Ignacio Copani: Un trovador con convicciones
El cantautor, que acaba de editar un nuevo disco, pasó por COMUNAS AM. Con el kirchnerismo como guía, sigue componiendo sin caer en cuestiones autorreferenciales. “Con la música expreso lo que nos pasa como colectivo social”, aseguró. Sus cuestionamientos a la oposición.
Por Gabriel Russo
-Hace semanas lanzaste tu nuevo disco, que bronca da cuando no hay tanta publicidad de ciertos cantantes, los temas son muy buenos.
-Eso es algo que me costó siempre mucho en mi carrera, incluso cuando tenía discos con temas exitosos. Sólo lo apreciaba el que tenía todo el disco en su casa o iba al recital. Sigo lidiando con eso, pero es así y no puedo cambiarlo. Sigo luchando, tratando de hacer mi tarea de trovador, cantando en bares, cantando las buenas y en las malas. A veces con desazón: muchas veces aparece la impotencia de saber que tenés cosas que están hechas con coherencia, con oficio innegable pero que no tenés la oportunidad de mostrarlas al público.
-Vos reflejás con tu trabajo lo que te pasa por la mente, sos un tipo muy politizado.
-Sí, y desde antes de ser cantante, ni soñaba que iba a ser eso, y ya militaba. Uno trasmite en papel lo que le pasa. Además es casi lo que deberíamos exigir a los creadores. ¿A quién le importan qué le pasa Ignacio Copani entre las sábanas? Yo no le cuestiono la musa inspiradora a Ricardo Arjona, por ejemplo. Pero no me lo cuestionen a mí. Deberíamos ver los que no se meten en política, que les ha pasado en su vida. Yo he planteado lo que me pasa, he sido muy honesto, pero siempre con canciones que no son autorreferenciales: Con la música expreso lo que nos pasa como colectivo social.
-Hay algunos temas que están en agenda hace unos días, como la definición política de Martín Insaurralde. ¿Qué opinás como kirchnerista?
-Nada. No me genera nada. Incluso por comentar algo sobre él el otro día me sacaron de contexto, dejaron entrever que yo atacaba a su señora y de ninguna manera. No lo veo con simpatía a Insaurralde cuando va a farándula, no se a que va. A mí en particular es un político que no me produce emoción, hay otros a los que miro con emoción, que muestran un pensamiento estratégico, un bagaje de episodios para marcar lucha y aguante.
Pero sinceramente, mi apreciación sobre el diputado no tiene importancia. Donde llegó él, no fue por ir a los programas de chimentos ni farándula, fue por la militancia que fue verticalista y acató apoyarlo y posicionarlo como candidato. Pasó con muchos políticos que recibieron ese abrazo y después fueron a ver donde podía saltar alto a otro lugar, ahí deshonran ese espíritu militante que los respaldó en su momento. Son tipos a los que les teníamos confianza y no hubieran llegado sin esa militancia. Que haga de su vida lo que quiera, pero no pretendan que a mí me guste Insaurralde. Canté gratis para él en su campaña y él no contuvo a su militancia cuando ganó. Ojalá le vaya bien personalmente, pero para hacer meritos con el pueblo hay que mostrar otras cosas.
-El 15 de diciembre se hace la fiesta de la democracia en Plaza de Mayo, ¿Vas a estar?
-Si no me invitan como artista, iré como publico seguramente. Y quiero aclarar que de ninguna de las dos formas cobro nada, porque mucho se habla de ese tema. Entiendo que es un acto político, desde donde uno tiene la posibilidad de expresar una opinión política concreta, cantando una canción o dos. No es desinteresada mi presencia, claro que no: es totalmente interesada, pero no como muchos creen, con ataques que son constantes, diciendo que militamos por guita. Claro, “hace 30 años me puse contento que desapareció mi hermana así en 30 años me bancaban un recital”. Yo les digo, prueben darnos un peso más de la plata que supuestamente nos da el kirchnerismo a ver si vamos, si vencen la convicción política que tenemos.
-Son cuestiones que desde la oposición no se comprenden.
-Sí, hay dos cuestiones de este proyecto que muchos no entienden: al amor, que el gorila no puede entender, que se hagan las cosas por amor, convicción, entrega, es algo que no lo conciben. Y otra cuestión que no entienden, es el humor. El humor político que han hecho con el kirchnerismo es poco, es muy violento, recurren a cosas humillantes. Una idea que nosotros sumamos es escapar por el humor, como una respuesta al ataque.
-Y eso se refleja en los intercambios de opinión política.
-Es común, por ejemplo, cuando hablas con cifras, que te peguen un tiro en la frente. No se puede llevar una conversación seria. Les hablas con datos duros, de baja de mortalidad infantil por ejemplo, datos de la ONU y te salen con los papeles truchos de los autos del vicepresidente Boudou. La presidenta pide establecer puntos en común desde el disenso, pero es difícil, la respuesta del gorila es siempre el tiro en la frente.



