Alarma en el sistema previsional: se perdieron más de 300 mil empleos en tres años y se expande la precarización


El mapa laboral atraviesa un deterioro estructural que enciende las alarmas en los sindicatos y en la administración de la seguridad social. La contracción del trabajo formal no cesa e impacta de lleno en la masa de recursos que sostiene las jubilaciones y pensiones en todo el país. Según el informe elaborado por la Subsecretaría de Seguridad Social a partir de registros de ANSES y AFIP, en mayo de 2026 se contabilizaron 12.442.017 aportantes al sistema previsional. Esta cifra representa una pérdida de 38.532 trabajadores en comparación con el mismo mes de 2025. Si la mirada se amplía a un período de tres años, la masa de aportantes cayó en 304.417 personas, exponiendo el impacto destructivo del cierre de empresas y los despidos en el sector privado y el Estado.

Las cifras del informe: solo el 26,9 de los trabajadores aportan al sistema previsional
En la actualidad, solo el 26,9% de la población total del país realiza aportes al sistema previsional, una cifra que muestra una clara contracción frente al 28,2% registrado en mayo de 2023.
La radiografía interna de los datos evidencia un cambio regresivo en la estructura del empleo. La caída general de la recaudación previsional está motorizada fundamentalmente por la destrucción de puestos en relación de dependencia, que son aquellos que realizan las mayores contribuciones al sistema. En la comparación interanual, el segmento con recibo de sueldo perdió un total de 140.659 aportantes.
Más de 100 mil despidos en un año en el sector privado
El sector privado fue el más castigado, registrando un descenso de 108.378 trabajadores en un año, en un contexto donde los indicadores de la Secretaría de Trabajo marcan que el empleo formal privado acumuló once meses consecutivos de retroceso. A su vez, el ajuste en el sector público implicó la pérdida de 36.034 aportantes en las dependencias estatales.
Como contrapartida, la masa de aportantes al Monotributo creció en 71.514 personas y el régimen de Casas Particulares sumó 29.923 inscriptas. De esta forma, la fuerza de aportantes en el país quedó configurada en un 76,2% por asalariados en relación de dependencia, un 20,9% por trabajadores independientes y un 2,9% por personal de casas particulares. En términos absolutos, el sector privado asalariado sigue siendo el sostén principal con 6 millones de trabajadores, escoltado por los 2,2 millones inscriptos en el Monotributo y otros 2,2 millones bajo regímenes especiales.

El peligro de trabajadores desprotegidos y la crisis en el SIPA
La situación no implica únicamente una migración hacia modalidades independientes de trabajo, sino un pase masivo a la desprotección previsional. Frente a una población ocupada estimada en torno a los 22 millones de personas, las mediciones revelan que existen 9,5 millones de trabajadores que se desempeñan en la informalidad.
De acuerdo a mediciones del INDEC citadas en el informe, más de 5,6 millones de asalariados del sector privado no están registrados, lo que sitúa la tasa de informalidad laboral en un 43,6%. Este universo de casi 10 millones de ocupados informales carece de cobertura de salud, seguro por riesgos del trabajo (ART) y no efectúa ningún tipo de aporte para su futura jubilación.
La mezcla de menor empleo asalariado y mayor precarización genera un estrangulamiento directo en las cajas previsionales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Mientras la cantidad de aportantes cae, la masa de beneficiarios continúa en aumento. En mayo de 2026, el SIPA registró 6,8 millones de prestaciones entre jubilaciones y pensiones, sumando 73.727 nuevos beneficiarios respecto al año anterior, lo que equivale a un incremento del 1,1%.

Respecto al origen de los beneficios, el 46,4% de las prestaciones corresponden a jubilaciones obtenidas mediante moratorias previsionales, el 44,3% a jubilaciones ordinarias por cumplimiento de aportes y el 9,3% restante a otros regímenes. Aunque las jubilaciones por la vía ordinaria mostraron un aumento de 58.863 casos interanuales debido a los requisitos de edad, la brecha entre quienes ingresan al sistema pasivo y la base de trabajadores activos con capacidad de aporte contributivo se vuelve cada vez más insostenible.
Dado que los aportes de un monotributista o de un trabajador no asalariado son notablemente inferiores a las contribuciones de un empleado de plantilla privada, la desproporción obliga al Tesoro Nacional a cubrir el déficit fiscal creciente. Con este escenario, se prevé un escenario aún más complejo hacia adelante producto de los despidos anunciados en el sector público y el continúo cierre de empresas privadas en todo el país.
FUENTE. MUNDO GREMIAL.



