Sociedad

Leandro Vainberg:   Una historia motivadora, tras el filo dorado de los platos de lujo.

 

 

 

Por  Margarita Pécora B.   –

 

HOTELGA 2026 se asemeja a un puerto luminoso, donde cada año el empresariado hotelero, gastronómico y turístico arriba para reabastecerse no solo de productos, sino de energía y optimismo. Es  como un muelle de esperanzas, un espacio donde las crisis se transforman en oportunidades y las mareas turbulentas en corrientes de crecimiento.

Allí,  puntual, estaba   VOLF,  como un galeón dorado, resplandeciente en su stand  repleto de platos y cristalería de lujo,  como aquel que navegó mares embravecidos sin  quebrarse , ni perder jamás su rumbo.

¿Cómo se explica esa resistencia? Leandro  Vainberg –Director de  VOLF S.A   sonríe con astucia a la pregunta de Comunas:   “La clave está en escuchar al cliente, en ser bomberos cuando hay incendios,  y marineros cuando hay tormentas. Siempre estamos, siempre seguimos  remando y sacando a otros a flote”.

La empresa no solo vende cubiertos, vajilla o cristalería de lujo,   ofrece confianza.  “Somos compañeros de ruta”, dice Leandro. “No estamos únicamente para cobrar una factura, sino para reponer, para sostener, para apagar incendios cuando el gastronómico lo necesita. Esa es nuestra verdadera misión, más allá del producto”.

Con más de 140 artículos en stock permanente, VOLF es como un mercado flotante que nunca se vacía. “Tenemos cubiertos, vajilla, cristalería, para café, té, cocina… todo lo que el hotelero y el gastronómico requieren. La variedad es nuestra bandera, y la calidad, nuestro timón”.

Leandro recuerda que la empresa tiene 107 años de trayectoria:  “Son más de un siglo de tempestades, crisis, gobiernos de turno, cambios de reglas. Y aquí seguimos. Yo llevo 27 años en la compañía y aprendí que la única manera de sobrevivir es nunca bajar los brazos”.

Le preguntamos de dónde saca el optimismo  para  mantenerse, mientras  un  número alarmante de  comercios del rubro  gastronómico, hotelero y del turismo, se  están viendo obligados  a cerrar. “Es experiencia, pasamos tsunamis, tormentas eléctricas y sequías-señaló  en términos simbólicos.  “Algunos quedaron en el camino, pero nosotros seguimos navegando. No culpamos al gobierno de turno, no nos paralizamos. Ajustamos velas y seguimos adelante, porque el cliente necesita que estemos firmes”.

Este año, en Hotelga, VOLF trajo novedades: “Presentamos platos con filete dorado, como los de la abuela, pero resistentes al horno, microondas y lavavajillas. Es tradición con modernidad. También nuevas líneas de cristalería y cubiertos superiores. Siempre buscamos sorprender, porque el gastronómico nos empuja a innovar”.

Leandro viaja, observa, escucha. “Estuve en España, Italia, otros países. Vi productos que aquí no estaban y los trajimos. Muchas veces no es decisión propia, sino demanda del cliente. El gastronómico nos dice: ‘Necesito esto’. Y nosotros respondemos. Esa es la dinámica que nos mantiene vivos”.

 

La demanda se comporta como un mar cambiante. “Algunos clientes históricos cerraron, lamentablemente. Pero surgieron nuevos. Y ahí estamos, acompañando. No es solo vender, es formar relaciones. Somos compañeros de viaje, como dije antes. En las buenas y en las malas, VOLF está presente”.

“A veces digo que soy bombero. No porque me guste apagar incendios, sino porque es parte de la tarea. El cliente tiene un problema, y ahí estamos. No es solo vender y cobrar. Es estar, acompañar, sostener”.

–Pero el mercado gastronómico argentino enfrenta desafíos enormes…

“Sí, es un año complicado. Pero nada que no hayamos pasado antes. Esto también va a pasar. Mientras tanto, ajustamos: si hay que dar más descuentos, se dan. Si hay que dar más plazo, se da. Nos adaptamos”.

La resiliencia de VOLF es como un acero templado. “Si antes traíamos 100 productos nuevos, ahora traemos 40. Pero los traemos. No dejamos de innovar, aunque sea en menor escala. Porque el cliente necesita novedades, necesita sentir que seguimos avanzando, aunque el contexto sea difícil”.

“Difícilmente me veas bajar los brazos”, dice Leandro. “Porque VOLF no es solo una empresa, es una historia. Una historia de tempestades y de soles, de crisis y de triunfos.

 

 

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