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Milei y una cumbre de aplaudidores de Trump

El Presidente y la derecha latinoamericana mostraron su subordinación a la Casa Blanca

El republicano presentó su idea de armar una “coalición militar” regional para combatir el narcotráfico. El libertario celebró la propuesta que va en contra la ley argentina.

En su dieciseisavo viaje a Estado Unidos, Javier Milei participó de la cumbre “Escudo de las Américas” donde volvió a arrodillarse frente a los deseos de Donald Trump. Junto a 11 mandatario latinoamericanos, el presidente argentino aplaudió la idea del republicano de crear “una nueva coalición militar” en la región, que buscará que las fuerzas armadas se ocupen de combatir el narcotráfico, algo contrario a lo que permite la normativa argentina. En medio de la escalada militarista, Milei festejó los ataques a Irán, las amenazas a Cuba y la feroz política exterior con la que el norteamericano busca disputar la influencia china en el continente. Durante su discurso, Trump no perdió la oportunidad de recordarle al libertario que ganó las elecciones de medio término gracias a su apoyo. Los jefes de Estado de Brasil, México y Colombia no formaron parte del evento.

En un inédito encuentro en la ciudad de Miami, se vio exultante al presidente Milei que habilitó que la Argentina participe de la creación de una alianza militar para supuestamente combatir a los carteles del narcotráfico, el crimen organizado y inmigración ilegal. “La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Ustedes tienen que usar el suyo”, dijo Trump en el evento organizado en su club de golf en El Doral, Florida, Trump.

Se trata de una estrategia de seguridad con la que la Casa Blanca busca reforzar su intervención hacia el hemisferio occidental y disputar la hegemonía regional con China. La portavoz de departamento de Estado de los Estados Unidos, Natalia Molano, sintetizó lo que significa este acuerdo de cooperación aceptado ciegamente por el mandatario argentino: “Esta administración ha reestablecido la preeminencia de Estados Unidos en la región.

Además del libertario -al que se vio justo parado detrás del presidente norteamericano- estuvieron presentes en el encuentro que se llamó “Shield of the Americas Summit” (Escudo de las Americas), Rodrigo Paz de Bolivia; Nayib Bukele de El Salvador; Daniel Noboa, de Ecuador; Nasry Asfura de Honduras; Santiago Peña de Paraguay; Rodrigo Chaves de Costa Rica; José Raúl Mulino de Panamá; Luis Abinader de República Dominicana; también el presidente electo de Chile, José Antonio Kast; y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. Todos ellos alineados con la derecha o la centro derecha regional. No participaron Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México) ni Gustavo Petro (Colombia).

Al iniciar la presentación de los mandatarios, Trump hizo una referencia a Milei al recordar el apoyo que le dio en las elecciones legislativas de octubre pasado. “A algunos los acabo de conocer, pero la mayoría son amigos, a muchos de los cuales apoyo, y aceptaron ese apoyo y finalmente obtuvieron una gran victoria”, dijo el líder republicano, mirando al libertario. “Perdía un par de puntos y subió como un cohete”, agregó Trump mientras el presidente argentino sonreía.

De esta forma el norteamericano recordó como un oscuro swap salvó a Milei de la derrota electoral. Se lo menciona cada vez que se ven y lo trata como una especie de súbdito. Justamente ayer, el libertario se volvió a reunir con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ejecutor del salvataje.

En medio de los aplausos y las celebraciones, el magnate trató con desprecio a sus aliados. En tono de una supuesta broma dijo que ellos tienen una ventaja sobre él porque nunca va a aprender su “maldito idioma” (el español). “No tengo tiempo. Me va bien con los idiomas, pero no voy a gastar tiempo aprendiendo su idioma”, lanzó con arrogancia.

Alianza militar

“Durante décadas, los líderes de esta región han permitido que grandes extensiones de territorio en el hemisferio occidental caigan bajo control directo de las pandillas transnacionales, que se apoderaron de áreas de sus países. No vamos a permitir que eso suceda. Los ayudaremos a enfrentar a los carteles sanguinarios que imponen su voluntad mediante el asesinato, la tortura, la extorsión, el narcotráfico, el soborno y el terror”, argumentó Trump sobre la decisión de avanzar en una coalición militar entre los diferentes países de la región que quedó plasmada en una proclamación a la que adhirieron con su firma los líderes presentes.

La proclamación a la que adhirió Milei traerá nuevos interrogantes, que tienen que ver con un viejo debate sobre el rol de las fuerzas armadas, donde no solo tengan que garantizar la defensa de las fronteras contra ataques extranjeros, sino buscar el orden interno y el control social. Algo que en la Argentina está vedado por ley, dado que la seguridad interna está separada de la seguridad externa. Es decir, la ley argentina es clara en cuanto a que el narcotráfico, es materia del Ministerio de Seguridad, no del de Defensa.

La ley 23.554 establece que la función de las Fuerzas Armadas es “enfrentar las agresiones de origen externo”, es decir las agresiones de otros países. La ley 24.059 señala que la seguridad interna corresponde a las fuerzas policiales y de seguridad. Eso significa que la lucha contra el narcotráfico es competencia del Ministerio de Seguridad, no el de Defensa, algo que el acuerdo de cooperación firmado en Miami parece desconocer.

La cumbre del “Escudo de las Américas” se produce solo dos días después de un encuentro militar -también en Miami- que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, convocó para 15 países aliados de la región, entre ellos la Argentina, que envió al ministro de Defensa, Carlos Presti a firmar una declaración conjunta sobre la seguridad y el combate al narcotráfico. Presti, no tiene competencia alguna, porque el narcotráfico no es tema del Ministerio de Defensa en la Argentina.

El encuentro que encabezó Trump, tiene otra particularidad, y es que vuelve a desconocer ámbitos multilaterales donde podría tratarse la problemática del narcotráfico, como es la OEA. Pero el líder norteamericano avanza en nuevos instrumentos donde se asegura que no participen Brasil, Mexico y Colombia, los grandes ausentes del “Escudo de las Americas”.

Lo cierto es que la convocatoria a la firma de esta proclamación se da en plena escalada bélica contra Irán, en un marco donde la de la Casa Blanca presiona fuertemente a Cuba, y luego de que Trump haya avanzado, el 3 de enero pasado en la captura de Nicolás Maduro, en un sorprendente operativo del que se jactó -en su discurso- de haber resuelto en “18 minutos de pura violencia”.

Trump apuntó a Irán, Venezuela, Cuba y México y los ubica como el enemigo. Contra el gobierno mexicano cargó al puntualizar que los carteles de ese país están creando “caos”. “El epicentro de los carteles es México” y aseguró que van a hacer lo que haga falta para combatirlos ante un gobierno al que “le falta dureza” con las organizaciones criminales.

Luego de que el presidente de Estados Unidos, asegurara que México es el epicentro de los cárteles de la droga, el Consejo Nacional de Morena hizo un pronunciamiento donde se rechazó lo dicho por el mandatario estadounidense: “Nos parece que es muy claro que, si hay un gobierno que ha luchado de forma directa, de forma contundente contra el crimen organizado y contra los cárteles, es el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Y por supuesto, los resultados matan cualquier narrativa de comunicación que se pretenda construir, o en México o en el extranjero, por la derecha que está tratando de tener intervención en nuestro país”, expresó el diputado Arturo Vila.

Trump hizo también mención a Cuba, al sostener que en el país insular “están al final del camino. No tienen dinero, no tiene petróleo. Tienen una mala filosofía y un mal régimen que lleva ahí demasiado tiempo”.

En este marco es que se lo vio a Javier arrodillado ante la Doctrina Donroe, la nueva adaptación de la histórica Doctrina Monroe, que reafirma el dominio absoluto de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

FUENTE, PAG  12

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