MARCELO KOENIG: El peronismo y nuestra historia como país
Marcelo es escritor, docente en Historia Constitucional argentina y Latinoamericana, pero básicamente es militante peronista. Uno de sus tantos libros “Vencedores vencidos. Peronismo anti peronismo” da pie a esta charla radial.
Por Laura D´Onofrio
Recordamos el triste mediodía de 1955. ¿Cuál es tu recuerdo?
En la Argentina no hay valoración histórica de este punto de inflexión donde las clases dominantes demostraron que estaban dispuestas a matar gente para frenar el peronismo y cruzar la “ línea de sangre”. Una dimensión de la importancia de ese hecho es el ícono para toda la humanidad de la barbarie que fue el bombardeo a una población abierta en el marco de una guerra civil. Ese icono lo plasmó Picasso en su Guernica. Esos bombardeos que se hicieron sobre la localidad vasca.
Para darle una dimensión a lo que pasó esa tarde en Buenos Aires de un 16 de junio del 1955, digamos que ese día cayeron más quilajes de bombas que en Guernica. Realmente fue un ataque no solamente cobarde, sino sin límites, en dos tandas, la primera tenía como excusa matar a Perón, la segunda fue directamente contra el pueblo que se iba juntando en la plaza de mayo.
Un texto relataba que la gente miraba los aviones esperando que fueran a tirar flores y se juntaban más en la Plaza de mayo…
Fue tremendo y recién en el ’83 podemos decir que esa historia terminó en la Argentina, pero la violencia como forma de reproducción de las contradicciones se instaló a partir de la voluntad de las clases dominantes por eso es tan nefasta la teoría de los dos demonios que plantea que la cuestión de la violencia es voluntad ajena al pueblo de dos o tres militares u organizaciones . Eso es una mentira y no se puede poner en la misma bolsa a aquellos que resistieron a la sucesión de dictaduras y de falsas democracias, con aquellos que usaron el terrorismo de estado para matar gente.
¿Por qué tanto odio al peronismo?
Creo que como bien definía William Cook. El peronismo es el” hecho maldito del país burgués”. El peronismo siempre con esa impronta de representación, pero también de vocación de poder. Lo que diferencia al peronismo de la izquierda dogmática es la vocación de poder que lo que hace, es hacerlo más peligroso a diferencia de una izquierda testimonial, casi funcional al propio sistema. En cambio el peronismo va por todo de querer transformar las situaciones y defender al pueblo.
Lo que mejor expresa ese odio es una pintada en un hospital del barrio norte con una chica de 33 años diciendo viva el cáncer. Es el mismo odio que expresan ahora cuando hablan de Cristina, cuando usaban tanta misoginia en las consignas.
Al sintetizar sus reflexiones y conceptos ideológicos, Koenig señaló:
“tenemos que reflexionar en esta Argentina que hoy tenemos cómo sintonizamos otra vez con la esperanza de nuestro pueblo que quiere volver a una etapa en que se ganan más derechos y no como ésta en la que se pierden más”.
Acerca de su libro “Una nueva constitución para todos”, y la necesidad de que ésta sea cambiada de forma urgente. El escritor apuntó:
“Solución no hay nunca. Ese libro es sobre la Constitución del ’49, pero no hay solución mágica. Soy un convencido de que es una deuda pendiente de los 12 años maravillosos que nos dieron Néstor y Cristina la nueva Constitución.
Sobre la situación del peronismo hoy día, consideró:
“se están ordenando los melones. No tenemos que pensar este proceso político como identidades acabadas. El peronismo es fuerte y el liderazgo de Cristina no es cosa de su voluntad, sino lo que el pueblo le asignó como rol histórico y eso habla de lo que Cristina es.
Hemos construido una fuerza de descamisados en todo el país, y en las barriadas de cualquier ciudad o pueblo de la Argentina, preguntan qué va a hacer Cristina aún cuando no la puedan votar.



