La Iglesia y los intendentes, frente a una crisis que escala: «Milei está encerrado, desconectado y sin reacción»

Alcaldes del conurbano y la Conferencia Episcopal encendieron alarmas por el deterioro social: crecen la demanda de alimentos y medicamentos, el endeudamiento familiar y la presión sobre municipios y parroquias, que hoy sostienen la contención en los barrios.
El encuentro reunió a figuras de peso como el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis; el diputado provincial Mariano Cascallares; y un grupo de intendentes del Gran Buenos Aires: Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mariel Fernández (Moreno), Fernando Espinoza (La Matanza), Ariel Sujarchuk (Escobar), Andrés Watson (Florencio Varela) y Pablo Descalzo (Ituzaingó).
Colombo también mantuvo encuentros con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y con la diputada nacional de La Libertad Avanza, Juliana Santillán. Los encuentros formaron parte de una agenda más amplia de diálogo político que la Iglesia viene impulsando por estas horas. Desde la Conferencia Episcopal señalaron que el objetivo es “favorecer el entendimiento, promoviendo el diálogo constructivo” en un contexto atravesado por tensiones económicas y sociales.
La voz de los intendentes: preocupación por el tejido social
La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, fue una de las voces que reflejó el tono del encuentro y puso el foco en el impacto social de la crisis: “Dialogamos sobre la compleja situación que viven las familias argentinas y el acompañamiento que brindamos los municipios y las Iglesias”.
El ministro Katopodis también dejó definiciones contundentes tras el encuentro. “Compartimos la preocupación por la aceleración de la crisis en los últimos 60 días. Estamos viviendo un mega endeudamiento de las familias, violencia intrafamiliar, miedo a perder el trabajo y multiempleo”, afirmó.
El funcionario bonaerense advirtió además sobre el límite que enfrentan los territorios: “Necesitamos fortalecer una red para sostener a la gente en nuestros barrios, a la clase media que está al borde del colapso”.
En un mensaje con fuerte contenido político, apuntó contra la gestión nacional: “El Gobierno nacional está encerrado, desconectado y sin reacción. No hay plan de salida y lo que abandonan lo están sosteniendo las parroquias, las organizaciones, los municipios con un esfuerzo tremendo”.
El encuentro dejó en evidencia un doble rol de la Iglesia: por un lado, como red de asistencia directa en los barrios más golpeados; por otro, como espacio de articulación política en un escenario fragmentado.
Con la crisis profundizándose en el conurbano, la articulación entre municipios, organizaciones sociales y estructuras religiosas aparece como una de las pocas herramientas activas para amortiguar el impacto cotidiano en amplios sectores de la población.
FUENTE. GRUPO LA PROVINCIA



