La relación entre el tétanos y las posesiones demoníacas
Parte de la sintomatología de esta enfermedad, como los espasmos o la sonrisa incontrolable podía confundirse con un demonio que había entrado en el cuerpo

Durante los siglos anteriores al desarrollo del método científico era complicado averiguar la verdadera razón de enfermedades u otros fenómenos cotidianos. Sin los instrumentos adecuados era imposible adentrarse en el mundo microscópico, y conocer las razones de las enfermedades infecciosas, o saber que el cuerpo está formado por células. Por ello, a menudo se recurría a las divinidades para tratar de darle un sentido a todo aquello que se salía de la salud.
El tétanos o trismo es una enfermedad grave que afecta al sistema nervioso. Está causada por la bacteria Clostridium tetani, una bacteria anaeróbica obligada (que necesita que no haya oxígeno para reproducirse) y que es capaz de producir unas neurotoxinas llamadas tetanospasminas, que interfieren con las neuronas motoras. En la actualidad no tiene cura, sólo se pueden tratar de controlar los síntomas hasta que desaparezcan las toxinas por la acción del sistema inmunitario. Por ello es tan importante su prevención, que se realiza mediante vacunación con toxina inactivada que recibe el nombre de toxoide.
La bacteria puede entrar en el cuerpo a través de cortes o laceraciones en la piel, aunque las heridas más peligrosas son aquellas que tienen una gran superficie o están hechas con objetos sucios. También puede ocurrir tras sufrir quemaduras, mordiscos de animales o tras daños por congelación. Se trata de una infección lenta, que puede tardar entre 3 y 21 días en empezar a desarrollar síntomas, como rigidez en el cuello y en la mandíbula.
Según avanza la enfermedad, los síntomas se van agravando y llegan las convulsiones y problemas respiratorios. En los estadios finales, las intensas contracciones musculares dan lugar a una posición muy característica denominada opistótonos, en la que el cuerpo se arquea apoyándose solo en la cabeza y los talones. Esta postura viene acompañada de mucho dolor, ya que los músculos se tensan hasta el punto de que pueden llegar a romper huesos del paciente.
EL TÉTANOS EN LA ANTIGÜEDAD
Existen casos de pacientes descritos en la antigüedad cuya sintomatología podría indicar que se trata de tétanos. Uno de los primeros indicios descubiertos hasta la fecha proviene del papiro de Edwin Smith, que data aproximadamente del año 1500 a.C. En él, se describe a un paciente que había sufrido un golpe en la cabeza y que, posteriormente había desarrollado rigidez en el cuello y en la boca, y que tras esto no había nada que hacer.
UNA POSIBLE POSESIÓN DEMONÍACA DESMONTADA
Durante los primeros días tras la infección se puede dar una condición llamada Risus sardonicus o rictus grin, en la cual los músculos de la cara del paciente se contraen y dan lugar a un aspecto de risa permanente. Antes de que se conociera el origen de la enfermedad, este síntoma podía confundirse con una posesión demoníaca por algunas culturas. Esto habría dado lugar a rituales que podrían considerarse de exorcismo para tratar de sacar al demonio que llevaba dentro la persona.
Afortunadamente, el año 1884, se realizaron grandes avances en la comprensión de la enfermedad y se abandonó esta idea. De forma paralela, los científicos italianos Antonio Carle y Giorgio Rattone, y el fisiólogo alemán Arthur Nicolaier se encontraban estudiando el tétanos en sus respectivos países. Los italianos, por su parte, querían comprobar si era posible la transmisión a partir de cadáveres y, para ello, tomaron pus de fallecidos por tétanos y lo inyectaron en animales. Sus sospechas se vieron confirmadas cuando estos animales desarrollaron la enfermedad. Arthur, en cambio, estaba más interesado en comprender si la bacteria se encontraba en el suelo. Efectivamente, al tomar muestras de una zona donde se sospechaba que podría haber tétanos e inyectarla en ratones pudo observar cómo estos desarrollaban la enfermedad.
FUENTE. NG- Daniel Pellicer Roig BIOTECNÓLOGO ESPECIALIZADO EN BIOMEDICINA Y ENFERMEDADES RARAS



