Un llamado a la diáspora cubana a reenamorar al mundo.

Por Margarita Pécora B. –
Lissett Pérez, embajadora cubana en Uruguay subrayó en exclusiva para Comunas, que lo más importante es mantener el optimismo y la confianza en el desarrollo del país y de su pueblo. “Hay que reenamorar al mundo de Cuba, soy optimista”, afirmó.
En sus declaraciones, a tenor del VIII Encuentro Regional Extraordinario de Cubanos Residentes, que reunió en Montevideo a emigrados cubanos de nueve países, la diplomática cubana apeló a la inteligencia colectiva de la diáspora, a su creatividad y capacidad de conectarse con contrapartes locales para llevar adelante proyectos de inversión en la Isla, destacando el potencial que allí existe. Al mismo tiempo, advirtió que “la retórica agresiva de Estados Unidos contra Cuba se mantiene, “y no podemos descuidarnos”.
Embajadora, ¿cuál es su impresión sobre este encuentro regional de residentes cubanos provenientes de nueve países reunidos acá en Montevideo, en un contexto de nuevas medidas de asfixia contra Cuba?
Lisette Pérez: He escuchado atentamente los paneles y debates. Se ha puesto en el centro la soberanía nacional y el papel del pensamiento colectivo en el desarrollo económico de Cuba. El llamado del gobierno es claro: que los cubanos residentes en el exterior aporten al desarrollo de su país. Las asociaciones en distintos países han mostrado una buena acogida, manteniendo vínculos históricos con Cuba, aunque los nuevos flujos migratorios plantean retos y problemáticas que debemos atender.
¿Qué oportunidades concretas ofrece hoy Cuba para la inversión de residentes en el exterior y de actores extranjeros?
Lisette Pérez: Se han flexibilizado muchas normas para que tanto privados cubanos como extranjeros puedan invertir directamente en los territorios y municipios. Las prioridades están en sectores estratégicos como la alimentación y la energía renovable. La clave está en la inteligencia colectiva y en generar confianza: que los proyectos sean sostenibles, que cierren el círculo productivo y que beneficien tanto al país como a los inversionistas. Cuba tiene talento humano, centros de investigación y cooperativas que pueden articularse con actores privados y públicos.
¿Qué papel juega la diáspora en este proceso?
Lisette Pérez: La diáspora cubana tiene un potencial muy interesante. Con creatividad y compromiso puede conectarse con contrapartes locales y llevar proyectos a los territorios de la Isla. Es un camino que debemos acelerar. Los cubanos en el exterior han demostrado capacidad para emprender, crear pequeñas y medianas empresas y vincularse con iniciativas de desarrollo local.
¿Cómo evalúa la retórica de Estados Unidos y el papel del exilio?
Lisette Pérez: La retórica agresiva de Estados Unidos contra Cuba se mantiene. Un sector del exilio, heredero de quienes promovieron la salida de talentos y recursos del país, impulsa una guerra cognitiva basada en el descrédito y la demonización de Cuba. Esa perversidad es un preludio de agresión, y no podemos descuidarnos. Sin embargo, la resistencia del pueblo cubano es heroica, y de esa resistencia surge creatividad y capacidad de conectar con el mundo.
¿Cuál es el mensaje final que quiere transmitir?
Lisette Pérez: Lo más importante es el optimismo y la confianza en el desarrollo de Cuba y de su pueblo. Hay que reenamorar al mundo de Cuba. Nuestra historia demuestra que con convicción, compromiso e inteligencia se puede conquistar solidaridad y respeto. Como hizo Eusebio Leal con la restauración de La Habana Vieja, debemos mostrar al mundo que sí se puede, que Cuba tiene futuro y que su creatividad es su mayor fuerza.



