Política

¿Qué hay detrás de la idea de Milei de adelantar las elecciones a mayo?

¿Estrategia o síntoma de desgaste? 

En la Casa Rosada crece un debate silencioso sobre la conveniencia de votar antes: entre el temor a un escenario económico más adverso, la presión de los mercados y el desgaste en las encuestas, el oficialismo analiza mover el calendario para llegar mejor parado y condicionar a la oposición. ¿Es viable? ¿Cuáles son los límites constitucionales? 

Villarruel, Milei y Menem
La principal razón detrás de la idea de anticipar los comicios tiene raíz económica. 

Puertas adentro del Gobierno, el calendario electoral dejó de ser una certeza. En medio de la presión de los mercados, el deterioro social y números que no acompañan, crece la discusión sobre si conviene votar antes para evitar un escenario más adverso.

La discusión no es menor. Involucra factores económicos, estratégicos y legales que podrían alterar de manera profunda las reglas del juego en un contexto marcado por la incertidumbre.

La principal razón detrás de la idea de anticipar los comicios tiene raíz económica. Dentro del equipo de gobierno conviven dos miradas bien diferenciadas. Por un lado, están los sectores que consideran que conviene respetar el calendario tradicional de octubre. Argumentan que para entonces el ajuste impulsado por la administración de Javier Milei podría haber generado una recuperación visible en variables clave como el consumo y el empleo.

Pero en paralelo gana terreno otra lectura, más cautelosa, que advierte sobre los riesgos de llegar a ese momento con un escenario financiero deteriorado. En ese sector creen que la incertidumbre sobre una eventual reelección podría disparar nuevamente el riesgo país, complicando el acceso al financiamiento externo.

INDAGA RSO
Según el último relevamiento de la consultora INDAGA RSO, el 76% de los encuestados afirmó estar insatisfecho con su situación personal y familiar, cuando en 2024 ese porcentaje era del 47%.

 

La política también juega: ventajas y riesgos

El eventual adelantamiento no responde únicamente a cálculos económicos. También hay una lógica política detrás.

En el oficialismo evalúan que acortar los tiempos podría afectar la capacidad del peronismo para reorganizarse y sintetizar una candidatura competitiva. La oposición atraviesa tensiones internas y una modificación del calendario podría dejarla sin margen para resolver esas disputas.

Además, las encuestas muestran una tendencia que preocupa en el Gobierno: una caída sostenida en la imagen presidencial y un aumento del malestar social vinculado a salarios y empleo. Ese deterioro agrega presión para definir una estrategia que minimice riesgos electorales.

Evaluación actual
La encuesta de CB Global Data revela que el 54,5% de los argentinos desaprueba la gestión del Gobierno nacional, frente a un 43,9% que la respalda

Más allá de la conveniencia política, el principal freno a la iniciativa es jurídico. La Constitución Nacional establece que la elección presidencial debe realizarse dentro de los 60 días previos a la finalización del mandato. Esto implica que un adelantamiento significativo —como llevar los comicios a mayo— requeriría una reforma constitucional, un escenario complejo en términos políticos.

Sin modificar la Carta Magna, el margen de maniobra es prácticamente nulo. El calendario vigente fija las elecciones generales para octubre, con una eventual segunda vuelta en noviembre. «Creo que van a colisionar con la letra de la Constitución. Es un disparate porque eso te genera un desgaste demoníaco en el año electoral», aseveró el diputado de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto.

Aun así, el Gobierno avanza en reformas que sí están a su alcance, como la eliminación de las PASO y la implementación de la boleta única. Ambos cambios, aunque no alteran la fecha, sí podrían modificar de manera sustancial la dinámica electoral.

Un escenario abierto y en redefinición

En este escenario, empiezan a ganar volumen las lecturas que vinculan el adelantamiento electoral con un intento de anticiparse a un desgaste que ya no se puede disimular. El consultor político Alfredo Serrano Mancilla lo sintetizó con una frase que resuena en distintos sectores: “El gran opositor a Javier Milei es Javier Milei”.

Según planteó, por primera vez desde el inicio de la gestión, la imagen negativa y la evaluación de la gestión muestran un diferencial cercano a los 20 puntos en contra. En términos más directos: seis de cada diez argentinos ya tienen una valoración negativa del rumbo del Gobierno.

Encuestas políticas Argentina

Ese dato no es menor en el análisis político. Porque más allá de la fragmentación opositora, empieza a consolidarse un clima social adverso que, por ahora, no encuentra una traducción clara en términos electorales, pero que condiciona cualquier estrategia oficial. En ese contexto, la posibilidad de adelantar elecciones aparece también como una forma de acotar riesgos frente a una tendencia que podría profundizarse.

“La política muchas veces se define por errores no forzados”, insistió el consultor, al describir un escenario donde el propio oficialismo podría estar acelerando sus límites. Con ese telón de fondo, la discusión sobre el calendario electoral deja de ser una cuestión técnica y pasa a ser una decisión cargada de consecuencias: anticiparse para intentar capitalizar lo que queda o exponerse a un desgaste mayor en un contexto todavía incierto.

FUENTE.  Mariana Portilla-GLP
Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba