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Super Niño: “Hay que estar más atentos a las lluvias que a las altas temperaturas”

El meteorólogo Esteban Zuccaro analizó en COMUNAS AM el fenómeno de El Niño y explicó sus posibles efectos durante los próximos meses. Advirtió sobre una tendencia a precipitaciones superiores a las normales en el Litoral y sectores de Mendoza, Neuquén y Buenos Aires, pero pidió no generar alarma: “Es un evento extremo, pero es un evento normal”.

El denominado “Super Niño” comenzó a ganar espacio en los medios ante las advertencias sobre un posible aumento de las temperaturas y de las precipitaciones. Sin embargo, el meteorólogo Esteban Zuccaro pidió evitar interpretaciones alarmistas y explicó que El Niño es, ante todo, un fenómeno natural que se produce periódicamente en el planeta.

En diálogo con COMUNAS AM por Radio Belgrano, Zuccaro señaló que el fenómeno forma parte de una oscilación meteorológica que atraviesa diferentes etapas —fría, cálida y neutra— y que suele variar en períodos de entre dos y siete años.

“El Niño es una oscilación normal del planeta”, explicó el especialista.

Durante la etapa conocida como La Niña se registra un enfriamiento en una determinada región del océano Pacífico ecuatorial, mientras que El Niño presenta el comportamiento contrario: un calentamiento de esas aguas.

Según explicó Zuccaro, cuando el incremento supera determinados valores se considera que comenzó un período Niño. En este caso, señaló que el calentamiento observado se encuentra bastante por encima del umbral utilizado para determinar el inicio del fenómeno.

“Por eso se está estableciendo un Niño intenso o un Niño fuerte y, como lo levantan los medios, un Super Niño”, explicó.

¿Cómo puede afectar a la Argentina?

El meteorólogo sostuvo que un mayor calentamiento favorece la generación de vapor y puede provocar un aumento de las precipitaciones. Ese comportamiento comienza luego a conectarse con latitudes más altas y puede terminar teniendo consecuencias en nuestro territorio.

Pero Zuccaro aclaró que los efectos no son iguales en todas las regiones.

Para Argentina, señaló que en situaciones de Niño intenso suelen esperarse precipitaciones superiores a las normales principalmente en el Litoral, incluyendo Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

La tendencia también podría alcanzar sectores de la cordillera de Mendoza y Neuquén y parte de la provincia de Buenos Aires.

En cuanto a las temperaturas, explicó que el panorama es diferente: se proyectan valores por debajo de lo normal para la zona central del país, mientras que para el norte podrían ubicarse por encima de los registros habituales, aunque con menor probabilidad.

El principal riesgo: las lluvias

Frente a los titulares que pronostican temperaturas extremas y consecuencias catastróficas, Zuccaro puso especialmente el foco en las precipitaciones.

“Yo le tendría más miedo a las lluvias que a la temperatura”, afirmó.

El especialista mencionó además lo que ocurre en el sur de Brasil, debido a que las precipitaciones registradas en esa región pueden tener consecuencias sobre los cursos de agua que también afectan a nuestro país.

Por eso, advirtió que podrían producirse desbordamientos de ríos si se combina un período de lluvias intensas en territorio argentino con fuertes precipitaciones más al norte.

De todos modos, aclaró que todavía es necesario esperar los próximos informes climáticos para establecer con mayor precisión cuál será la tendencia hacia el final de la primavera y el comienzo del verano.

¿Un verano de temperaturas extremas?

Zuccaro también diferenció la situación argentina de las olas de calor registradas durante el último verano en Europa.

Explicó que el comportamiento climático no es idéntico en todas las regiones del planeta y que, en el caso de nuestro país, la influencia oceánica puede modular las temperaturas.

Eso no significa, aclaró, que no puedan producirse episodios de calor intenso.

Uno de los factores que recomendó tener especialmente en cuenta es la sensación térmica y la posibilidad de sufrir golpes de calor.

Para prevenirlos, aconsejó mantener una hidratación constante y evitar la exposición en los horarios de mayor radiación solar, principalmente alrededor del mediodía y durante las primeras horas de la tarde.

Coordinación ante posibles inundaciones

Consultado sobre qué puede hacerse frente a un escenario de mayores precipitaciones, Zuccaro explicó que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) trabaja en coordinación con provincias y municipios en la gestión de riesgos.

Destacó la importancia del sistema de alertas y del trabajo posterior de las áreas de Defensa Civil de cada jurisdicción.

El meteorólogo explicó que las consecuencias de una lluvia intensa pueden variar considerablemente de acuerdo con cada localidad, especialmente por las diferencias en los sistemas de evacuación del agua y las características propias de las zonas inundables.

Por eso, sostuvo que la prevención y el seguimiento de los avisos oficiales serán fundamentales ante posibles eventos intensos.

“No tener miedo, sino estar prevenidos”

Sobre el final de la entrevista, Zuccaro buscó llevar tranquilidad ante algunas informaciones que presentan al “Super Niño” como un escenario inevitablemente catastrófico.

“Más que nada es no tener miedo. No estar asustado porque es un evento extremo, sí; es un evento normal, sí; estar prevenidos”.

En ese sentido, recomendó prestar especial atención a las precipitaciones y seguir diariamente el monitoreo y las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional.

La conclusión del especialista apunta así a diferenciar riesgo de catástrofe: un Niño intenso puede aumentar la probabilidad de determinados eventos meteorológicos, pero sus consecuencias dependerán de cada región y de la evolución concreta de las condiciones climáticas.

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