Economía

Números negros para la economía

Segundo trimestre: retroceso del PBI y la inversión

El Producto Bruto Interno bajó 0,6 por ciento, una contracción que no se registraba desde mediados de 2024. Consumo en picada.

La economía argentina perdió impulso en el segundo trimestre de 2026. El PBI cayó 0,6 por ciento frente a los primeros tres meses del año, en una contracción que no se registraba desde mediados de 2024 y que tuvo como principales motores el retroceso del consumo privado y el desplome de la inversión.

Aunque la actividad todavía acumula un crecimiento interanual de 2 por ciento, los datos publicados por el Indec este jueves muestran un escenario cada vez más heterogéneo: mientras el agro, la minería y las exportaciones sostienen la expansión, la industria, el mercado interno y la inversión privada pierden fuerza.

La tendencia se condice con los últimos indicadores que marcan una ralentización del ritmo de la actividad para lo que queda del año. La actividad económica en el segundo trimestre se sostuvo en el desempeño de sectores como la agricultura, que creció 6,9 por ciento versus un año atrás, y la minería, que incluye también la actividad en Vaca Muerta, y que se expandió 16,4 por ciento.

Por el contrario, la industria manufacturera retrasó el crecimiento, al acentuar su caída en un 2,1 por ciento interanual. Otros sectores de peso en la economía, como la construcción y el comercio, permanecieron estancados.

Recorte de proyecciones

El movimiento negativo respecto al primer trimestre del año era algo que no se veía desde mediados de 2024, cuando la economía tenía una clara tendencia recesiva. Resta ver si esta tendencia se consolida en el año. De momento, todas las consultoras y analistas privados recortaron sus proyecciones de crecimiento para 2026.

Los números de Indec contrastan con el discurso oficial según el cual la economía está batiendo récords. En redes sociales, el presidente Milei no se hizo eco de la publicación del Indec, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, evitó referirse a la contracción desestacionalizada. Pero el dato marca un quiebre, ya que el PBI no registraba una caída trimestral desde abril-junio desde hace dos años.

“El PBI registró un crecimiento de 2 por ciento interanual en el segundo trimestre de 2026 y de 2,2 por ciento en los primeros 6 meses del año en relación con igual período de 2025”, inició su publicación Caputo. Cifras que a su vez marcan una desaceleración del ritmo de crecimiento.

En cuanto a la evolución de la demanda agregada, todos los componentes, excepto las exportaciones y el consumo privado, que se mostró estancado, experimentaron variaciones negativas.

Inversiones cero

El consumo privado, que contempla otros indicadores más allá del consumo masivo, apenas creció 0,4 por ciento en la comparación interanual y perdió 2,4 por ciento respecto del primer trimestre del año. Un golpe a la narrativa de Milei, que insiste en presentar la evolución del consumo como récord.

La inversión privada, por su parte, sufrió una nueva contracción de dos dígitos respecto de los registros de un año atrás: retrocedió un 11 por ciento, lo cual deja en claro que las concesiones del gobierno libertario al capital aún no resultan suficientes para cambiar el ciclo de los negocios. Cierran empresas, principalmente pymes, aumenta la capacidad ociosa, crecen las importaciones de productos que se elaboran o pueden producir en el país y se retrae el consumo: un contexto que desalienta la inversión.

“Es paradójico que en una gestión promercado y de desregulación, lo que más cae es la inversión”, señaló Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra.

Las exportaciones, por el contrario, sostuvieron el crecimiento. Aumentaron en volumen un 13,7 por ciento en relación al segundo trimestre de 2025, y ascendieron 2,5 por ciento al compararlas con el primer trimestre de este año. Este desempeño está ligado a la performance del sector agropecuario y de minas y canteras, orientados en gran medida a abastecer al sector externo.

Las importaciones se mantuvieron en otro carril. Acentuaron la caída en el segundo trimestre del año, con una variación negativa del 8,6 por ciento y, en la medición desestacionalizada, del 3,5 por ciento.

Las compras al resto del mundo acompañan la tendencia del sector industrial, en fase contractiva, y del consumo interno, además de que está desacelerando.

Por último, el gasto público retrocedió un 4,1 por ciento en la comparación interanual y 2,3 por ciento respecto al período enero-marzo de 2026, en línea con la política de ajuste fiscal que defiende el Gobierno con uñas y dientes. Otro conducto contractivo para la actividad económica.

Por Mara Pedrazzoli  –PAG.  12 

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