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NELIDA A. DOMINGUEZ:- Con Eva en el corazón

Con un nudo en la garganta por la emoción,  Nélida A. Domínguez de Miguel  recordó en su diálogo con Comunas  momentos  transcendentales vividos junto a Evita Perón.  Hoy a,   sus  94 años  y con una lucidez admirable, afirma  que sigue trabajando  y haciendo bien como corresponde a su  estirpe peronista.  

Por Gabriel  Russo

Nélida Antonia Domínguez de Miguel era una mujer importante del Partido Peronista Femenino y visitó a Evita en su recámara. Su jefa la estimaba como a pocas, le tenía una confianza ciega.

Sobre su  reconocimiento como una mujer importante en el Partido peronista-   se defendió “Me manejo con cargo que me gané, no porque tenía padrinos.

¿ Usted  reunió a 400 mujeres…?

Fue  en La Rioja porque la señora Eva Perón  me había encomendado para que empadronara a todas las riojanas. Fui con todo cariño a hacer ese trabajo. No sabía de qué se trataba. Todo era «moderno”, el voto femenino que lo  recibimos el 23 de septiembre del ’47 y ella me mandó   con  24 años de edad que yo tenía, para que  trajera  400 mujeres de La Rioja, de los campos, los lugares más inhóspitos que usted puede imaginar. No era fácil sacarlas de al lado de sus familias. Época en que el hombre no permitía que la mujer saliera, ni estuviera andando en política ni nada.

Por entonces ningún Gobierno era inclusivo…

El gran enemigo fue Balbín. No quería  el día que se aprobó la Ley  estaban todos  y las cosas que oí, que a mujer no estaba para eso de política, ni  la calle…

Uno se sentía mal.

¿Y ahora?

Ahora mal,  todos mezclados, la oposición con mucha  pasividad, no  saben  enfrentar.

¿A quien destaca y quien no le gusta de la política?

Eso es muy aventurado. No, tengo 94 años (por gusto), las viví todas juntas,  vi pasar mucha agua  bajo el puente. Después  viví la época de la resistencia.

Cuando Evita supo que no era candidata a vicepresidenta cómo fue?

Fue muy triste ese hecho para aquellos que la seguimos venerando. Ese día había mandado a llamar a todas las delegadas del interior para comunicar algo que no sabía qué era. Cuando me tocó pasar a mí, la señora Eva se pone en un sillón, y pone sus rodillas en el sillón. Me dice  De miguel: No voy a ser vicepresidenta…” Le dije  que cómo era posible  tanto que habíamos caminado, hasta La Vinchina en los limites con Chile., donde todo el mundo firmó  para ella. Ella me contesto, que estaba enferma. Nosotras jamás preguntamos qué era lo que tenía. Todo era silencio, sabíamos  el dolor.

¿Fue por la enfermedad o por otro motivo?

Ella  fue al baño y cuando regreso, tenía el rostro de  un cadáver. Ahí  fue cuando entendí. Perón la quería y la cuidaba. Ella tenía pasión por Perón. A mí se me hace un nudo hablar de ella. La sigo venerando.

 

 

 

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