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MARIANO ROSA: Persiste el peligro letal del glifosato

Incansable en su labor de concientización sobre los peligros de  contraer cáncer que genera el uso de agrotóxicos,  se manifestó  Mariano Rosa,   coordinador nacional de la Red  “ Eco Socialista, sí a la Vida, no al glifosato” al ofrecer a  Comunas argumentos que revelan la insensibilidad del  Gobierno  que  impulsa un modelo productivo  anteponiendo las ganancias de las multinacionales, a  la salud  humana.

Por Gabriel Russo.

“ Todo lo que comemos y llega las verdulerías de los barrios esta fumigado con glifosato”- afirmó lapidario  Mariano Rosa, quien inició   su explicación  refiriéndose  a la denuncia contra  Monsanto por manipulación de estudios  sobre glifosato, un herbicida que   fue declarado como ’probablemente cancerígeno para los seres humanos’.

“Para entender lo que está pasando, hay que empezar diciendo que en la Argentina en los últimos 20 años de la aprobación de la primera  semilla transgénica en el país (1996) cuando el que estaba Felipe Sola al frnete del Ministerio de Agricultura.  Dicha semilla modificada  en laboratorio genéticamente, se  asimiló   como un avance y  la  comercializan varias empresas  internacionales.  Monsanto es el emblema porque tiene más  del 25 % del mercado mundial de ese tipo de semillas.

En Argentina se ha impuesto un modelo de producción donde  de alguna manera es un trípode, porque es siembra directa como lógica, la mecanización  en el campo. El trabajador rural prácticamente ha sido reemplazado por esto, y semillas modificadas genéticamente, que son  aquellas que resisten  todo incluso un veneno  letal  que le tiran para erradicar la maleza  que hay alrededor y  que es precisamente el glifosato.

Es una semilla   que resiste ese  veneno infernal. Monsanto  es la empresa comercializadora de las semillas junto con  este agrotóxico que se llama  gilfosato-(Roundup) la marca más conocida, . Van de la mano agricultura altamente mecanizada, semilla de laboratorio y agrotóxico que permite   aumentar los rendimientos por hectáreas, pero con fuertes consecuencias en materia de salud.

El 82 % del mercado mundial lo controlan tres empresas, una de las cuales es Monsanto, que ahora la compró la alemana Bayer, después esta Chemical  y Cargill. Ningún sector de la política tradicional cuestiona a estas empresas, parte fundamental del ingreso fiscal por un lado es el IVA, por el otro el impuesto a las ganancias y la tercera fuente son las retenciones a la exportación de soja, trigo y maíz transgénico que depende de este tipo de producción. Por tanto hemos tenido reuniones con distintos ministros  del área de Salud, el presidente de la Federación de profesionales de la Salud Argentina y  todo revela que hay un problema económico de fondo.

Hay experiencias  con otros tipos de cultivos  y  parámetros sin transgénicos, que  demuestran que hay rindes  superiores agroecológicos. No es ningún planteo utópico. Es utilizar el territorio fundamentalmente para producir comida y no como se está produciendo hoy en Argentina que es esencialmente forraje para alimentar los cerdos de China-porque ese es el destino- y biocombustible para la industria capitalista de los países centrales.

Hoy en la Argentina la  comida es cada vez más cara.  En cualquier verdulería en la Ciudad de B.Aires   se ve  que estamos importando verduras y hortalizas de los países más increíbles que antes se producían en San Pedro, por ejemplo. Hay un gran negocio  donde están involucrados distintos actores de la política tradicional, los Medios , y  que mueve millones.

Se dice que  mucha gente  ha muerto de cáncer por el glifosato. ¿hay alguna medición sobre la cantidad de enfermos?

Obviamente como parte de la cobertura estatal que tiene este negocio no hay  cifras  ni  relevamientos oficiales, todos son independientes y a pequeña escala.  El  Estado es el que tiene las estadísticas de los centros hospitales  del país y hay presiones sobre los directores de hospitales en las zonas más afectadas por las fumigaciones.  En muchos casos se adulteran las causas de muerte. En la provincia de Córdoba y Santa Fe, se muestran que las zonas con más densidad de fumigación de agrotóxicos, el corazón sojero del país, quintuplica en algunos  ejemplos, los   casos de muerte por cáncer en la población, lo cual está mostrando a pequeña escala que estamos frente a una situación tremenda.

Esto lo denuncio el Dr. Andrés Carrasco, que fue presidente del CONICET, vinculado  a la gestión del gobierno anterior,  el  abrió un debate a fondo del impacto en la salud de la población. Después el ministro  Barañao  le inició una campaña de desprestigio monumental contra Carrasco y lo termino condenando al ostracismo. Y el Dr. fue  quien desde la comunidad científica se animó a romper  con los códigos del silencio cómplice.

También hay funcionarios de este gobierno que pertenecen a Monsanto.

Claro  hasta le cambiaron el nombre al Ministerio , ahora es de Agroindustria. Hay ceos de Monsanto  y titulares de cámaras empresarias, que son cuadros  fundamentales de Buryaile.

Está muy fuerte aún la idea de Argentina, granero del mundo. Desde la generación del ’80 a la actualidad se insistió en nuestro país y es muy desigual el debate ideológico.

Todo lo que comemos y llega las verdulerías de los barrios esta fumigado con glifosato.

¿Seguro que es todo?

Por ejemplo lechuga y tomate pasan por el mercado central. Hace 7 u 8 años que el laboratorio de Bromatología de ese lugar  estaba encargado de tomar muestras para controlar  y no funciona más. Ya los productores pasan directamente a la distribución minorista en ese lugar y lechuga a y tomate  se riegan con agrotóxicos con aviones, esa es la verdad.

No se trata de multiplicar un discurso catastrofista.  Hay que exigirle al Estado que actúe en defensa de la salud pública de la gente.  Ellos pueden reemplazar el agrotóxico por  otras variables. El problema es que hay que cuestionar el negocio de estas corporaciones que tiene un peso enorme.

¿Hay alguna solución, cambia algo con la nueva Ley de semillas?

Lo empeora, porque la nueva ley  lo que hace es  legalizar una situación que Monsanto hace contratos  con Pymes a los que tiene de rehenes, y  están obligados a hacer contrato con esa empresa que les provee semillas, agrotoxicos y les cobra regalías por el uso de las semillas modificadas genéticamente.

La nueva  ley lo que hace es habilitar el patentamiento privado de las semillas como si fuera un CD o un libro., entonces hay un registro donde se patentan las semillas, modificadas en laboratorio  de Monsanto, son de su propiedad y entonces cualquier productor que las quiera utilizar tiene que pagar un impuesto.

 

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