GUSTAVO ARRIETA: Bregando por una Mesa nacional lechera
Por Margarita Pécora B.
Mientras el Gobierno nacional demora la transferencia de fondos para salvar a SanCor que ya cerró cuatro plantas y profundiza la crisis por la que atraviesa, los tambos pequeños se siguen cerrando y la leche se vende cada vez más caro en los supermercados. Esta cruda realidad motiva el incansable esfuerzo del diputado nacional Gustavo Arrieta, quien viene bregando desde hace tiempo, para que se declare la emergencia del sector lechero y se establezca una Mesa nacional.
El diputado nacional Gustavo Arrieta (FpV), fue ministro de Asuntos Agrarios bonaerense durante el gobierno de Daniel Scioli y elegido durante tres mandatos, como Intendente del Distrito de Cañuelas, reconocido como una de las principales cuencas lecheras de la Provincia de Buenos Aires. Con conocimiento de causa, Arrieta pone particular acento en su producción legislativa, en la causa lechera.
“Declárese la emergencia del sector lácteo nacional, hasta el 31 de diciembre de 2017”, es uno de los proyectos de Ley que ya había presentado el legislador en noviembre pasado, argumentando en una de sus partes que : “El Gobierno del Presidente Macri, voluntariamente o no, tomó medidas económicas que llevaron al país a la recesión más fuerte de los últimos 5 años, golpeando directamente la capacidad de consumo de los sectores más humildes de la población argentina, un hecho que ha impactado directamente en el consumo de leche, y productos lácteos en general.”
Sin embargo, Arrieta considera que “las leyes son excelentes herramientas, pero deben estar acompañadas de políticas públicas. “ Ahora está en crisis el sector lechero (Sancor) por los tamberos”.
Vimos otro proyecto suyo pidiendo ahora protección para los tamberos…
Tiene que ver con el precio, con la reversión de la concentración que sufre el sector. Uno puede hacer el mejor elemento, si no hay consumo, no hay sector productivo que se pueda sostener. Cuando uno genera el mejor proyecto para las empresas Pymes, pero a su vez, dichas empresas ven cómo se achica mes a mes la caída de la demanda, cómo entran productos importados, cómo les cuesta financiarse y tomar créditos, la ley es un paliativo que no va a solucionar el problema de fondo del país, que es el proyecto de desarrollo.
Queremos un país industrial, o volver a la Argentina en la cual exportábamos carne y commodities. Si queremos ese proyecto, nos sobran 15 millones de personas. Qué hacemos con ellos, que son trabajadores industriales. Este es el debate que atraviesa la sociedad.
¿Cuál es el proyecto que va a priorizar en esta etapa?
Me gustaría que saliera un proyecto de Lechería, capaz de ponerse por encima de la coyuntura y que fuera para los próximos 20 años, porque la decadencia del Sector tiene más de 20 años y abarca el período en el cual a nosotros nos tocó gobernar y también nos equivocamos con el Sector. De tal manera que si queremos una solución estructural, de una actividad que ha sido característica en la República argentina, debemos pensar más en la coyuntura política.
Uno de los proyectos importantes que se está debatiendo es el de lechería, pero repito, todo depende de cuál sea la visión y las decisiones políticas sobre las políticas públicas que se tomen.
Estamos hablando de un litro de leche que los consumidores estamos pagando a 25 pesos. ¿A cuánto sale del tambo?
Sale a menos del 20 % de ese valor. Cada vez hay menos tambos, desaparecen los tamberos chicos, el que trabaja en la industria láctea es la variable de ajuste, pero no forma parte de ninguna mesa de discusión. La industria se va concentrando y hay un sector de la cadena que es el más beneficiado, que es el comercial concentrador, que es capaz de marcar los precios y tomar ventas en cualquier circunstancia y hay sectores perjudicados que son el productivo, sobre todo los pequeños productores y los trabajadores.
Hay que sentar a todos los actores en una mesa nacional lechera y generar políticas públicas que surjan del acuerdo de todas las partes.No generar políticas públicas que surjan del acuerdo de todas las partes, y no sentar a las partes en un debate sincero sobre el mundo de la lechería en la república argentina es lamentablemente, la mejor manera de retroceder.
¿Cómo hace para cumplir con tanta disciplina la agenda legislativa y producir leyes?
Tratamos de cumplir generalmente. Hemos sido elegidos y tenemos un mandato de nuestra comunidad.
Hoy el Congreso atraviesa un debate legislativo con temas que son muy importantes para el día a día: La obra pública, la realidad productiva que estamos viviendo, las tensiones laborales, la incertidumbre y las certezas con respecto al futuro, la vida en cada una de nuestras comunidades, la Educación, de tal manera que el escenario legislativo es un reflejo de la vida de nuestras comunidades y siempre se puede aprender en todo momento, por eso es importante participar, más allá de expresar las opiniones propias, la apertura y sensibilidad de poder escuchar, sobre todo, a los que no piensan igual que nosotros. No hay mérito en escuchar nada más a los que piensan igual que uno. Hay que estar abiertos a un debate plural y democrático que nos permita avanzar en ciertas cuestiones.
Algunos Medios califican como un gesto antipatria del presidente de la nación, ir a EE: UU a inaugurar una fábrica que va a generar miles de empleos en ese país, cuando en la Argentina contradictoriamente están despidiendo a trabajadores ¿cuál es su opinión?
No voy a entrar en debate puntual sobre la figura del presidente. Creo que hay una agenda local que es muy preocupante, que tiene que ver con lo que le está pasando en el día a día al sector comercial, a los pequeños y medianos empresarios, a los trabajadores que por segundo año consecutivo van a cerrar paritarias a la baja, a los jubilados, a los cuales la reparación histórica no ha sido ni tan, ni tan histórica, y un montón de cuestiones que hacen un poquito cada día, la vida más complicada.
Estamos sufriendo la caída del consumo en el entramado comercial de todas las comunidades del país. También vemos cómo esos comercios que durante un tiempo importante se sostuvieron, hoy están cerrando las cortinas. Sentimos la incertidumbre de los trabajadores cuando se achican los turnos laborales, cuando se disminuyen las jornadas y se empieza a pagar el sueldo en 2-3 veces. A su vez tenemos la preocupación por dos elementos que conspiran contra el desarrollo industrial de la Argentina: primero, la apertura de importaciones, y segundo, en un país donde la tasa es de alrededor del 30 % y uno puede entrar y salir y que esos intereses tan sustanciales sean en dólares, es muy difícil que alguien apueste a producir.
En este escenario, vemos que los únicos que han sido beneficiados son los sectores monopólicos que prestan servicios y por supuesto, que la matriz energética va a cubrir una parte mayor de la demanda porque un país que no produce, es un país que no consume electricidad. El sector financiero también ha sido beneficiado, el sector minero, todos con decisiones muy rápidas, sin embargo vemos cómo la calidad de vida de los trabajadores, los comerciantes, los sectores medios retroceden día a día. Creemos que ahí está la agenda de la Argentina y lo que hay que discutir.
Después si el presidente come con Trump, inaugura una fábrica en Texas, o en el Himalaya, digamos, es la anécdota empujada por los Medios que lo van a multiplicar para generar debates que en muchos casos no tengan que ver con el dolor que están sufriendo nuestras comunidades.



