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MARIA EUGENIA ALVAREZ:-¡Que se abracen!

Gracias al director de la película de “Las enfermeras de Evita”,  tuvimos acceso a  María Eugenia Álvarez,  una de las protagonistas  principales de la cinta que  acaba de estrenar. A sus 87 años, sintetiza  amor y vocación peronista, por su pasado al cuidado de  Evita hasta  el  último aliento, y su presente de preocupación por el futuro del país ,que la anima de pedirá todos: ¡Que se abracen!”.

 

Por Gabriel Ruso

¿Usted fue la enfermera que tuvo Evita en los últimos momentos?

Con la señora Eva Perón estoy desde el comienzo; desde  la operación quirúrgica de apendicitis,  y luego   en la segunda vez cuando comienza con su problema de salud tan comprometido que desgraciadamente tuvo un final tan cruel.

¿A qué médico Usted asistía?

Yo trabajaba en el Hospital Rivadavia. Después pasé a la Escuela de Enfermera.

¿Cómo era el trato que Usted tenía con Evita?

Era un trato normal,   la señora   era muy amable.

¿Hablaban  al margen de la enfermedad?

Hablábamos de los temas de la Fundación que a mí me tenían encantada porque era una obra tan humana, tan increíble proyectada por ella. Era lo que la desvelaba hasta último momento. Siempre  proyectaba cosas para la niñez y su patria.

¿Edad?

Yo tenía 22 años.

¿La idea política de ambas  era la misma?

Yo no  entendía nada de política,  pero me encantaba el General Perón, por mi padre que decía que era un  hombre importante para el país. Por medio de la radio y la Escuela de Enfermeras ya tenía el nombre de Evita. Era una  escuela importantísima porque preparó  enfermeras para todo el país. Después   fue cruel cuando la cerraron. Políticamente arrasaron con todo.

¿La escuela mecánica de la Armada no iba a ser un hospital de niños?

No lo terminaron, no lo sé pasé un día por ahí y me causó muchísima tristeza. En qué país estábamos,  por favor, pobre Argentina.

La revolución fusiladora eliminó todo lo que decía Perón…

Los militares eran argentinos nuestros, después todo ese desastre. Estos que gobernaron  en ese momento qué les pasó con la Patria.

Hoy en día espero que el gobernante que siga ,por favor,  que cuide lo hecho.  Ya es hora.

Ese es el ideal, los ciudadanos argentinos no los merecemos, sea de la clase que seamos.

Lo que está hecho ,  proyectado bien, seguirlo y lo que no, corregirlo.

Soy apolítica, pero estuve  fuertemente  ligada a  las obras de Evita, pero por Dios¡ que se abracen.!

Los argentinos somos complicados, la Argentina es maravillosa,

Un problema  básico es que creemos que siempre tenemos la razón y  el otro está equivocado. Este Gobierno hizo muchas cosas buenas…

Pero yo  quiero  la paz, a mis años que voy a cumplir 88, quiero tranquilidad y  que las cosas sigan para bien.

Las figuras de Evita y de Perón, lo digo por la Virgen de Luján, son dos seres humanos increíbles. Después vinieron  otros personajes, sigue la señora Presidenta, Evita decía las mujeres, al lado del hombre, pero si tienen que ser buenas políticas ingenieras, maestras.

Y yo deseo eso para la mujer argentina. Adoro la enfermería y no la olvido,  pero debe mejorarse la profesión y que alguien la reconozca.

No estamos reconocidas como profesionales. Julián Domínguez es una bellísima persona.

Todavía están luchando para que se profesionalice.

Buscaremos a un diputado para que presente ese proyecto.

¿La sorprendió el tema de la película?

Me sorprendió el director, él  es una maravilla. Amabilísimo, me encantó la forma  como dirigía todo.

Me llamaron por teléfono y a otras enfermeras – una de ellas lamentablemente falleció, y dijo que quería proyectar una película y trabajó muy tranquilo y correctamente.

¿Participan mucho tiempo en la película?

No quiero  contar mucho para que sea una sorpresa.

¿Qué le paso en el ’55?

Me dejaron  la Escuela. Alguien que  estaba en la Presidencia, venia de la General Perón.  Me llamaron dos veces de la Casa  de Gobierno- la “libertadora”,  para saber por qué pedía pasajes de avión. Y yo tenía que mandar a las dos sobrinas del Presidente Pastrana, dos  alumnas colombianas  de segundo año, que tenían que  ir para su país. Yo  ya sabía que el año siguiente  cerraban la escuela. Me defendieron como podían. Después me preguntaron por qué quería dos veedores de la Facultad y dije que era para la mesa examinadora .Además la disciplina porque los dos que vinieron estuvieron casi todo el tiempo de los exámenes  almorzando conmigo. Admirados. Mandan una nota diciendo que era la pequeña gran universidad de Enfermeras.

¿Hincha de que equipo era su padre?

Decía de River. La Bruna  vino a casa con  él, Mi hermana atendió  al primer hijito.

En Colombia conocí al señor Di Estefano. Le di un paquete de  yerba que tenía en las manos. Porque íbamos a tomar mate.  Veníamos del trabajo por el terremoto que ya  se había terminado. Íbamos  vía Panamá para la Argentina. Di Estefano se iba a España. Era divino. ¡Qué casualidades!. También conocí a un chico de San Lorenzo (Rial), alto muy buen mozo.

¿De fútbol hablaba con Evita?

Sí, Pero yo  tenía que ponerme la capa verde porque el señor Renzi  creo que era de “Ferrocarril Oeste”,  para que estuviera contenta a ver si  ganaba, le colocaba a la pobre perra la capita  verde, los 45 minutos de cada partido.

¿Y Evita?

No me acuerdo mucho, Pero el General Perón era de Racing. Yo fui a al estadio de Racing.

Cafiero tiró  una vez  que Perón era de Boca. Pero hubo una discusión entre Evita y Perón por Racing. El era de Racing.

Evita hablaba de todos los temas con el general,  cómo estaban los obreros, la Fundación, los proyectos que tenia.

La gente  hablaba sin saber cómo era  Eva Peró.  Ella no se agarraba la platita para ella.

Yo un día a las tres de la mañana le robé plata al general Perón. La señora Evita  me dijo:  Eugenia sáquese los  zapatos. Ya ella no estaba bien. Y ahora qué-respondí..

Vaya a la Secretaría del General,  hay un cuadro, tómelo de lado y verá una caja,   dé vueltas y tráigame una faja de dinero. Yo dije: Señora  mire que los perritos están durmiendo con el general y es muy cerca y el ruido de estas puertas antiguas  hará que se despierte. Usted vaya que no va a pasar nada.

Fui, pero temblaba .Corrí descalza por  allí.

¿Cuánto le robo a Perón?

Un fajo. ¿Y sabe para qué era? Ella tenía un sobre porque mi hermanita Rita le llevaba cartas que le escribían. Esa carta estaba sobre la mesita de luz.  Evita  puso  un dinero  en un sobre para una mujer de Santiago del Estero que tenía 8  hijos. Se lo dio a Rita para que lo entregue personalmente a la Señora.

Imagine  Usted que el general se despertara…

Es el día de hoy que lo tengo muy grabado. Me despierto en  las mañanas, y mi madre primero y Evita ahí firmes. Es una cosa que está  porque con eso no se juega. Me siguen dando vida.

¿Qué  le queda grabado?

Cómo trabajaba  Evita aún muriéndose. Cómo proyectaba las cosas de la Fundación. Un día me dijo, Ma.Eugenia desde Santiago Estero hasta Formosa hay que sacar a los chicos del monte, hacer   casitas, de tanto en tanto un hospital,  un policlínico y  escuelas.  Yo los vi cuando fui a las cataratas, chicos descalcitos.  Y  me acordé  de Evita, miré para otro lado y lloré. Eso no entiendo de  ciertos gobernantes.  Hay que ir a los montes, adonde iba  Evita.

Era criminal  lo que se estaba haciendo, y la República de los Niños el modelo lo llevó  Evita.

No sé qué le pasa al Señor Obama con la argentina, Menos mal que la Presidenta se le plantó.

Se creen que somos el patio de ellos.

Están preocupados porque la América del Sur esta hermana ahora. No soy política, solo  argentina, No  nos pueden someter, son somos ignorantes. Mire Ud. el señor de Bolivia que maravilla y la de Brasil. Hay que ir entendiendo  a los argentinos. Lo único que quiero es paz para esta patria querida porque quedan muchas cosas importantes.

Tuve la suerte que me dieron el premio con el señor presidente Néstor  que ahora está en el cielo…

Néstor y Cristina son la continuidad del gobierno de  Perón…

Quiero que cada uno piense  como quiera, pero que se respeten unos a los otros.

Más se los pido a las mujeres argentinas que están en el Senado y la Cámara de diputados, que se respeten.

Yo soy peronista, no acepté de la señora Perón, cuando a los 8 días de estar cuidándola quiso regalarme una casa y le dije  no lo voy a aceptar, porque estaba cuidando a esa mujer que yo entendía que le hacía  mucha falta a nuestra Patria.

 

 

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