Barrionuevo: «Si la CGT hace un paro de 36 horas cae el Gobierno»


El apoyo inicial a Milei y el desencanto con un «animal económico»
Barrionuevo comenzó explicando de forma abierta los motivos políticos que lo llevaron a respaldar activamente la postulación presidencial de La Libertad Avanza en los comicios de 2023. “Soy un tipo que considera que después de haber conseguido la democracia y luchado tanto por ella, el objetivo mío en 2023 era que no ganara el kirchnerismo, menos Massa, porque lo conozco», confesó el gastronómico.
Bajo su visión, la irrupción del líder libertario representaba una herramienta táctica para renovar el justicialismo: «Apareció Milei como una alternativa, que para mí era una transición para que vuelva un peronismo renovado, con nuevas figuras, dejando afuera al kirchnerismo y la Cámpora».
Sin embargo, el entusiasmo duró poco y dio paso a un profundo distanciamiento motivado por la falta de apertura al diálogo del mandatario. “Milei no me dio bola, se peleó con todos. Nunca más intenté hablar de nuevo con él porque entendí que no entendía nada de la política. Era un animal económico, si se quiere, que creía que la economía resolvía todos los problemas del país”, disparó el jefe de UTHGRA, quien recordó una promesa incumplida de los inicios de la gestión: “Me dijo que necesitaba 4 meses para sacar el país adelante, estamos a dos años y medio».

A la hora de evaluar la gestión nacional, Barrionuevo reconoció que el Presidente «ha tomado algunas medidas que son buenas y que están instaladas, como sacar la intermediación de los piqueteros, los movimientos sociales, que son impresentables». No obstante, abordó los aspectos macroeconómicos con dureza: «La inflación, que es un tema que le cuesta todavía normalizar como él entendía; también el déficit cero, dónde él no le paga a nadie y seguimos pidiendo plata. La novedad es que nos dan crédito”, ironizó.
Consumo en «el fondo del mar» y una «pelea de gallinero» en la Rosada
El análisis sectorial de Barrionuevo reflejó el impacto de la recesión en las actividades vinculadas al mercado interno y los servicios. “La situación, tomando mi gremio que es de consumo, está muy mal. Estamos en el fondo del mar», graficó. Para el sindicalista, el principal problema radica en la ausencia de una reactivación industrial y en la parálisis absoluta de la obra pública: «Mientras no tengamos una reactivación de una capacidad industrial donde la construcción que mueve tres millones de personas no se mueve, el poder adquisitivo está bajo, y de ahí vamos al fondo, lo principal que es el consumo».
En esa línea, remarcó que, “al no tener consumo, hoy tenemos un gran flagelo que a donde sea que vamos tenemos locales para alquilar. Eso quiere decir que estamos en una crisis bastante importante y creo que él no la ve”, analizó, atribuyendo esta ceguera del oficialismo a la desarticulación del gabinete nacional: “No la ve, porque no hay gobierno, no hay gabinete. Se están peleando un chico, Santiago Caputo, que es un asesor no tiene cargo. Y por otro lado la hermana, que cuando la conocí se presentó diciendo ‘soy el jefe’ y le respondí que era el jefe del hermano y que yo no tengo jefe. Así se presentó. Nunca más la vi. Era una mesa chica en la que no quedó ninguno”.

El titular de UTHGRA asumió con autocrítica el peso logístico que su estructura gremial aportó para el triunfo del actual Gobierno. «Tampoco esperaba mucho, porque la gente eligió con bronca. Los jóvenes interpretaron el discurso de él que era insultante y tomaron la bronca de la gente generalizada», reflexionó, detallando el despliegue territorial: «Nosotros trabajamos muy fuerte para que sea presidente. Controlamos la logística de diez provincias, también en la provincia de Buenos Aires, que era muy difícil, lo tenía a (Sebastián) Pareja que venía al gremio. Lo ayudamos y lo acompañamos».
El desencanto final se centró en las sospechas de corrupción: «Hoy nos encontramos con una pelea de gallinero, venían contra la corrupción y la tiene enquistada adentro. Todos los días van a aparecer hechos de corrupción”, afirmó.
El reordenamiento del peronismo y el dilema de Kicillof
Frente a lo que describió como un escenario de debilidad institucional terminal percibido por todos los actores de la sociedad, Barrionuevo planteó la necesidad de barajar una alternativa para competir en el año 2027 con un peronismo renovado. “Hoy la gente, desde el círculo rojo para abajo hasta el último trabajador, ya lo dan a Milei por ido. Bueno, ¿quién viene?”.
Barrionuevo propuso una intervención integral del Partido Justicialista. “Ahí es donde está la parte que me interesaba a mí, que era cambiar el peronismo. Hoy están todos liquidados, la gente no los quiere más, por eso lo que estoy haciendo es trabajar: primero lo que hay que hacer es intervenir el peronismo, manejar los padrones, que la Justicia puede hacerlo, y convocar a elecciones internas como fue Menem-Duhalde. Hay que volver a entusiasmar y enamorar a la gente con un proyecto”, postuló.
En ese armado, ubicó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, como una pieza central, aunque le exigió una definición tajante respecto al kirchnerismo para consolidar sus aspiraciones de cara a las elecciones presidenciales de 2027. “Kicillof es un candidato por la envergadura que significa la provincia de Buenos Aires. Creo que está manejando los tiempos porque converso bastante con él. Pero todavía no toma el toro por las astas para dejar afuera al kirchnerismo de una buena vez por todas”, reclamó el gastronómico.

Para fundamentar su demanda, rememoró la estrategia electoral del año 2025: «Quedó evidenciado que él adelantó las elecciones y ganó por 14 puntos, después Cristina hizo la elección en octubre y perdió. Está claro que debe tomar una medida si quiere ser presidente. No sé cuándo lo hará. Tiene que tomar el toro por las astas y sacarse de encima a Cristina y La Cámpora”. En el mismo orden, minimizó la capacidad de daño de la exmandataria: “El kirchnerismo no tiene posibilidades de bajar a Kicillof”.
Por qué la CGT «duerme» ante la crisis salarial
En otro tramo de la entrevista, Barrionuevo justificó la aparente inmovilidad de la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) ante la licuación de los ingresos reales de los trabajadores. “La CGT duerme, porque la experiencia te dice que, viendo un candidato o presidente débil, no tenemos que acelerar un proceso que no es conveniente, porque no me gustaría volver al Congreso como fue con Duhalde”, argumentó, sugiriendo que la central busca evitar un vacío institucional o una crisis institucional anticipada.
No obstante, reconoció que el poder de daño del movimiento obrero organizado es total y que los motivos para protestar sobran: “La experiencia dice que si vamos a un paro de 36 horas con movilización el gobierno cae”, aseguró.

Además, detalló la asfixia que sufren las mesas de negociación paritaria ante la caída de la actividad económica: “Estamos con un problema bastante grave, aceptando el 1% de aumento, donde el poder adquisitivo está por el suelo, los precios nunca bajaron, siempre suben. La CGT tiene argumentos de sobra. Por ejemplo, mi gremio: hoy me junto con los empresarios, me deben 15,16 puntos anuales. Hay una pérdida del poder adquisitivo, la queremos recuperar, pero no puedo exigirle al empresario cuando están los hoteles y restaurantes vacíos”.
El verdadero rival electoral del peronismo: Patricia Bullrich y Mauricio Macri
Finalmente, Luis Barrionuevo proyectó el escenario político de recambio en 2027, descartando que el actual jefe de Estado conserve competitividad electoral en el corto plazo. “Estamos trabajando para que el peronismo sea una alternativa. Milei no es rival, yo creo que hoy es muy factible que la rival sea Patricia Bullrich, como candidata de Mauricio Macri”, vaticinó, señalando los movimientos del poder económico concentrado detrás de esa opción: “Hay señales muy fuertes a partir de la cena entre Paolo Rocca y Macri. Estas son las cosas del Presidente, es muy maleducado. Para Patricia es la oportunidad de su vida”.
Para cerrar su análisis, trazó una equivalencia de liderazgos personalistas entre los fundadores del PRO y del kirchnerismo. “Hay un paralelo entre Macri y Cristina, son dos personajes que son ellos o nadie, y si no digitan quién tiene que ser”, concluyó ratificando su compromiso de edificar una propuesta justicialista renovada y de fuerte anclaje de gestión en la administración pública para salir del «desastre económico y laboral» actual.
FUENTE. MG



