Duro informe: durante la gestión de Milei se cerraron más de 24 mil empresas y cayeron 266.000 empleos registrados

Alertan por 25.000 PyMEs menos y una crisis peor que la pandemia: “Milei es más letal que el Covid”
Un reciente relevamiento elaborado por la organización FUNDAR reveló que, desde el inicio de la presidencia de Javier Milei hasta la fecha, el país sufrió el cierre definitivo de 24.437 empresas y la destrucción de 266.000 puestos de trabajo registrados.
El estudio enciende las alertas en el movimiento obrero, ya que expone serias dificultades en la subsistencia del entramado empresarial local y un impacto devastador sobre el empleo formal, que se distribuye de manera transversal en diversas regiones y sectores productivos de la Argentina. De acuerdo con el reporte, la tendencia destructiva no se detiene: tan solo en el último mes cesaron su actividad 257 firmas, elevando la cifra a 13.166 compañías menos si se analiza el comportamiento de los últimos doce meses.
El quiebre de una tendencia histórica
Al realizar una comparación histórica entre diferentes administraciones, los gráficos de FUNDAR demuestran que el quiebre de tendencia tras el cambio de gobierno de finales de 2023 fue drástico. Mientras que el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner evidenció un crecimiento en la cantidad de empresas, con una caída transitoria por la crisis internacional de 2008-2009 para luego recuperarse, las gestiones siguientes mostraron dinámicas distintas. El periodo de Mauricio Macri se mantuvo relativamente estable en sus comienzos hasta el desplome ocasionado por la crisis cambiaria de 2018, y la administración de Alberto Fernández sufrió una fuerte contracción en 2020 debido a la pandemia, logrando luego una recomposición que fue solo parcial.
La actual etapa se caracteriza por un preocupante fenómeno de transiciones hacia la informalidad. Entre 2023 y 2025, la pérdida de los 266.000 empleos en blanco contrastó con un notable incremento de 346.000 puestos en el sector no asalariado (cuentapropismo) y una suba de 33.000 empleos no registrados.
Al respecto, el director de Fundar, Daniel Schteingart, explicó este corrimiento laboral en una entrevista brindada a Infobae en Vivo Al Mediodía: “Si bien en lo que nosotros podemos medir, que es el empleo asalariado, se pierden puestos de trabajo, esa persona no se puede quedar cruzada de brazos porque se muere de hambre. Pasa quizás al trabajo no registrado o al trabajo no asalariado”, explicó.
Industrias en jaque y el mito de los sectores extractivos
El desglose sectorial confirma que la industria manufacturera sufrió la desaparición de 2.500 empresas. Los motivos de esta sangría combinan transformaciones tecnológicas, como el avance de plataformas de transporte que desplazaron a las agencias de taxis tradicionales con personal bajo relación de dependencia, y persianas bajas en comercios, servicios y ciertas ramas agropecuarias.
Ante las promesas del gobierno de una reactivación impulsada por los sectores energéticos, Schteingart cuestionó el mito del derrame en el empleo. Si bien la actividad extractiva en Vaca Muerta y la minería incrementaron el Producto Bruto Interno (PBI) casi un 20% durante el actual mandato, el nivel de empleo en estos sectores se ubica 8.800 puestos por debajo del inicio de la gestión. El especialista aclaró que los nuevos proyectos mineros o petroleros no logran compensar los puestos destruidos en cuencas tradicionales, como la de Comodoro Rivadavia.
En este sentido, el director de FUNDAR, subrayó que, “petróleo y minería son sectores que te pueden mover bastante la aguja del PBI, pero te van a mover muy poquito la aguja del empleo y de la cantidad de empresas. Argentina tiene 46 millones de personas, de las cuales 21, 22 millones forman parte de la PEA, y el petróleo y la minería, sumados formales, no llegan a cien mil empleos. La industria manufacturera tiene dos millones y medio de empleados”.
Apertura de importaciones y el fantasma del RIGI
La política tributaria del Gobierno nacional profundizó la asfixia del sector fabril. El informe cuestiona que, para contener la inflación, la gestión económica optó por disciplinar los precios locales mediante la reducción de aranceles y la apertura de importaciones. Desde FUNDAR señalan que se priorizó beneficiar al producto extranjero en lugar de aliviar la carga fiscal interna para otorgar competitividad a las fábricas del país.
En este escenario, el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) aparece como un peligro de primarización económica. Al permitir la libre importación de insumos y bienes de capital con arancel cero, los beneficios se concentran en el bloque extractivo, pero sin encadenamiento con el resto de las pymes nacionales. “Si la locomotora va sin nada de vagones, estás en un problema porque te vas a una economía extractiva clásica, te vas más a Perú que a Noruega”, graficó Schteingart.
Con una caída del 8% en la producción industrial en los últimos dos años, ubicando a la Argentina como el país con mayor retroceso global en este rubro junto a Hungría, el empleo crece a un ritmo sumamente inferior al de la población activa. El diagnóstico final de los expertos describe una realidad alarmante: el desempleo estructural avanza y, fundamentalmente, «el cordón umbilical que va de crecimiento económico a empleo y empresas está roto», señaló Schteingart.
FUENTE. MG



