La Iglesia ortodoxa rusa que destella en Cuba
Con sus cinco cúpulas rematadas con bronce chapado en oro y la brillante cruz que la corona, la Iglesia ortodoxa rusa destaca en el entorno de la zona portuaria y turística que comprende la Avenida del Puerto de La Habana. Kiril, hoy Patriarca de Moscú y de toda Rusia, la inauguró en el 2008.
Por Margarita Pécora y Amaurys Mejías
La instalación fue construida el 14 de Noviembre de 2004, como muestra de la amistad que unen a Cuba y Rusia, y por la libertad de religión en la Isla. Kiril presidió la ceremonia de colocación de la primera piedra y en octubre de 2008 consagró la catedral de la Iglesia Ortodoxa dedicada a Nuestra Señora de Kazán.
Hoy la edificación, no solo embellece a esta zona de paseos del puerto habanero, sino que ennoblece de solo mirar la imponente obra con el ícono de Kazán, de tradicional estilo greco-bizantino, que fue pintado en Constantinopla durante el siglo XIII. La obra sagrada presenta la imagen de medio cuerpo de la Santísima Virgen sosteniendo al Niño Jesús sobre sus rodillas.
Una de las historias más difundidas sobre esta imagen cuenta que en 1579 la ciudad de Kazán fue asolada por un violento incendio, y mientras la población se recuperaba de la desgracia, una niña de nueve años de edad -llamada Matrona-, cuya casa también ardió en llamas, vio en un sueño la efigie de la Virgen María y escuchó una voz que le pedía recuperar un ícono sagrado, oculto en las cenizas de su hogar. La pequeña descubrió el santo envuelto en un antiguo lienzo bajo una estufa, donde había sido enterrado desde la persecución cristiana, emprendida en el siglo XIII por los tártaros.
Desde ese momento la virgen devino objeto de gran devoción religiosa, y se le atribuyen milagrosas curaciones de personas ciegas. La imagen fue llevada por los generales a las batallas y se le conocía como la Kazanskaya, la «Protectora de Rusia». Se convirtió en el símbolo ruso de la victoria y la libertad. Nuestra Señora de Kazán es la patrona de miles o quizás millones de hogares rusos.
La Iglesia rusa abarca un área de 1200 metros cuadrados, la diócesis de tres niveles, alberga el espacio administrativo, salón de protocolo, servicios sanitarios, biblioteca y habitaciones para invitados.
Antes de su construcción, se encontraba construido un edificio dedicado a almacén y tienda de productos varios de mediados del siglo XIX.
La bahía habanera corre frente a su fachada principal, mientras a la posterior la resguardan edificios construidos durante la segunda mitad del siglo XIX.
La acompañan en la misma cuadra dos bares de fama mundial “Dos Hermanos” y “Los Marinos”
Su interior muestra un ambiente sobrio y minimalista. Los objetos religiosos poseen un refinado acabado artístico, en especial sus altos y coloridos vitrales, así como sus seis cúpulas y sus cruces.
El servicio religioso lo ofrece un sacerdote ruso, que radica en Cuba.
A la misa de domingo, acuden principalmente miembros del cuerpo diplomático ruso, matrimonios residentes en Cuba, turistas y personalidades de paso por La Habana.
No existe en nuestro archipiélago tradición, aunque en el año 1971 se ordenó pope y Diácono a dos cubanos por el arzobispo de Jarkov.
Todos quedan prendidos de su arquitectura para nada común en nuestra región geográfica.
Venden objetos y estampillas religiosas. Se integra a la comunidad con actividades para niños, jóvenes y adultos.
Religiosos y no religiosos, esperan con ansias el encuentro entre los máximos dirigentes de dos de las religiones con mayor número de seguidores a nivel mundial, ya que del mismo se pueden desprender importantes acuerdos en aras del bienestar y convivencia entre ambos credos.
La Habana, vuelve a convertirse en el epicentro noticioso, gracias a este encuentro y el pueblo se encuentra expectante.



