
Por Gabriel Princip –
Sin duda debemos entender que los gobiernos que uno elige para el comando de la sociedad, son bandas delictivas que se muestran como buena gente. Es muy duro la definición, quizás. Pero qué piensa cuando Trump declara que Venezuela es el estado numero 52, que para el imperio Argentina es solo un proveedor sin nada a cambio, o que Groenlandia y Canadá puede ser saqueadas por el buen pedófilo presidente. Esto pasa en Occidente. Y si el petróleo es requerido para satisfacer al sueño americano se declara dictador al gobernante de turno en Iraq, Irán, se declara la guerra, se roba el petróleo, se matan civiles y la vida sigue.
En cambio, el trato hacia Sudamérica es otro. No hay guerra. El saqueo lo ejerce el FMI con deudas ilegales o tiene alguna duda.
En su obra “El asesinato de la democracia”, Aram Aharonian escribió “EL FMI, el Banco Mundial y las calificadoras de riesgo no responden a la democracia, sino, en última instancia, a capitales globales privados, aunque la violencia y el control que pueden ejercer sobre países enteros son tan temibles como una invasión militar. No es casualidad”.
Llegan autoridades del FMI y los medios aplauden. Nos vienen a imponer pobreza y nosotros contentos. Nos saquean y criticamos al peronismo por ladrones. Fijan cifras tan astronómicas como ilegales y criticamos a Peron que pago la deuda y nunca negocio con el FMI. Así somos.
No tenemos en cuenta que el estado -nación, destituido de su forma clásica de soberanía, se aplica a gestionar la economía- mundo de la deuda. Por supuesto que el gobierno yanqui es una excepción, un estado imperial que redefinió sus intereses nacionales con el objetivo de desplegar la globalización. Un estado ladrón con todas las letras que es la máscara de proa de las corporaciones supranacionales.
Así las cosas, seguimos votando a endeudadores y estafadores que avalamos por el solo hecho de estar en contra del peronismo. Preferimos la estafa liberal, el saqueo de los Caputo que se repiten y nunca se castigan antes de ser comparados con los integrantes de la clase baja. Así es la clase media. Pero felicitaciones hoy no hay clase media sino gente empobrecida que vive en casa de material y no puede mantener. Ya sabe siga suicidándose en cada elección. ¿No le parece?



