IGNACIO COPANI: Melodía, estilo y compromiso
Por Margarita Pécora.
El hijo de Tita-la de las galletitas- anda desde los 8 años con una guitarra al hombro. Conoce por causa del exilio buena parte del mundo, y no puede ocultar que le duele y mucho, la realidad de esta Argentina que sufre. Ignacio Copani es un cantautor comprometido con las obras que compone arrancadas al alma y traducidas en el gemir de su guitarra. De su diálogo con Comunas, previo a su actuación en La Máscara mañana viernes a las 22.00 hrs, son estos fragmentos:
Consultado sobre la crisis que experimentan las Pymes-y que le toca de cerca por el negocio familiar de las galletitas de su madre, Copani comentó:
“Es un esfuerzo terrible porque además una Pyme no suspende trabajadores, o abre o cierra. Tiene un plantel siempre justo y con una productividad intensa. Esa situación la vivo también la desde mi micro emprendimiento. El que va al teatro va a ver que hay luces que se prenden, que las opera alguien, que hay sonido, un local que alguien alquiló, lo armó y lo opera alguien, y que lo usufructúa cantando. Así que hay toda una movida que nos cuesta mucho sostener a todos, para que se mantenga que las entradas tienen que ser populares, que no sea prohibitivo ir a pasar un rato con un cantautor.
La invitación es mañana viernes a las 22.00 hrs. en el teatro La Máscara, ´- confirmó Copani-
“Lo más importante es el contenido que podés ofrecer, trato de seguir haciéndolo con intensidad mientras tenga alguna idea y energía para expresarla.
De tu discografía donde sobresalen “Sálvese quien pueda”, “Gatillo fácil”, “Contragolpe”, “Dos en uno”, entre otros ¿cuál es el que más profundamente te ha llegado y has recibido mayor receptividad por parte del público?
Sin dudas, el primero y el último. El primer disco porque me dio la chance de poder mostrar más allá de mis conocidos, mi repertorio. Pensar que es un disco de 1988 donde no se podía subir un tema y echarlo a volar al mundo de las redes sociales. Ni siquiera existía el CD, tenías que grabar el disco, así que era un escalón bien difícil. Y siempre también el último porque es el compendio de todo lo que viviste y que querés manifestar en tantos años.
Ya casi han pasado 30 años del primer trabajo discográfico, pero con la misma motivación, con una musa inspiradora que puede cambiar de colores o enmascararse según la época pero siempre trasmite lo elogiable vs. lo nocivo que podemos tener en una sociedad como la nuestra. Siempre esa musa inspiradora bastante lejos de las sábanas y más cerca de la vereda y de la realidad cotidiana.
Muchas veces recibimos una crítica injusta, de que “el artista no se tiene que meter en política”, y quién tiene que hacerlo, creo que hay obras artísticas que reflejan momentos de la humanidad mucho más altos que una canción de Copani, pero siempre está ahí el arte para las épocas de censura, de dictadura o para épocas como ahora con dificultad para comunicar la gran obra que hay de nuestros creadores, pero con muy pocas plataformas para que se entere la gente.
Vos calculá que un cartel en la calle o un centímetro en un diario, o un minuto de radio o TV, nos cuesta lo mismo a un trovador, que a una empresa de celulares multinacionales. Así es muy difícil que podamos hacer las mismas propagandas que hacen ellos, y en eso va una crítica a las entidades oficiales de comunicación y de cultura que a veces se ven más tentadas en convertirse en productoras de shows y llevar espectáculos a algún lugar, y no nos ofrecen ni ese minuto ni ese segundo ni ese centímetro que precisamos para comunicar. No se hacen responsables de esa desigualdad que tenemos.
Finalmente Copani compartió con Comunas su reflexión sobre el arte comprometido y con un regalo musical de su autoría, sintetizó su cercanía a dos grandes trovadores cubanos, como son Silvio Rodríguez y Pablo Milanés:
“Muéstrale un tema de Silvio a tu hijo”,–señaló Copani refiriéndose a esta canción suya-, “es como el deber de convertirnos nosotros en difusores culturales—enfatizó y recordó a la audiencia:
“Mañana, primero que todo, a las 17.00 horas es la marcha para exigir la aparición con vida ya de Santiago Maldonado. Voy a estar ahí y después me voy a La Máscara a las 22.horas.
¿Y el domingo?
Claro, a las urnas. Es una cita con la democracia. Nos costó mucho conseguir ese tan sencillo hecho que es poner el voto en una urna, que aunque la participación uno crea que es ínfima, suma para que todos se puedan manifestar, más en un momento como éste que tiene que ser decisiva la voz del pueblo para que paren de verduguearlo”-concluyó Copani-.



