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GLADYS CROXATTO: Desde chica junto a un grande

Cuando era muy chica tuvo contacto con alguien muy famoso. Fue secretaria de Arturo Jauretche, pensador, escritor y político que es, y seguirá siendo reconocido como una de las figuras más relevantes de las letras y la política argentina. Gladys Croxatto desgrana recuerdos y reflexiones que ofrecemos en esta síntesis.

Por Gabriel Russo.

¿Cómo conociste a Jauretche?

Es una historia divertida, de jóvenes, improvisada y novedosa. Yo estaba en la Facultad, estudiaba derecho, y viene un chico que me pregunta si sé escribir a máquina, graciosamente en ese verano había ido a la Pitman- y aprendí máquina al tacto. Esa habilidad me llevó a Jauretche, que estaba buscando a una piba para que lo ayude a trabajar.

Venía de una enfermedad Jauretche- era un gran fumador- él decía que nació con el siglo.- lo divertía cuando contaba que había visto el desarrollo de todos los medios de transporte, desde el caballo hasta los más modernos como el avión, etc. Tenía cosas que lo significaban como una marca de su origen en un pueblo de campo en la provincia de B. Aires.

Jauretche nació en el campo, pero no era el clásico campesino.

Su madre era directora de escuela de principios de siglo, se llamaba Angélica, era maestra y para la época era mujer bastante aguerrida y él me decía con mucho orgullo que los ingresos de la casa provenían del trabajo de la madre. Su padre tenía trabajos esporádicos. Lo contaba con mucho humor.

Pero tanto el padre como él siempre andaban cortos de dinero…

Nunca investigué el patrimonio de Arturo Jauretche. Después de su muerte, como abogada hice su sucesión que consistía en los Derechos de autor, pero estaba más ligado al hecho que durante la dictadura de la Libertadora, como el había sido presidente del Banco provincia, le imputaron no sé qué cosa que no le pudieron probar, y estaba inhibido, es decir no podía tener bienes. Recién le levantaron la inhibición en el ’73, pero fue un largo periodo, y supongo que se habría defendido muy bien.

Una vez íbamos con Clarita su mujer y él hablaba de cuando era joven y el valor de adquirir ciertas cosas pequeñas e hizo una semblanza muy bonita donde tenía claras las cuestiones metafísicas y la sensibilidad ante el paso del tiempo. Yo recién empezaba mi carrera y pisar la casa de Jauretche y conocerlo fue fundamental en mi vida.

Ibas al departamento de Esmeralda, imagino en esa época con minifalda…

Por supuesto era la época también de las medias de color. Jauretche tenía un gran sentido de ubicación de lugares, cierto sentido cartográfico.

Yo venía de una familia de hijos italianos, abuelo paterno que había hecho dinero, con propiedades, tanto es así que mi padre ingresó a la Marina de Guerra. Yo nací cuando papá tenía 60 años. Y el peronismo siempre me había caído bien, llegué a tener libros del peronismo para la escuela Primaria, siempre tuve claro desde muy niña el sentido de injusticia y desigualdad porque mi madre era de origen proletario.

Cuando llego a la casa de Jauretche ya me reivindico como peronista pese a las tendencias en la Universidad que no habían llegado. Llegué a la casa de Jauretche en el año justo del proceso de nacionalización graciosamente en la dictadura de Onganía. Después de la noche de los bastones largos se van muchos profesores de la universidad que se había formado tras la caída de Perón, una universidad muy tecnocrática y elitista.

¿Si tenés que comparar los años que viviste con Jauretche, con la actualidad, ves cierto parecido?

Creo que son épocas absolutamente distintas. Llego a la casa de Jauretche en 1967, poco después se produce el Mayo francés, en 1969 se produce acá el Cordobazo. Mucha gente en el imaginario histórico junta ambos acontecimientos. Pero en realidad son obreros estudiantes unidos… hoy esos fenómenos de ebullición sí, hay gente en la calle, pero deprimida.

Si, son marchas cortas y fragmentadas…

Si hubo grandes marchas como las del 24 de marzo, potente, pero la que me conmovió fue la de la Mujer este año realmente con una fuerza que me alegró por mi género que sea capaz de producir estos eventos, y he visto mujeres pobrísimas que marchaban con una fuerza que me hace pensar que es un movimiento muy fuerte. Algunos teóricos dicen que del movimiento femenino van a salir nuevas formas de lucha y enfrentamiento. Y las luchas femeninas producen fenómenos diferentes al movimiento obrero que está en decadencia. Hoy cada sindicato parece un mundo aparte. A veces resulta crítica la polarización y división.

Siguen siendo funcionales al poder económico. El antiproyecto que empezó en la Argentina en el ’76 tuvo un paréntesis en 2012- 2015. Hoy volvió de la mano de Macri.

No cabe dudas que es la continuación de los proyectos neoliberales con la formalidad que tienen en la época, no es lo mismo el proyecto del 76, que Macri que uno podría decir que es el poder económico lisa y llanamente.

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