MARTA ROJAS: Las campanas de Juana la loca.
Con este título sugerente, y una historia narrada de forma atrapante -a pesar de tratarse de la colonización española- irrumpió en la Feria Internacional del Libro, la célebre periodista cubana, Marta Rojas, autora del libro de referencia. La trayectoria de Rojas por el periodismo y las luchas revolucionarias, como testigo de los juicios a Fidel y los asaltantes al Cuartel Moncada, en 1953, atrajo la atención de muchos visitantes al Stand de Cuba.
Por Gabriel Russo.
¿Cómo fue su recorrido a partir de la Revolución cubana y que termino en la guerra de Vietnam?-
La presentación de mi libro ha sido excelente. Durante la Feria del Libro en cada lugar ha tenido muy buena aceptan, tiene una estructura interesante. Da a conocer muchos elementos de tres continentes, Europeo, Latinoamericano y del Caribe.
El inicio de la “creación”, del mundo por los españoles, la relación que Tuvo tanta España como Europa en la formación de las dos primeras islas que se colonizaron que eran La Española y Cuba. Comienza en el siglo XVI y termina en el XIX. El narrador, es un lector de tabaquería. Un personaje muy peculiar en Cuba. Un individuo autodidacta, que todavía existe como figura social y cultural en la Isla. Ellos les leen a los tabaqueros. Ese es el que lleva la trama de toda esta historia.
Las Campanas de Juana La Loca, es porque ella quería las Minas del Cobre, que fueron las primeras que se descubrieron en el Nuevo Mundo, ubicadas en Santiago de Cuba. Ella las quería para hacer campanas para las nuevas tierras que se descubrieran en América. Y su hijo, Carlos V las quería para la artillería de guerra. Una contradicción.
La novela es circular. Comienza con ella y termina con ella. El lector de tabaquería va paseando por distintos personajes. Incluso aparecen fragmentos de canciones de Silvio Rodríguez. La trabajé mucho durante varios años y me divirtió mucho.
¿Empezaste en la década del ’50 en la Revolución Cubana. Nos llama la atención que te animaras a cubrir como cronista ,la Guerra de Vietnam?
Empecé cuando apenas acaba de estudiar Periodismo. Cuando la época del Frente Nacional de Vietnam del Sur, ya yo trabajaba en el periódico Revolución que era el órgano del Movimiento 26 de julio, organizado por Fidel. La Dra. Melba Hernández, una de los combatientes del Moncada era la presidenta del Comité de Solidaridad con Vietnam y me pide que yo le divulgue el tema Vietnam. Empiezo a involucrarme en la solidaridad, pero le digo que me hace falta la vivencia. Ella habla con los vietnamitas, y estos me invitan a que vaya como Corresponsal de guerra. Por primera vez fui a Vietnam del Sur, con los yanquis allí en 1965. Entro por Cambodia, y un lugar que los yanquis le decían Pico de Pato. Estoy 4 meses. Después regreso. Y todos los años viajo a Vietnam como corresponsal de guerra, durante diez años lo hice por tiempo, en dependencia de la situación. Hasta 1975, que fue la Victoria de Vietnam. Llegue a Saigón 6 días después de la victoria y pude ver el gran desfile hoy Ciudad Ho Chi Min.
¿Un día de guerra que veías?
Terrible, como es la guerra, los bombardeos intensos. Pero los norteamericanos no sabían que los vietnamita tenían otro país por debajo de latierra, que es el camino Ho Chi Min (túneles, y por esas vías se llegaba de un pueblo a otro por debajo de la tierra). Fueron etapas muy fuertes pero interesantes. Le tenía más miedo a las ranas y serpientes que a los bombardeos- había mucha humedad en esos túneles. Pero los vietnamitas me decían que cuando sintiera el ruido del avión, ya habían tirado la bomba. Ahí empecé a dejar de preocuparme. Eso me permitió vencer el miedo.
Es muy interesante destacar el estoicismo del pueblo vietnamita, como la sabiduría que les permitieron vencer a un imperio que tenía todos los medios modernos, en cuanto a la aviación, minas personales. Napalm, fósforo vivo.
Lo que más me conmovió fue una vez que yo pasaba por un lugar, de noche, junto a un grupo de vietnamitas y vi una luz muy grande iluminando la noche. Pregunté y me dijeron: eso es un hospital, me llevaron allí y los cuerpos de las personas quemadas con napalm, agente naranja y fósforo vivo despedían una luz como si se quemaran de adentro hacia afuera. Muchos de ellos quedaron totalmente mutilados. Para mí, quemarse con napalm era más horroroso que morir de un tiro. Todavía hay gente desfigurada y por generaciones han mutado. Eso fue la guerra biológica más dura que la regular, con tiros y bombas.
¿Dijiste que el pueblo vietnamita es muy inteligente?
Sí, en el conocimiento y la perseverancia. Los norteamericanos tenían que ir con enormes mochilas con ropa, coca cola, en cambio los vietnamitas luchaban con sandalias y short, los campesinos les tenían preparados abastecimiento, básico, té y arroz. No necesitaban tener esa retaguardia, esto les permitió una gran movilidad. No les importaba tanto que murieran los norteamericanos sino que quedaran heridos. Porque por cada herido necesitaba 4 hombres para cargarlos, y eran 4 hombres menos. Procuraban no matar sino atraparlos heridos. Así diezmaban muchísimo las tropas norteamericanas. Es uno de los elementos interesantes de la estrategia de lucha del vietnamita.
¿Vos cubriste la entrada de Fidel a La Habana?
Por primera vez vi a Fidel en el juicio del Moncada en el `53, después cuando salió de la cárcel y más tarde cuando salió de la prisión. Fidel reúne a las masas a lo largo de la Isla. Fidel llegó a la Habana en esa caravana y el 8 de enero pronuncia un discurso memorable. Fue algo alucinan la entrada de él a La Habana.
La tiranía de Batista fue sangrienta. Murieron más de 20 mil personas. Solamente en el Cuartel Moncada, que fue lo primero, fueron asesinados, con los testículos extraídos, los ojos, torturas horrorosas.
¿Cuántas veces intentaron matar a Fidel Castro?
Desde el Moncada. Y dijeron Fidel Castro muerto. Y todavía está vivo.
¿Tuvo más de 600 atentados Fidel puede ser?
Contados, más de 600. Incluso yo estuve en una oportunidad, cuando el viaje de Fidel a Chile que estaba el Presidente Salvador Allende. Un individuo en una cámara, tenía una bomba para matarlo, pero el tipo se acobardó, y lo sacaron orinado de allí, no se atrevió a tirarla. Esa una de las espectaculares casi muertes de Fidel Castro.
En el hotel Habana Libre- antes llamado Habana Hilton- los servicios de la CIA tenían comprado a un barman del hotel donde Fidel acostumbraba a tomar café. El hombre en el momento de echar el veneno en el café a Fidel, se arrepintió y salió corriendo. Pudo haberlo matado. De las cosas más sutiles, sobres con veneno. En la pesca submarina otro agente lo iba a matar con un arpón en el fondo del mar.
¿Puede preverse un cambio económico en el acuerdo con EEUU?
Creo que sí, pero para eso nos tienen que ayudar los amigos de A Latina, para que exijan que nos quiten el bloqueo. Con las relaciones solo, no se vive. Todavía Cuba no puede utilizar el sistema bancario internacional, porque es norteamericano en casi todo el mundo. Lo principal ahora para una progresión normal de relaciones es levantar el bloqueo. Ahora la gran hucha es esa. Incluso Cuba no puede todavía depositar dinero en los bancos ni para las tareas consulares. Son cosas delicadas, puntuales, pero el paso que se ha dado es extraordinario. El presidente Obama ha dicho que fracasó toda esa política. Durante medio siglo Cuba y el pueblo resistió y fracasaron, y tuvieron que admitirlo.
Marta Rojas
Nació en Santiago de Cuba y estudió la carrera de Periodismo en La Habana. Recién graduada fue testigo excepcional de los sucesos del 26 de julio de 1953, el asalto al Moncada por Fidel Castro. Este hecho y el juicio fueron recogidos minuciosamente por la recién graduada en periodismo pero sus reportajes le serían censurados a la revista Bohemia, publicación a la cual los entregó. Inmediatamente después comenzó a trabajar en la Sección en Cuba de esa revista. Aunque se había preparado durante el año de práctica como estudiante para laborar en el noticiero deportivo de la Televisión (Canal 4).
Al triunfo de la Revolución continuaba trabajando en Bohemia e integró poco tiempo después el equipo de periodistas del diario Revolución. Luego ingresó al equipo de Granma desde su creación (1965) Fue jefa de información, de redacción y de la página de cultura. Primera corresponsal de guerra, cubana y latinoamericana en Viet Nam del Sur y Cambodia ( 1965-1975). En ese lapso estuvo nueve veces en Viet Nam, sur y norte. Luego dio cobertura a viajes del Presidente Fidel Castro, entre ellos a Chile, otros países latinoamericanos y dentro de Cuba.
A juicio de la colega periodista Stella Calloni, Las campanas de Juana la Loca, constituye una extraordinaria novela de Marta Rojas, “es una obra maestra, original, audaz, con un lenguaje que juega a diversos estilos, como juega su imaginación en constantes círculos de tiempo que nos atrapa.
Marta Rojas nació en Santiago de Cuba, lugar que me consta ama profundamente, y del que ella misma recuerda que fue la primera capital de la Isla (hace ahora 500 años). Y fue allí, buscando identidades y raíces, donde comenzó a enredarse en la pasión periodística, en la que ya reveló su condición de narradora y ahora entró de lleno al mágico territorio de la ficción.



