El segundo “desembarco” del Che
El Capitán de barco Oscar Rubén Verón exhibe orgullo de haber participado en el 2008, en el segundo desembarco simbólico del Che, como denomina al memorable traslado en barco del monumento de bronce del guerrillero, desde el puerto de Buenos Aires, al de Rosario.
Texto y foto Margarita Pécora
Con los pliegues de su frente mostrando las huellas del sol y el salitre de un recio marino mercante y también sindicalista, Verón se mueve por entre los invitados a la Embajada de Cuba país del cual se considera un ferviente admirador.
Lleva un álbum de fotos aprisionado bajo la manga de su remera negra con la imagen sonriente del Che. Y es que tal vez la suerte de trabajar en la Subsecretaría de Puertos y Dirección Nacional de Vías Navegables, lo puso en el camino de esa misión que tuvo como objetivo final, emplazar una obra monumental para rendir homenaje perpetuo a la figura de Ernesto Che Guevara en su ciudad natal.
¿Cómo surgió el proyecto que te ha vinculado de manera tan estrecha con Cuba?
Tuve la suerte de conocer Cuba y meterme dentro de su historia a través del Che Guevara. Y fui convocado para trasladar el primer monumento que se hizo al Héroe, en bronce por el escultor Andrés Serneri y que convocó a todos los admiradores del Che, a que donaran una llave de bronce para juntar una tonelada de este metal. Eso hizo posible hacer el monumento al Che que hoy está instalado en la Plaza Ernesto Che Guevara de la ciudad de Rosario.
Me convocaron para que lo trasladara en barco desde el puerto de Buenos Aires, al de Rosario porque la idea del escultor era que se tratara del “segundo desembarco simbólico del Che”.
¿Cuál fue el primer desembarco?
Cuando el llega en el vientre de la madre quien arriba en barco a Rosario donde nació el. Con esa idea se concibió el traslado del monumento. Y lo conseguimos porque contra el Che no se puede. Fue un hermoso viaje la travesía que duró tres días en el cual terminamos armando un espacio guevarista que titulamos “Navegando con el Che”.
¿Cuántos participantes tuvo ese proyecto?
Innumerables. Participaron compañeros de la Subsecretaría de Puertos y Vías navegables, desde aquel que fue a medir el monumento para ver cómo se instalaba en la proa del barco, hasta los muchachos que estaban en los guinches para subirlo, toda una serie de eventos muy convocantes que se iniciaron en la Isla de Marchi (dentro del puerto de B. Aires).
En ese lugar “aterrizó” el Che de bronce, en un camión, ese espacio nuestro donde en 1925, nació nuestra organización.
¿Cómo fue el traslado?
Maravilloso, salimos desde Puerto Nuevo con la presencia del Embajador de Cuba acá en Argentina. Hacía muchísimo fio un 27 de marzo del 2008. En los 80’ año del natalicio del Che, zarpamos del puerto de Buenos Aires e hicimos un periplo de 3 días, porque en cada puerto los admiradores del Che nos pedían que ingresáramos pues querían hacerle un acto. Todo eso hizo un viaje de un día, en tres. Paramos en los puertos de Zárate Ramallo, Villa Constitución, San Nicolás hasta que arribamos el 1 de junio al puerto de Rosario.
¿Después de esta acción tan importante en que otra hazaña te involucraste?
Yo diría que eso nos despertó porque cuando inauguraron el monumento en la Plaza del Che, hubo una multitud impresionante. Más de 200 mil personas- vitoreando al Che y hacían que nos fundiéramos más con la historia. Eso hizo que creáramos este espacio.
Hicimos el documental “Navegando con el Che”, donde reflejamos este pasaje de la historia. Le pedimos a nuestro secretario general de ATE- ir a Cuba a comprobar si querían de verdad tanto al Guerrillero.
A partir del 2009 no he dejado de viajar a Cuba. Han nacido muchísimos proyectos de trabajo. Lo último que hicimos el 12 de noviembre del 2013 fue plantar una caoba en el parque del Memorial al Che en Santa Clara, en el complejo escultórico, con la tierra de los caminos del Che, que es un circuito temático que existe acá en la Argentina y se compone de Caraguatay, colonia que está al norte de Posadas-Misiones, donde los Guevara tenían una propiedad en la que cultivaban yerba mate. Según la historia ahí lo concibieron al Che.
A ese lugar arribamos en un velero a sacar la tierra tras recorrer 1 300 kilómetros por Paraná con un velamen que decía “Por la Libertad de los cinco”
¿También participaste en la campaña por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados unidos?
En un viaje previo a este velero tuvimos una reunión con la directora del museo de Santa Clara, que me contactó con los dirigentes del ICAP y me pidieron defender a los “Cinco”. Yo no sabía a qué se referían. Acá en Argentina había un desconocimiento casi absoluto de esa causa. Cuando me explicaron la injusticia a que estaban siendo sometidos, y comprendí que eran expresión del hombre nuevo que anunciara el Che, me dediqué a colaborar en la causa exigiendo su liberación. Ya hoy están en tierra cubana.



