Marihuana en la avenida del medio – Por M. Benítez
La discusión entre continuar con la penalización o despenalizar el consumo personal de marihuana nunca obtuvo el consenso necesario para discutirse en el Congreso y varios proyectos duermen en los cajones, desde un costado distinto, un grupo de diputados impulsa ahora un proyecto para autorizar el uso exclusivamente medicinal de la marihuana para tratamientos paliativos de epilepsia, esclerosis múltiple, algunos cánceres y VIH.
Por Matías Benítez.
A grandes rasgos uno puede encontrar dos tipos de paradigmas en las posturas que toman los Estado para con la marihuana: la prohibición y la despenalización. Cada uno con una parte distinta de la biblioteca y con resultados que, en la práctica, se siguen discutiendo.
Argentina tomó la prohibición y aunque hace unos años se intentó no criminalizar el consumo personal, sigue penalizado por la Ley 23.737 de estupefacientes sancionada en 1989. Donde establece que es delito poseer una sustancia ilegal aunque sea para consumo, para comercio, para almacenamiento, por transporte o por hacer apología al uso de drogas. Equiparando al consumidor con el narcotraficante ya que pueden recibir la misma penalidad. Tampoco contempla la utilización medicinal.
En este contexto un grupo de diputados de distintos bloques opositores presentaron un proyecto para autorizar el uso medicinal de la marihuana a raíz del caso de Josefina, una nena que desde los 7 meses sufría 700 convulsiones por día por un tipo de epilepsia infantil grave conocida como síndrome de West. Debido al aceite de cannabis redujo los medicamentos y las convulsiones diarias no llegan a 20.
La familia Vilumbrales comenzó a utilizarlo en la clandestinidad, pero se convirtieron en noviembre de 2015 en los primeros en conseguir que el Gobierno, a través de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), les permitiera importar un aceite de cannabis producido legalmente en Colorado, Estados Unidos. A pesar de que la ley sigue prohibiendo cualquier tipo de uso.
«La ciencia ha avanzado y me parece que la prohibición y la punición de la tenencia de cannabis para uso terapéutico en la Argentina debe cesar», sostuvo la diputada del FPV Diana Conti acompañada de legisladores del Frente de Izquierda y del socialismo en una conferencia de prensa a la que asistieron médicos, investigadores, y familiares de pacientes que tratan enfermedades con derivados de la marihuana.
Países como Chile, Puerto Rico y Colombia dispone hace pocos meses de una legislación que autoriza la elaboración y venta de medicamentos derivados de la planta del cáñamo, a diferencia de Uruguay, donde está autorizado el uso recreativo de la marihuana.
«Los antecedentes empíricos revelan que la utilización de compuestos cannabinoides y químicos de tetrahidrocannabinol (THC) han tenido resultados positivos para el tratamiento de ciertas afecciones con el alivio de la ansiedad, reducción de las náuseas provocadas por la quimioterapia, y la disminución del insomnio”, detalla la propuesta presentada.
Un estudio de la Universidad de Washington revela: «Como mínimo 33 ensayos clínicos controlados científicamente publicados en Estados Unidos desde 1971 hasta 2009 confirmaron que la marihuana tiene efectos beneficiosos en condiciones médicas específicas».
La dirigente de izquierda Myriam Bregman manifestó que pelea desde hace mucho tiempo “por la legalización de la marihuana, cuya discusión se posterga por la excusa del narcotráfico». Si bien la diputada reconoció que son dos discusiones distintas, aseguró que “no hay motivo para seguir postergando el debate».
La Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2009 se expidió (El Fallo Arriola) en donde se reconoce la inconstitucionalidad en el castigo a una persona adulta por la tenencia de marihuana para consumo personal en el ámbito privado. Sin embargo muchas veces los fallos de la Corte no se aplican obligatoriamente a otros casos ya que no sientan jurisprudencia como en otros países.
El hablar de despenalización no quiere decir que se legalice el consumo y en cualquier lugar un ciudadano tenga el derecho de consumir, comprar o vender, como los grupos más radicales piden, sino que se plantea otra alternativa para no criminalizar al consumidor y abordarlo desde un aspecto médico o incluso penalizado de una forma más leve. Por ejemplo en España o en Jamaica pueden ser multados, o la obligación a concurrir a clases educativas como sucede en Portugal.
Las variantes son muchas, pero todas tienen como finalidad evitar caer con el mismo peso de la ley a los narcos y a los consumidores. Además tiene como principal argumento que, según un informe de de la Procuraduría de Narcocriminalidad, de la totalidad de las causas por infracciones a la ley de estupefacientes, sólo un 3% son por contrabando y el grueso de los tribunales archiva causas de consumidores.



