LORENZO PEPE: “La justicia social es del peronismo”
Con gran sentido de pertenencia y pasión militante, habló con Comunas Lorenzo Pepe, un histórico dirigente peronista sobre el pasado y el presente, en el cual reivindicó la lucha actual que impulsan los trabajadores, a su criterio, los más débiles frente a los poderosos que hacen foco en la “grieta” como una novedad.
Por Gabriel Russo
¿Fuiste o sos militante peronista?
Ese es el lugar de nacimiento de todo personaje que se dedica a desarrollarse política. Empecé siendo muy pibe. A los 14 años mi viejo me llevó el 17 de octubre del 45, imaginarás que el óleo sagrado en mi frente, desde el punto de vista de mi ideología, me lo puso el propio Perón cuando apareció en el balcón a las 11 y media de la noche. Desde entonces quedé prendido.
Como no tenía 18 años no podía afiliarme y me hice adherente a una agrupación ferroviaria peronista que era una Unidad Básica y a su vez entré también como Revisor de cuentas, pero me dieron el lugar hombres que ya tenían 55 años y durante un lapso de tiempo de casi 2 años escuché, aprendí de los viejos, de la gente mayor que habían atravesado un buen pedazo de la vida, así que estoy muy agradecido por mis maestros que me enseñaron a militar con cierta premisa que hay que respetar.
¿Cuál es la historia de militante que te quedó grabada, esa que podés repetir todos los días?
La conmovedora que toma dimensión cada día que pasa el tiempo, fue aquel 17 de octubre. Yo estuve ahí, me llevó mi viejo. No fui voluntariamente. Hoy andá a pedirle a un pibe de 14 años que te dé la mano, te dice: papá no me hagas pasar vergüenza.
Y mi viejo me daba la mano y no había ningún espacio para la discusión, había que tomarlo de la mano. Desarrollé mi actividad política y sigo haciéndolo con las escuelas que mi finada mujer fundó. Hay tres escuelas, la universidad nacional Tres de Febrero, que es de mi autoría, los Tribunales Federales, las tierras para los trabajadores ferroviarios previo a la concesión para evitar perderlas, los trabajadores y sus casas, en fin, sigo militando, pero la militancia que grabo seriamente fueron esas 10-12 horas que estuvimos paraditos, lo más cerca que pudimos llegar en los escalones de la Catedral de Buenos Aires.
Aparte estabas de pantalón corto…
No, me había puesto los pantalones largos y había que mojarlos, – era comer una pizza, tomar una cerveza y después se comía un postre llamado sopa inglesa. No sé si aun existe-.
En algunas pizzerías bien de barrio todavía existe.
Ese fue el momento, después hubo pasajes producto de una larga vida dedicada a las cosas en las que creo. Para mí la bandera irrenunciable es la justicia social y me conmueve cada vez que los compañeros pelean por ella y trato de ayudarlos. Como ahora ya casi no puedo poner mucho el cuerpo porque ando con alguna dificultad motriz con bastón, que no me da ninguna vergüenza decirlo porque es el paso de los años. La gente puede hacer una mueca, pero lo digo porque es así. Estuve en la última marcha, caminé dos cuadras, era todo lo que podía hacer y entre los compañeros con mucho cariño, cosa que me emociona mucho.
¿La semana Santa del ‘87?
Esa fue una fuerte militancia hecha por el pueblo de la República sin distinción ideológica que es muy significativo, por eso me pareció tan prudente que la dirección de Cultura del Senado de la nación,- no éramos mas de 120 personas, cuando deberíamos habernos juntado 100 mil para recordar una fecha en la que casi se derrumba el sistema institucional-. La gente ganó la calle para defender la democracia.
¿Lo que pasó ese día la mayoría lo hemos visto por TV o leído en diarios, pero qué podes agregar ¿el peronismo realmente salvó a Alfonsín?
No fue así, Alfonsín se tradujo en la representación de la voluntad popular, fuimos a defender al sistema institucional, republicano, a las leyes de la nación, o sea, fuimos por una cosa un poco más allá de la figura presidencial, aunque él representaba el poder ejecutivo, sin duda, y con el paso del tiempo, la figura de Alfonsín se agranda porque no arrugó, entregó cosas que después la gente se enteró, pero aquello de que ¡Felices Pascuas, la casa está en orden!, le devolvió a la gente muchísima tranquilidad. Centenares de miles.
Sí, estuve en La Plaza…
Yo era diputado de la nación, había viajado con mi mujer a las Cataratas de Iguazú y cuando llego al hotel había un llamado de la Cámara de Diputados, que el presidente de la cámara me convocaba-con nombre y apellido- a estar en Buenos Aires. Recién había llegado, el avión que me llevó estaba demorado en la pista, esperándome para que me volviera.
¿Elisa Carrió ya estaba?
No, Carrió apareció mucho tiempo después. La historia de Carrió es para estudiosos de la sociología y de la sicología, porque ella llega representando al pueblo del Chaco y después de vivir aquí en esa calidad, toma la “ciudadanía”, es decir se hace la ciudadana de la Capital Federal y hoy está discutiendo entre la provincia de Buenos Aires, que no sé por qué este doblete… En la época que yo era diputado no se podía hacer eso, o estaban en un lado o en el otro, en los dos no se podía. Acá pareciera que ahora si. ¿Los chaqueños como la recordarán a Carrió?…
No sé, pero conozco algo del Chaco y siempre me nombran la tragedia de Margarita Belén, donde murieron militantes y ella nunc a movió un dedo por eso…y era la representante de la provincia.
Si, fue horripilante. Y no solo eso, cuando eso creo que ya era Secretaria del Juzgado Federal.
Claro entró en el Juzgado en 1981 de la mano de la dictadura… y tenía cargo parecido a secretario de juez en el ‘82. No era un cadete…
Claro era un cargo relevante.
Y podía mover algo si quería…
Pero no quiso. Como ahora con los vaivén que ha tenido en la política. Ella es un personaje digno de ser estudiado por especialistas.
¿Cómo ves la actualidad?
La grieta no la inventó ni el peronismo ni el kirchnerismo. En todo caso si hay alguna grieta, es que algunos se han encargado de profundizarla. Yo en el Senado dije con todas las letras. ¿Por qué tanta descalcificación sobre aquellos que son los más débiles. Se reúnen los trabajadores porque son los más débiles y quieren el sindicato porque necesitan de una fortaleza que a los poderosos no les hace falta. Acá los muchachos de Clarín, o los sojeros, o los que fabrican las maquinas agroindustriales, esos no necesitan defensa de nadie, tienen mucho poder, hay mucha guita. Acá los pobres son los que necesitan estar unidos y tener en alto las banderas de la justicia social.
Nosotros compartimos las tres banderas, ya nadie más puede decir que somos dueños de la independencia económica, soberanía política y la justicia social, pero la justicia social es nuestra, es del peronismo. Esta no la entregamos. La pueden usar, si es que la usan. Y por esta justicia social está muy bien que la gente proteste y reclame.



