Economía

Frutafiel pidió el concurso preventivo tras denunciar caída del consumo y fuerte aumento de costos

La firma entrerriana, con 70 años de trayectoria, inició un concurso preventivo para reordenar su deuda. En su presentación judicial sostuvo que la retracción del consumo, el aumento de los costos operativos, las elevadas tasas de interés y las dificultades para acceder al crédito terminaron por comprometer su situación financiera.
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La histórica empresa de bebidas Frutafiel, con planta industrial en General Ramírez (Entre Ríos) y más de siete décadas de actividad, solicitó la apertura de un concurso preventivo ante la Justicia de Paraná luego de reconocer que su situación financiera se volvió insostenible durante los primeros meses de 2026.

En la presentación judicial, la compañía explicó que la combinación de la caída del consumo, el incremento de los costos productivos, las elevadas tasas de interés y las dificultades para acceder al financiamiento provocaron un deterioro que desembocó en la cesación de pagos entre marzo y abril.

La empresa atribuye la crisis a la caída del consumo

En el escrito presentado ante la Justicia, Frutafiel describió un escenario que afectó directamente la rentabilidad de la compañía. «El proceso inflacionario posterior a la pandemia erosionó el poder adquisitivo de los consumidores y elevó simultáneamente los costos de insumos y transporte», sostuvo la firma.

Según explicó, el aumento de los costos no pudo trasladarse completamente a los precios finales porque ello hubiera implicado perder competitividad en un mercado con ventas cada vez más deprimidas.

Además, señaló que «la caída del consumo de productos no esenciales afectó los volúmenes de venta», especialmente en las líneas que constituyen el núcleo de su actividad: aguas saborizadas, cerveza, bebidas elaboradas con vino y gaseosas, además de la línea Aqualoe, elaborada con pulpa de aloe vera.

Energía, combustibles y crédito caro

La empresa también responsabilizó al incremento de las tarifas energéticas y del costo de los combustibles por el agravamiento de su situación económica. Según consta en la presentación judicial, algunos insumos derivados del petróleo representan hasta el 95% del costo final de determinadas líneas de producción. A ese escenario se sumó el encarecimiento del financiamiento.

«Acceder al crédito bancario se volvió prácticamente imposible por las tasas de interés», indicó la empresa, que además reconoció pérdidas derivadas del descuento de cheques de terceros para obtener liquidez.

La firma intentó sostener las ventas mediante promociones y descuentos en supermercados y cadenas de distribución, aunque admitió que esas estrategias redujeron prácticamente a cero sus márgenes de rentabilidad.

Un intento por sostener la producción

Para evitar una crisis mayor, el principal accionista decidió vender un inmueble de su propiedad e inyectar esos fondos en la empresa. Ese aporte permitió lanzar la cerveza Golden Saft y una nueva bebida elaborada con vino, productos que actualmente representan alrededor del 30% de la facturación. Sin embargo, la recuperación esperada no llegó.

La empresa explicó que el proveedor de cerveza a granel incumplió los volúmenes comprometidos y que la competencia replicó rápidamente el concepto comercial, limitando el crecimiento de las nuevas líneas.

Un cuadro financiero delicado

Los números presentados ante la Justicia reflejan la magnitud de la crisis. Frutafiel declaró activos por $4.016.951.403, frente a pasivos que alcanzan los $3.818.314.937, dejando un patrimonio neto positivo de apenas $198.636.466, equivalente a menos del 5% del total de sus activos.

A ello se suma una situación compleja en la cadena de pagos. De acuerdo con los registros del Banco Central, la empresa acumula 387 cheques rechazados por falta de fondos por un monto superior a $1.085 millones.

La cesación de pagos comenzó a evidenciarse a fines de marzo, cuando la compañía dejó de cumplir los planes de facilidades de pago con ARCA. El 21 de abril comenzaron a registrarse los primeros rechazos de cheques.

La empresa busca evitar la quiebra

El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N.º 9 de Paraná, a cargo del juez Ángel Luis Moia, aceptó la apertura del concurso preventivo, dispuso la inhibición general de bienes de la empresa y designó al Estudio Cerini-Cerini-Chiara como sindicatura. Pese al complejo escenario financiero, Frutafiel aseguró que la compañía mantiene perspectivas de continuidad.

«La actividad es viable, siendo rentable en el mediano y largo plazo», afirmó la empresa, que considera que el concurso preventivo le permitirá obtener el alivio financiero necesario para reorganizar sus obligaciones, sostener la producción y cumplir con sus acreedores.

FUENTE.  MUNDO GREMIAL

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