Los muertos del tio sam
La maquinaria propagandística norteamericana siempre adjudicó al país del norte la supremacía sobre la libertad, la justicia y la democracia. El estilo de vida americana era un bienestar general donde el habitante común se acostumbró a las guerras en el exterior, la paz interna, las películas de Holywood y la chatarra de Mac Donalds. Todos los presidentes eran pocos menos que bendecidos por la justicia divina.
Por Tony Manero
Pero esta idea de “santidad” se termina cuando se conoce la realidad de una nación violenta por naturaleza. Capaz de avalar dictaduras, masacres, guerras, páginas de ventas de armas en sus diarios y cualquier miseria humana basta que pueda mantener el estilo de vida americano.
Estados Unidos es responsable de las últimas 218 guerras del planeta. Entran conflictos mundiales, regionales y locales. Su participación en la primera y segunda guerra fue en forma directa y adrede. Buscó penetrar en el conflicto para desarrollar su gran negocio , la venta de armas.
Lanzó en 1945 dos bombas atómicas con 220 mil muertos en su haber y con japoneses que fueron enfermando por radiación para luego morir hasta comienzos del siglo XXI.
También logró participar de la guerra de Corea y supo como entrar en la guerra de Vietnam. Su participación en conflictos regionales es casi una obviedad. Supo mantener dictaduras en America Latina, Asia y Africa.
Su último logro fue Bin Laden. Este árabe socio de Bush padre fue quien lideró las tropas yanquis en Afganistan 1979 contra el soviet. El mismo árabe fue responsable de la división de la antigua Yugoeslavia con miles de muertos de por medio. Tambíen Laden fue el acusado de la eliminación de las Torres gemelas. Este hecho fue probado años después como un auto atentado y hace escasas semanas confirmó la versión el presidente ruso Vladimir Putin.
Hoy Estados Unidos es uno de los imperios dominantes y obedece ciegamente su idea de vida a quienes habitan sus tierras. Su gente aprobó los linchamientos, la pena capital y la escasez de derechos humanos. Entre 1882 y 1968 se produjeron 3446 linchamientos con gente de color y 1297 con blancos. La pena de muerte que no solucionó la inseguridad ya acabó con 1400 personas entre 1976 y 2011. Hoy permanecen en la línea de la muerte 3100 presos de los 32 estados que sostienen esta pena. Esto es el tio Sam, el mismo país donde un negro pudo sentarse en un colectivo recién en 1968. La misma nación que asesinó 4 presidentes, que no se hizo cargo de la muerte de aquellos que luchaban por los derechos humanos y los mismos que consideran que tener un arma es un derecho.
Este país que dicta cátedra de moral y buenas costumbres, que su presidente fue galardonado con el premio Nobel de la paz es el mismo donde habitan los fondos buitres y le dicen a Sudamérica como deben hacer las cosas.
Las cifras deberían volcar una opinión. Quizás ocurra, quizás no. Lo cierto es que Estados Unidos seguro no es el paraíso de la libertad, la justicia y la democracia.



