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El “Sandra Cabrera” realizó una radio abierta para evitar el desalojo – R. Lambert

Los profesionales del Centro de Salud para trabajadoras sexuales, vecinos, pacientes y referentes de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar) llevaron a cabo ayer una radio abierta y corte de calle para evitar el desalojo del lugar.

Por Romina Lambert.

Según contaron sus propios trabajadores, el alquiler de 9 mil pesos del Centro de Salud, que es abonado por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, no se paga desde hace 8 meses y el dueño del inmueble ya envío carta documento.

El establecimiento se encuentra ubicado en calle 1 entre 67 y 68. Es una zona estratégica porque se encuentra accesible para las trabajadoras sexuales de la zona, y el mes que viene cumple 10 años. Es el único de estas características en América Latina, co-gestionado por el gobierno provincial y una asociación sindical de meretrices, y cuenta con un equipo que presta servicios de clínica médica, pediatría, ginecología, obstetricia, infectología, enfermería, trabajo social, psicología, promoción de la salud, personal administrativo y de limpieza.

El Ministerio destinaba un presupuesto bimensual de 30 mil pesos para cubrir todos los servicios y el alquiler de la casa. A partir de la asunción de María Eugenia Vidal, se dejó de depositar ese dinero y el dueño del inmueble está a un paso de desalojar. La respuesta de la cartera provincial fue “que es un costo” y dio una única opción: municipalizar el centro. De esta manera, los profesionales tendrían que ser trasladados para trabajar en el Centro municipal de referencia en VIH Nº 13, de calle 41 entre 10 y 11. Así, en los hechos, el Centro Sandra Cabrera dejaría de existir.

Los trabajadores del lugar rechazan esta opción y solicitan que se abone lo adeudado y se busque un edificio más apto para atención primaria. “Nuestra postura es defender este lugar porque tiene un sentido que esté ubicado acá y hace diez años venimos construyendo no sólo con las trabajadoras si no también con los vecinos y las instituciones del barrio”, expresó la trabajadora social del centro, Soledad Martínez.

La titular de Ammar, Georgina Orellano indicó: “Estamos muy preocupadas porque las nuevas directivas de Salud de la Provincia no han demostrado un compromiso real para garantizar la continuidad”.

En la misma línea, Orellano sostuvo que desde el Ministerio les dijeron que no podían mantener un centro que atiende a unas 80 trabajadoras sexuales por mes mientras que el resto de los pacientes son vecinos, muchos provenientes de los hogares de niños que hay en el barrio: “Nos dicen que para eso está el hospital”.

Según detalló la titular de Ammar hace tres años atendían a unas 400 trabajadoras sexuales por mes pero que el número cayó a partir del cierre de los lugares privados donde trabajaban. Sin embargo, “El centro se conformó pensando en una atención de calidad, no de cantidad”, aseveró.

El nombre de la institución es Sandra Cabrera y se le puso en honor a la secretaria general en la sede de Rosario de Ammar que fue asesinada en el año 2004. Aún hoy el crimen sigue impune. Luchó por los derechos de las trabajadoras sexuales y denunció la corrupción policial y judicial.

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