
Por Bret Sinclair –
La democracia fue una creación griega donde se discriminaba a gran parte de la sociedad, pero igualaba a las clases altas para la obtención del poder. El peronismo reflexionó sobre el formato y la incluyó en sus veinte verdades como solución para las mayorías. El poder solo la tiene en cuenta para la dominación y el saqueo permanente. Cuando cayó el proceso militar, creíamos que la democracia era la solución para todos nuestros problemas. Fue un rato. Pronto se comprendió que, con el voto, autorizábamos a una casta a endeudarnos, desprotegernos, hambrearnos y hacernos muy difícil la vida.
A este concepto le suma Aram Aharonian, en su obra El asesinato de la democracia, lo siguiente: “Una democracia que, sin embargo, en suelo propio, nunca existió realmente, al menos para las mayoritarias minorías que habitaron y habitan este país. ¿O es que acaso los pueblos indígenas, los negros, las mujeres o los inmigrantes disfrutaron de iguales derechos y oportunidades desde y posteriormente a la revolución de 1776 en Estados Unidos o después de la revolución de mayo en estos lares?”.
Este sistema de poder sirve solo en las repúblicas, pero no para los ciudadanos, sino para aquellos que están tras las riquezas de otros países. La república como factor de poder ha fenecido, ha fallecido. No hallamos en ninguna potencia este sistema garantizado por una democracia no representativa.
¿Acaso desde 1983 a la fecha usted está conforme con la república? División de poderes dicen que es lo establecido. No sabemos qué se divide, solo sabemos que no es verdad. Poderes que en la práctica son manejados por uno solo. Ejecutivo, judicial y legislativo: esa es la división sustentada por una falsa democracia donde usted no elige, sino opta.
¿Acaso el Congreso desobedece a Milei? ¿Se enteró de alguna medida judicial que contradiga al presidente? Ni se va a enterar.
Casos de corrupción en la Argentina sobran, y atañen al Ejecutivo, que solo será atacado por el poder judicial cuando aquel pierda el poder, nunca antes. Si diputados o senadores contrarían a Milei, este decreta que siempre tiene razón. Y si el decreto no sirve, un llamado al juez de turno para que opere con la Corte Suprema de Injusticia es la solución para que pueda dormir tranquilo.



