País

Intentan evitar el desabastecimiento de aceite-M. Mei

El Jefe de Gabinete, Marcos Peña, se refirió al escenario que se ha presentado con las versiones de un posible aumento del producto y se fijaron topes en los aumentos mensuales. Los datos que surgen del estudio de los productos de consumo masivo en todo el país.

 Por Mariana Mei.

En conferencia de prensa, el jefe de Gabinete, Marcos Peña había asegurado que el Gobierno «está interviniendo para evitar problemas de desabastecimiento o de abuso» con el aceite, y además sostuvo que eventuales aumentos del producto «no están fundamentados». Por ahora, el aceite no triplicará su precio, como había advertido el gremio del sector días atrás. Tampoco subirá un 30%, como afirmaron las empresas. Tras un acuerdo firmado ayer entre el Gobierno y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), el valor del aceite de girasol aumentará hasta un 6% desde agosto. En tanto, el mezcla (soja y girasol) subirá  un 4%. No obstante, vale aclarar que ésos serán los precios «a la salida de fábrica»

En referencia a tal situación, desde el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM) manifestaron que se incrementó la venta de aceites en supermercados y comercios minoristas ante el rumor de  incremento del valor en las góndolas del 30% desde agosto. No obstante, negaron que haya faltante y se manifestaron en contra de una política de congelamiento de precios.
El presidente de INDECOM, Miguel Ángel Calvete, declaró: Obviamente se incrementó la venta ante el rumor del aumento, pero desabastecimiento no va a haber y, de hecho, no hay”. Según un informe que realizó el organismo: no existe posibilidad de que se produzcan faltantes de esos productos y menos aún que sus costos se incrementen estrepitosamente como se amenaza desde algunos sectores. Consideran que es imposible porque el consumo interno es muy bajo y atribuyen los rumores a una campaña sucia de las grandes compañías aceiteras, cadenas de supermercados y distribuidores para especular y obtener ganancias exorbitantes sobre el stock. Calvete afirmó que los datos surgen de un sondeo realizado en las últimas horas sobre unos 108 puntos de venta minorista (incluyendo autoservicios de proximidad y grandes supermercados) y sobre unas 23 bocas de expendio de tipo mayorista, ubicados en el ámbito geográfico de la Ciudad de Bs As, La Matanza, San Martín, Rosario, Santa Fe Capital, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata. En tanto, el Jefe de Gabinete señaló que «al comparar precios en los puestos de ventas, hay variaciones, no hay uniformidad», y destacó la necesidad de que esta cuestión «sea más transparente» para «evitar abusos de una empresa o un sector». Recordó que el Gobierno realiza «controles» para evitar que «no haya abusos puntuales ni faltantes» de productos en las góndolas.
Asimismo, dijo que el objetivo es «bajar la inflación, promover la mayor competencia para que los consumidores puedan ver la disparidad de precios y evitar cualquier violación a la ley de Lealtad Comercial o Defensa de la Competencia». Sobre la inflación, aseguró: «estamos en un proceso de desaceleración que se profundizará mes a mes. La tendencia ha cambiado y se va profundizando la baja, pero gradual».

El  relevamiento de INDECOM detalló que “en los comercios minoristas de cercanía, sólo el 22 % manifestó preocupación por los rumores y señaló que efectuó subas de entre un 15 un 20 % en los precios, el 41 % aseguró que reforzó sus compras mayoristas para garantizar el stock “por las dudas”, el 29 % destacó que aún no modificó sus hábitos de stockeo ni ventas porque consideró que “no se trata de un producto que les cambie demasiado el cuadro de ganancias diarias” y sólo el 8 % restante reconoció que redujo “la exhibición en góndolas y que limitó la cantidad de productos por venta”.
En el caso de las cinco grandes cadenas de supermercados (COTO, Carrefour, Wallmart, Disco y Jumbo), se observó que “sólo en la de capitales argentinos se instrumenta una racionalización de hasta dos botellas de 900 ml por compra, aun existiendo un abastecimiento normal”.
En el caso de los distribuidores mayoristas, “en el 58 % de los casos las ventas se dan de manera restringida”. Según aseguraron los empleados, ese mecanismo se adoptó “por orden de la empresa” a pesar de que “el stock de esos productos es el habitual y no reviste ningún tipo de faltante”. En el 42% restante la situación de venta es normal. El informe resaltó que “si bien en los últimos 12 años el precio de aceite aumentó un 1300 %, todavía reviste un atraso de entre el 35 y el 38 % con respecto a otros productos de consumo masivo”. En ese punto, el trabajo ejemplificó que “en 2004, el costo de una botella de aceite mezcla de 900 ml se equiparaba a  2,52 sachet de leche fluida y hoy promedia 1,53 sachet” y agregó que “algo similar ocurre si se compara con el tomate procesado, siendo que poco más de una década atrás los valores del aceite se igualaban a unas 3,68 cajas de puré de tomate y hoy se equipara a unas 2,5 unidades, registrando un retraso del 38%. Según explicó Calvete, esos valores atrasados en las subas de precios podrían irse compensando progresivamente en lo que resta del año pero nunca triplicarse como anunciaron algunos referentes de las empresas aceiteras y desde la Federación de trabajadores de ese sector.
Así también, el titular de INDECOM reconoció que “ese rubro atraviesa un largo proceso de cartelización, que genera una profunda deformación de precios”, dado que existen seis grandes compañías que manejan el 88 % del mercado de aceites”. Detalló que “Molinos Río de la Plata, Dehesa y Nidera, son exportadoras pero también atienden el mercado interno” y, por el otro, que “Bunge, Cargill y Dreyfus son las que sólo exportan y manejan la totalidad del mercado de granos, dado que lideran plantaciones, puertos y redes de comercio”. En virtud de esa situación, el estudio también informó que “consultadas varias industrias aceiteras pymes, más de la mitad reconoció tener inconvenientes para acceder a la compra de granos”.

 

 

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba