Aborto: En Argentina hay más de un aborto cada dos nacimientos
La realidad que muchos evitan ver
En Argentina hay más de un aborto cada dos nacimientos, según estimaciones de 2005. Así de categóricos son los datos que se desprenden de un informe presentado por la Fundación Soberania Sanitaria
La muerte por aborto inseguro representa la principal causa de muerte materna directa, que tras un descenso del 64% desde 1990, continúa siendo elevada a pesar de contar con la interrupción legal del embarazo por causales desde 1921. La experiencia en países desarrollados indica que la legalización del aborto reduce las muertes maternas al mismo tiempo que reduce las tasas de abortos inducidos.
En Argentina, el 59% de los embarazos registrados por el Sistema de Información Perinatal en el quinquenio 2010-2014 son embarazos no planificados, de los cuales un 77,3% corresponde a personas que no se encontraban utilizando un método anticonceptivo, dato que refleja el limitado acceso a servicios integrales de salud sexual y salud reproductiva y que aún persiste.
Estudios realizados por expertos indican que la magnitud del aborto inducido en Argentina se encuentra entre 371.000 y 522.000 abortos anuales.
Situación del aborto en Argentina
En Argentina, desde 1921, el aborto está tipificado por el Código Penal como un delito contra la vida y las personas, sancionado con reclusión o prisión para quien lo efectúa y para la mujer que se causara o consintiera esa práctica. El artículo 86 reconoce determinadas excepciones en las que el aborto, practicado por un médico diplomado y con el consentimiento de la mujer, no es punible: si el aborto “se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios”, y “si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para realizar el aborto” .
El 13 de marzo de 2012, la Corte Suprema Argentina se pronunció en la sentencia conocida como “fallo FAL” reafirmando que el aborto en caso de violación es un derecho. La sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación establece que: no es obligatoria una denuncia previa por violación; deben eliminarse las barreras institucionales y burocráticas; los servicios públicos de salud están obligados a realizar los abortos no punibles; las autoridades de salud deben capacitar a funcionarios y efectores de salud de manera acorde a este fallo; debe darse difusión pública sobre los derechos que asisten a las víctimas de violación; debe asistirse a mujeres víctimas de violencia. Con el fin de terminar con la práctica de judicializar, entorpecer y/o demorar el derecho al acceso al aborto no punible, el Tribunal estableció el alcance de los permisos y reafirmó el derecho de las mujeres a interrumpir sus embarazos en todas las circunstancias permitidas por la ley, cuando su vida o su salud estén en peligro o cuando el embarazo sea producto de una violación sexual.
Durante los últimos treinta años, las complicaciones derivadas de abortos practicados en condiciones de riesgo han sido la primera causa directa de mortalidad definida como materna y han representado un tercio del total de esas muertes. Esto muestra que a pesar de existir cambios en la interpretación del marco jurídico, a favor del derecho de las mujeres y otras personas con capacidad de gestar, aún existen obstáculos en el acceso a la interrupción legal del embarazo.
Muertes por aborto
Respecto de las defunciones maternas por complicaciones del aborto, se observa un descenso del 64% en el período evaluado (1990-2016). El registro más bajo corresponde al año 2012 (33 defunciones por esta causa). Este descenso podría estar relacionado con la difusión y extensión del uso de misoprostol a través de organizaciones y redes de mujeres y socorristas,y el aumento en el número de consejerías, en especial a partir del fallo de la Corte Suprema. Sin embargo, se observa a partir de 2012 un amesetamiento de dicho descenso con escasa variación interanual.
Asimismo, se observa una disminución del 44% en las defunciones maternas de causas obstétricas directas (entre las que presentan mayores descensos se encuentran las hemorragias anteparto y postparto). El descenso de las muertes por aborto y causas directas se acompaña de un aumento de las muertes maternas
por causas indirectas del 89%. A partir del año 2007 las causas indirectas superan las muertes causadas por aborto.
De acuerdo a las estadísticas vitales publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación, en el año 2016 se produjeron 245 muertes maternas en nuestro país de las cuales un 17,5% se asocian a complicaciones de aborto; un 55% fueron producidas por otras causas obstétricas directas, y por último, un 27% se debieron a causas indirectas, principalmente relacionadas con problemas respiratorios y del sistema circulatorio. El 12,6% ocurrió en mujeres menores de 19 años.
En este escenario, y después de casi veinte años de implementación de políticas públicas de salud sexual y reproductiva, la principal causa directa de muerte, de las mujeres que cursan un embarazo hoy, es un aborto inseguro, y si se agrega la proporción de mujeres que mueren por continuar con un embarazo que complica alguna enfermedad que padecían aun antes de embarazarse (causas obstétricas indirectas), vemos que en 2016 un 44% de las muertes en personas gestantes podrían haber sido reducidas garantizando el acceso
a una interrupción del embarazo legal, segura y gratuita. Las muertes maternas por causas obstétricas indirectas representan un cuarto de las muertes maternas totales. Esto sugiere, entre otras cosas, que posiblemente muchas mujeres, varones trans y otras personas gestantes no accedieron a la información, a la oportunidad o a la decisión de interrumpir su embarazo no planificado basados en la causal salud de acuerdo al marco normativo actual.
Las muertes relacionadas con el aborto son solo la punta de un iceberg. Los abortos inseguros provocan con frecuencia otras complicaciones inmediatas, como hemorragias, infecciones, lesiones traumáticas o, a largo plazo, como la pérdida de la fertilidad por la necesidad de extirpación de los órganos reproductivos. Todo ello asociado por supuesto con las consecuencias psicológicas y sociales que trae aparejada la imposibilidad de contar con el acceso a un método seguro para la interrupción del embarazo y el acompañamiento por parte del sistema de salud.
Las consecuencias de la penalización del aborto se reflejan en abortos inseguros clandestinos, que generan daños a la salud y muertes evitables.
Estimación de abortos inducidos
El sistema de registro oficial nacional no da cuenta de todos los abortos legales que se producen hoy en el país, ni aquellos que se practican en forma clandestina.
Existen varias metodologías para estimar el aborto inducido en un determinado territorio. En el 2005, Edith Pantelides y Silvia Mario publicaron una investigación financiada por el Ministerio de Salud de la Nación, coordinada por CEDES y CONICET- CENEP.
Las investigadoras aplicaron dos métodos para estimar los abortos inducidos, aquellos que se adaptan mejor cuando la práctica se realiza en forma ilegal. El método basado en egresos hospitalarios arrojó para el año 2000 dos valores estimados: 446.998 y 371.965. Estos valores no son cifras exactas, son estimaciones estadísticas, pero resultan datos muy importantes ya que reflejan la magnitud del aborto en Argentina.
Como resultado del método residual, las investigadoras arribaron a otras dos estimaciones del número
anual de abortos en población de localidades de 5.000 habitantes y más, durante los años 2004 y 2005. La cantidad estimada de abortos inducidos por año fue de 485.974 para una alternativa metodológica y ascendió a 522.216 abortos inducidos anualmente para otra.
La importancia de este estudio, que se encuentra en línea con otros antecedentes nacionales, radica en mostrar que la práctica del aborto no es una práctica excepcional, sino ampliamente extendida.
Según sus resultados, la magnitud del aborto inducido en Argentina se encuentra entre 371.000 y 522.000 abortos anuales.
El Informe Completo



