Quebró la marca argentina de ropa interior Rusé Lingerie : Responsabilizan a Milei, Caputo y Sturzenegger

La marca argentina de ropa interior Rusé Lingerie anunció su cierre definitivo después de seis años de actividad y responsabilizó al Gobierno de Javier Milei por la destrucción del consumo interno que volvió inviable la continuidad del emprendimiento.
La firma, dedicada al diseño, corte y confección de bombachas, corpiños, tops y bustiers, comunicó una liquidación total y explicó que debía elegir entre bajar definitivamente la persiana o continuar acumulando deudas.
«La libertad me dio a elegir entre cerrar mi negocio o hundirme en cuentas y créditos para intentar sostener algo insostenible», expresó la responsable de la marca.

Competir con la comida
La marca describió con crudeza el impacto de la crisis sobre sus clientas. Según relató su responsable, consumidoras que anteriormente compraban ropa interior comenzaron a explicar que no podían hacerlo porque estaban endeudadas con bancos y plataformas financieras.
«Vi clientas queriendo comprar un pack de bombachas y contándome que no pueden porque les deben plata a todos los bancos y plataformas habidas y por haber, solo para sobrevivir dignamente», expresó.
La caída del poder de compra modificó las prioridades familiares y dejó a la indumentaria relegada frente a necesidades esenciales.
«Pensé que iba a competirle a Shein y terminé compitiendo con un plato de comida. No hay opciones, la plata hoy es para prioridades de verdad», resumió.

Dura acusación al Gobierno de Milei
Rusé responsabilizó directamente al modelo económico nacional por el cierre. En la publicación titulada «¿Quiénes nos obligaron a cerrar?», la marca incluyó imágenes del presidente Javier Milei, de Luis Caputo y de Federico Sturzenegger.
El señalamiento contrastó el discurso oficial sobre la libertad económica con la experiencia concreta de un pequeño emprendimiento que dejó de generar ingresos suficientes para sobrevivir.
Para Rusé, la supuesta libertad terminó reducida a dos posibilidades: cerrar o endeudarse para mantener un proyecto que ya no encontraba compradores.
La historia de la marca muestra el impacto más profundo de la retracción del consumo: no solo desaparece un comercio, sino también una estructura productiva que diseñaba, confeccionaba y distribuía ropa interior nacional y que había generado trabajo para otras familias.
FUENTE. MG



