida. Eso sí, al menos elegimos a quienes le mejoramos el patrimonio. ¿No le parece?

 

 

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba