Opinión

Acólitos

Por Tito Crespo.

Acólitos es un sinónimo de seguidores y en uno piensa en aquellos que saludaron al advenimiento de la motosierra y el retiro de la casta de una vez por todas, el país quiere un cambio y otra vez lo consiguió. Claro que este cambio es punto muerto.

Imbécil fue y es el calificativo que desde este espacio se visibilizó sobre aquellos marginales intelectuales que aplaudían al líder de los rotos. Siempre se dijo y se dice, nunca una motosierra construye, nunca alguien que grita e insulta crea bienestar, nunca es confiable un desequilibrado emocional. Todavía no asumió y ya defraudó. A partir del 10 de diciembre no hay que contar los días de gobierno sino cuantos falta para que se vaya. Porque reiteremos, el plan de Macri funciona. Eliminó a Larreta, hizo lo propio con Malbec, le ocupó el gobierno a Milei, su próxima víctima.

El segundo tiempo comenzó y es probable que antes que termine la voz del estadio anuncie cambio en el equipo local, con el 22 se retira el libertario y entra la 48 Victoria Villarruel.

Apostamos. Los acólitos motosierras todavía no se habrán enterado que la casta se impuso. Digo esto porque lo único que leen es un tuiter. Estúpidos votaron a favor de aquellos que les prometen sangre, sudor y lágrimas. Y esta frase no es casual, es de Winston Churchill otro admirado por el desbastado. Caputo, Malbec, y su banda ocupan los cargos principales. Ellos obedecen ciegamente a su jefe Mauricio, ellos harán los negocios y el que pone la cara es la motosierra.

Sabemos que no entienden, pero se explica una vez más. Presten atención, cada vez que asume la derecha la frase favorita es nos dejaron una bomba de tiempo y debemos ajustar para que no explote. Pasó con Macri, con Menem, con Videla y hasta con la fusiladora. Lo raro es que aquellos que activan la bomba nos hacen pasar ratos buenos de la vida y nuestros salvadores nos empobrecen a costa de su riqueza, mentira mediante.

Imbéciles, gritaron, insultaron y festejaron el retorno de la casta. La motosierra se usó para cortar toda posibilidad de nuevos sueños. Bienvenidos al 2024, un año que duplicará la inflación, el desempleo y la pobreza, eso si derrotamos a la yegua y a la casta. ¿Creo que el adjetivo imbécil está quedando corto, no le parece?

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