“Del sable corvo al discurso torcido: Milei se dio el gusto de jugar a San Martín”

En Santa Fe, durante un acto en el Campo de la Gloria, en San Lorenzo, el Presidente elogió a los Granaderos y, en un discurso tergiversado justificó su decisión de llevarse la espada del Museo Histórico Nacional para que sea custodiada por el Regimiento en Palermo.
El presidente Javier Milei encabezó en Santa Fe el acto para conmemorar el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo. Con el sable corvo del general José de San Martín en sus manos, el mandatario logró su objetivo de blandir la espada que sacó del Museo Histórico Nacional.
“Hoy consagramos en este acto el retorno del sable corvo del general San Martín al Regimiento de Granaderos. Se trata de la espada que trajo libertad a tierras que solo conocían el sometimiento. El sable no es un objeto histórico más, no es una pieza neutra de exhibición”, manifestó el mandatario en su discurso en Campo de la Gloria, donde se desarrolló el acto principal.
Tras una semana polémica que tuvo como protagonista al sable corvo, una orden de traslado y hasta una medida cautelar presentada por los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero, Milei sostuvo que la espada “es probablemente el símbolo material más poderoso de la nación argentina. Es un objeto que porta una historia, una promesa y una misión”.
“Nunca falta la crítica infundada de los que se creen los dueños del pasado”, agregó, en el marco de un discurso que refuerza un revisionismo sesgado por una mirada unilateral de los procesos históricos.
Paradójicamente, también en la semana en la que se anunció el Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíproco (ACIR) firmado con Estados Unidos -definido por los especialistas como un nuevo paso en una estrategia de subordinación y dependencia de la economía argentina respecto de EEUU- el presidente mencionó que “honrar a San Martín es lograr que nuestra nación se sienta verdaderamente libre y grande como él lo hubiera deseado”.
“Hoy la Argentina también está contribuyendo a enderezar un mundo torcido. Y el sable corvo nos lo recuerda con su brillo y presencia. Por eso, ¿quién mejor para custodiar este legado que el cuerpo de Granaderos a Caballo, sus legítimos protectores por derecho y por historia?”, sentenció.
A partir de ahora, el sable del Libertador se podrá ver en el Regimiento de Patricios, Avenida Luis María Campos 554, de miércoles a domingo y feriados, entre las 11 y las 19, con entrada libre y gratuita.
Traslado del sable corvo
El sable fue removido del MHN este sábado temprano por un conjunto de Granaderos a Caballo, mientras afuera un grupo de manifestantes protestaba en contra del traslado.
Esta semana, el Presidente firmó el Decreto 81/2026, publicado en el Boletín Oficial para retirar la espada del prócer del edificio de la calle Defensa. La decisión, indicaba el documento, busca “asegurar su adecuada guarda, conservación y custodia permanente” de la histórica pieza.
La medida generó un gran rechazo. Primero con la renuncia de la directora del MHN, María Inés Rodríguez Aguilar; luego con historiadores que aseguraron que la institución cuenta con las condiciones necesarias para cuidar la reliquia; y también los herederos de Juan Manuel de Rosas -a quien San Martín legó su sable-, quienes se presentaron ante la Justicia para evitar el traslado.
Disputa judicial
Mercedes Terrero, María Rosa Terrero, Sebastián Terrero, Candelaria Domínguez Cossio y Malena Terrero, descendientes de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino -herederos del sable corvo- pidieron que se implemente una medida cautelar.
“Se solicita se ordene la prohibición de traslado del sable referido, ordenando la inmediata suspensión de cualquier acto tendiente a trasladar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional, con sede en la calle Defensa 1600, Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, decía la presentación.
Los herederos argumentaban que “cualquier modificación respecto del destino del sable corvo alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación, como también violaría el cargo oportunamente asignado como condición en la donación, que fuera aceptada por el Estado Nacional”.
La Justicia Federal rechazó el jueves último una medida cautelar que habían presentado los descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero para evitar el traslado del sable corvo.
La jueza Macarena Marra Giménez, a cargo del Juzgado Contencioso y Administrativo Federal Número 12, no dio por probada la postura que sostiene que la donación del sable corvo haya sido “con cargo”, es decir, como obligación accesoria impuesta al Estado, en este caso, relativa al lugar de guarda, el Museo Histórico Nacional.
La historia del sable corvo
San Martín legó su sable a Juan Manuel de Rosas en 1845 como reconocimiento de la batalla de la defensa de la soberanía nacional luego de la batalla de la Vuelta de Obligado.
Rosas llevó el sable a su exilio en Inglaterra y lo guarda en un cofre con la trascripción de la cláusula de donación: “A mi primer amigo Juan Nepumoceno Terrero se entregará la espada que me dejo el Excelentísimo Señor Capitán General don José de San Martín. y que lo acompañó en toda la guerra de la Independencia”.
Muerto Nepomuceno, el sable queda en manos de Máximo Terrero, hijo mayor del matrimonio y esposo de Manuela Rosas, quienes lo donaron a la Nación Argentina en noviembre de 1986, al aceptar el pedido del fundador del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, y manifestando su voluntad expresa de que la espada fuera depositada en dicha institución.
En 1967, el sable fue dado en custodia al Regimiento de Granaderos durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, pero en 2015 fue restituido al MHN por decreto de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
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