Política

Tensión en el oficialismo: Milei involucró a Villarruel en un supuesto “ataque”

En la apertura del 144° período de sesiones ordinarias, el Presidente denunció un “ataque contra su gobierno” y dejó una frase que resonó en la relación con su vicepresidenta.

Montero

La apertura del 144° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional quedó marcada no solo por las acusaciones del presidente Javier Milei contra la oposición, empresarios y medios, sino también por un mensaje que impactó de lleno en la relación con la vicepresidentaVictoria Villarruel.

En un tramo de su discurso, el mandatario denunció “un ataque contra su gobierno” y, al referirse a lo que calificó como un “ataque sin precedentes”, lanzó una frase que generó especial resonancia en el recinto: sostuvo que “lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”. En el contexto de la disputa interna, la expresión fue interpretada como una alusión directa a aspiraciones sobre la máxima magistratura.

Además, la transmisión oficial no mostró el saludo entre ambos al inicio de la jornada, un detalle que no pasó inadvertido en medio de las versiones sobre tensiones dentro del oficialismo.

Un “ataque sin precedentes” y la disputa por el poder

Milei aseguró que la estabilidad institucional y la gobernabilidad estuvieron en juego a partir de un entramado de intereses que, según su visión, buscaban desestabilizar su administración. En ese marco, ubicó a su vicepresidenta en el centro de una escena política atravesada por sospechas y reproches.

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El Presidente describió que, tras el triunfo oficialista en la Ciudad de Buenos Aires y especialmente luego de las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires, “comenzó a digitarse un ataque sin precedentes en la historia argentina”. Según afirmó, ese proceso estuvo coordinado entre el Congreso de la Nación, “sancionando leyes irresponsables”, algunos medios de comunicación “con operaciones y engaños de todo tipo para confundir al electorado” y sectores empresarios que “apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres”.

Acusaciones de “contexto golpista”

A lo largo de su mensaje, el mandatario reiteró que existió “un contexto golpista” y sostuvo que “la oposición estaba dispuesta a todo con tal de volver al poder”. En ese sentido, hizo referencia a “declaraciones de los últimos días por parte del gobernador Quintela y de la senadora riojana María Florencia López, que son de ustedes, golpistas”, y añadió que “no solo han sido denunciados por el fiscal Stornelli, sino que el mismo ha reabierto la causa por los hechos sucedidos en 2001”.

También trazó un paralelismo con la crisis de 2001, al señalar que la situación era “solo comparable con el pánico del regreso al kirchnerismo en agosto de 2019 y la crisis de 2001, donde la política no tenía problemas en tirar a la calle uno o todos los muertos que fueran necesarios con tal de volver al poder”.

Economía, FMI y respaldo internacional

En el plano económico, Milei afirmó que al inicio del ciclo la economía argentina crecía a una tasa del 6 %, con proyecciones de alcanzar el 8 %. Sin embargo, indicó que “el primer ataque fue durante el mes de marzo, previo al acuerdo con el FMI”, lo que generó “suba del riesgo país, suba de las tasas de interés, repunte en la inflación y un estancamiento de la inversión”.

Pese a ese escenario, remarcó que “la tasa de inflación para el mes de mayo cayó al uno coma cinco por ciento”. Además, aseguró que “se disparó el riesgo país, nunca mejor apodado como riesgo Kuka”, lo que derivó en “una caída de la demanda de activos denominados en pesos”.

El jefe de Estado destacó el respaldo internacional, en particular la relación con los Estados Unidos, señalando que “el gobierno de Donald Trump acudió a nuestro país” y que ese vínculo fue clave para renegociar con el Fondo Monetario Internacional y “salvar una crisis cambiaria”.

Un inicio de período atravesado por la tensión interna

La apertura de sesiones ordinarias dejó al descubierto no solo la confrontación con la oposición, sino también las fracturas dentro del oficialismo. La frase sobre “abrazar el sillón de Rivadavia” y la ausencia de un saludo visible entre Presidente y vicepresidenta instalaron la interna Milei–Villarruel en el centro de la escena política.

El discurso, atravesado por advertencias sobre la gobernabilidad y acusaciones de desestabilización, marcó el inicio del nuevo período legislativo con una señal clara: la disputa por el poder no solo enfrenta al oficialismo con la oposición, sino que también tensiona el vínculo en la cúspide del Ejecutivo.

Andres Montero. (GLP)

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