
Mientras retrocedió el empleo asalariado registrado, crecieron principalmente las modalidades informales y de menores ingresos.
“Se han creado 500 mil puestos de trabajo durante nuestro gobierno. Repito: se han creado medio millón de puestos de trabajo durante nuestro gobierno”, celebró Javier Milei la semana pasada. El presidente agregó que se trata de “empleo real” generado por el sector privado y cuestionó a quienes señalan el deterioro del mercado laboral por mirar solamente el trabajo registrado. Pero un informe privado muestra que entre el primer trimestre de 2023 y el primero de 2026 se sumaron alrededor de 500 mil puestos de trabajo, pero al mismo tiempo se perdieron 170 mil empleos asalariados registrados y el 95 por ciento de los nuevos puestos correspondió a inserciones informales.
La diferencia no es menor. El aumento de la cantidad total de puestos no estuvo acompañado por una recuperación del empleo de mayor calidad, sino por una transformación en la forma en que las personas consiguen trabajar. Mientras retrocedió el empleo asalariado registrado, crecieron principalmente las modalidades informales y de menores ingresos.
El 95 por ciento que explica la expansión reciente resulta especialmente significativo. Dentro del trabajo independiente, el grupo que más creció fue el de los cuentapropistas informales, justamente la categoría con menores ingresos, advierte el informe del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD). En el primer trimestre de 2026, sus ingresos promedio equivalían apenas al 37 por ciento de los de un asalariado formal del sector privado. En otras palabras, por cada 100 pesos que percibe, en promedio, un trabajador asalariado formal privado, un cuentapropista informal obtiene 37. Entre los asalariados informales la relación es del 55 por ciento y entre los empleadores informales, del 56 por ciento.
El contraste se vuelve todavía más evidente al observar qué tipo de trabajo independiente se está expandiendo. Los cuentapropistas formales —monotributistas y autónomos— son el único grupo cuyos ingresos se acercan a los de los asalariados formales privados: perciben en promedio el 94 por ciento de ese salario. Sin embargo, explicaron apenas el 5 por ciento de los nuevos puestos creados entre los primeros trimestres de 2023 y 2026. El resto de la expansión se concentró en modalidades con menor registración, cobertura e ingresos.
Explicar lo obvio
La discusión puede parecer una cuestión semántica, pero no lo es. Un puesto de trabajo registrado bajo relación de dependencia no es equivalente a una changa, una actividad por cuenta propia sin registrar o un empleo asalariado en negro. El primero supone derechos laborales y aportes al sistema de seguridad social y previsional, mientras que las modalidades informales carecen de buena parte de esas protecciones. Además, la diferencia también aparece en los ingresos: el empleo formal ofrece, en promedio, una remuneración sustancialmente mayor.
Esto no significa que todo trabajo independiente sea necesariamente precario. El CETyD recuerda que existe una proporción de trabajadores que elige el cuentapropismo por autonomía, flexibilidad o una forma diferente de organizar el tiempo. En un relevamiento nacional de 2015, el 74 por ciento de los independientes decía preferir esa modalidad, con una proporción que llegaba al 89 por ciento entre los hogares de mayores ingresos. Pero una cosa es elegir trabajar por cuenta propia y otra muy diferente es hacerlo porque las alternativas de empleo formal desaparecen.
Empleo formal en retirada
La pérdida de puestos registrados tampoco es un fenómeno puntual. El empleo asalariado formal privado volvió a caer en mayo y acumuló entonces 12 meses consecutivos de contracción. La reducción alcanzó especialmente a la industria, donde todos los sectores registraron bajas interanuales, mientras que el comercio acumuló su duodécimo mes consecutivo de expulsión de puestos formales. La construcción también volvió a mostrar una dinámica contractiva.
El indicador predictivo del empleo del CETyD anticipa, además, que la caída del empleo formal privado continuaría durante junio, julio y agosto, con mayor intensidad en la industria manufacturera. La previsión es consistente con una economía que no logra consolidar un sendero de crecimiento y que se apoya en sectores con una capacidad relativamente baja para generar empleo.
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