NILDA GARRÉ: Pasajera del vuelo que trajo a Perón del exilio
Fue la diputada más joven del peronismo. La entonces abogada Nilda Garré tuvo el privilegio de ser una de las pasajeras del vuelo que trajo al general Perón del exilio en su retorno a la Argentina en noviembre de 1972. Sobre ese hecho, la mujer que llegó a ser Ministra de Defensa del gobierno K, desgranó emotivos recuerdos.
Por Gabriel Russo.
“En esta tanda de 1973, varios éramos jóvenes, yo era por unos meses la más joven del resto. Antes que Carlos Kunkel, y estaba también la diputada Guzmán, de Jujuy- recordó Nilda-
Fue una experiencia muy emocionante y conmovedora, para los que durante muchos años, (yo había nacido en un hogar peronista), 18 años esperando el regreso de Perón. Hay que recordar que estaba proscripto y muy perseguido el peronismo, se había intentado un regreso durante un gobierno democrático (del Dr. Ilia) y fue detenido el regreso en Brasil, y de ahí fue intimado a volver a España sin poder terminar el viaje en Buenos Aires como estaba previsto. Aún en los gobiernos constitucionales se trababa, se impedía se aceptaban las presiones probablemente militares que seguían existiendo y el movimiento mayoritario de la Argentina estaba impedido de consumar el regreso del que era su jefe, su líder, su conductor y era una situación muy autoritaria. Por eso había en el peronismo una gran esperanza en el regreso de Perón.
Yo siempre digo que el regreso fue además de la satisfacción de ese deseo permanente de los peronistas de que Perón pudiera regresar a su patria, y conducir desde acá la política y su movimiento, además sería una pulseada muy fuerte contra el gobierno dictatorial que quería impedir ya con mucha movilización en la calle. Sobre todo de jóvenes que se incorporaban a la política pidiendo el regreso, había una situación de cierta agitación en la calle.
Esa bravuconada famosa de Lanusse “si no le da el cuero…” se basaba en información que decían tener de que el estado de salud de Perón le impedía volver, y era una cosa que ellos instalaban, una mentira y después se la creen, de que Perón no tenía el coraje político como para volver a su país en una situación así peligrosa en el sentido de que no estaba definitivamente garantizada su seguridad. Lo que se jugaba era una gran batalla política dentro del movimiento peronista, dentro de los que jugaban al gran acuerdo nacional como una forma de salida electoral negociada, consensuada entre un sector del peronismo y el gobierno militar; y los que apostábamos a una salida electoral sin condicionamientos de ningún tipo.
El regreso de Perón tiene además de lo emocional, la justicia que Perón pudiera volver a la Patria por la que tanto había hecho, además todo un sentido político estratégico muy importante.
En ese viaje acompañaron a Perón 154 personas ¿Cómo se seleccionaban los que viajaban por que fuiste vos en el viaje?
El Dr. Cámpora que en ese momento era del Consejo del Movimiento, estaba también Abal Medina como Secretario General del Movimiento, y otros que integraban la Mesa peronista, definieron los distintos sectores. Recuerda que en aquella época se dividía el movimiento en rama (la política, la gremial y la femenina), y se podía participar en una proporción de la estructura del partido, y se designaron los presidentes de los partidos de todo el país, por ejemplo, para integrar la comitiva que iba a viajar, después también hubo dirigentes sindicales, artistas, intelectuales, había intelectuales como Martha Lynch (escritora) y artista como Marilina Ross, y deportistas había también.
Dado el estrés que implicaba ese traslado y la llegada a Buenos Aires y el afrontar todas las circunstancias que no sabíamos cuáles iban a ser se iban a desencadenar, había recomendaciones médicas, de que Perón descansara y llegara tranquilo a Buenos aires, y fue el Dr. Cámpora quien recorrió todo el avión y trasmitió un mensaje de saludo a todos los que estábamos en el avión de parte de Perón y explicó la situación de que era aconsejable que él no sufriera más emociones ni se fatigara.
Habíamos tenido un contacto con él en una recepción que se había hecho en un hotel en Roma- se había contratado un chárter de una compañía italiana. La ruta del avión fue de Buenos Aires a Roma y viceversa.- Perón hizo el viaje de Madrid a Roma para poder engancharse con el contingente que lo había ido a buscar. En ese coctel donde yo logré saludar a Perón le di un beso, la mano y seguí en la fila de los que estábamos. Allí lo interrumpieron unos paparazzi que quisieron entrar sí o sí para sacar fotos y ello generó en la gente que le hacía seguridad a Perón una cierta alarma y prefirieron sacarlo a Perón del salón hasta tener bien claro si eran paparazzi o detrás de eso había algo más. De manera que ahí se interrumpió esa recepción, y alguna gente quedó sin saludarlo.
A modo de resumen, Nilda Garré recordó “cuando sobrevolamos el aeropuerto de Ezeiza, la visión que había desde arriba era inquietante. Un gran cordón de tanques, de soldados de un gran despliegue que había hecho el primer Cuerpo-como se llamaba – en toda esa zona, de manera que no había que descartar que hubiera necesidad de hacer algún tipo de defensa física del General que afortunadamente cuando el avión tocó tierra estábamos rodeados también de efectivos militares de la fuerza aérea, armados por supuesto, y todo el escenario era intimidante, pero no llegaron a actuar.
También se desconcertaron mucho y terminaron tragando la propia versión que ellos habían tirado de que “a Perón no le daba el cuero”, y el comandante de la nave llego a ofrecerle al general la posibilidad de un aterrizaje alternativo en Montevideo, y el General como respuesta repreguntó al emisario que le mandó el comandante. A qué hora estaba previsto el arribo a B. Aires y dijo “trasmítale al comandante, que el general Perón le pide sea puntual”.- Fue muy claro. Así comenzaba el arribo puntual a la Ciudad de Buenos Aires.
Fue muy emocionante saberlo después. El luego llamó a 4 ó 5 compañeros que eran de Juventud y entregó él armas, porque todo el mundo había sido muy revisado para subir al avión en el aeropuerto. Pero el general estaría eximido de ese tipo de controles y llamó a ese grupo de personas a involucrarse ante una eventual necesidad de respuesta, como precaución. Si bien el clima era intimidatorio no hubo necesidad de usar la fuerza.
Garré se refirió a un tema de actualidad:
“Esta época que estamos viviendo, lo que llaman la ”grieta”, y en otro tiempo el gorilismo, donde está el diálogo casi inverosímil de esta tilinga de Nordelta, en este caso- como decía Jauretche – se refiere a los pobres con los peores insultos.
Esta fobia a los pobres que hay ahora “pobrefobia”- antes era a los cabecitas negras, eran las palabras de las décadas del 50 y 60, pero hoy el tipo de odio es el mismo lamentablemente contra los humildes y los más frágiles o vulnerables de una sociedad , y se les agrede de diversa manera.
Molesta que esa gente haya tenido tanto derechos en la época del peronismo y durante el último gobierno que también les dio cantidad de planes e iniciativas que tendían a darles más derechos, a garantizarles lo que tenían e integrarlos cada vez en forma más eficiente en la toma de decisiones y participación en la conducción del Estado y la construcción de un proyecto nacional de inclusión”-consideró finalmente-.



