CHUPAMEDISMO A LA EUROPEA- Por Margarita Péccora B.
Probablemente no exista en el glosario del lunfardo, el término chupamedismo, pero es fácil percatarse que proviene de un adjetivo que ya se ha popularizado en la Argentina, como es el chupamedias, y que se corresponde con la persona aduladora, que alaba de forma exagerada e interesada, a alguien para conseguir un favor o ganar su voluntad.
A veces el chupamedias se excede a tal punto que vende su alma, sus principios y hasta la Patria.
Si algo manchó los hermosos espectáculos y desfiles patrióticos por el Bicentenario de la independencia, fue la invitación presidencial al ex Rey de España Juan Carlos I, a la celebración, un gesto que levantó muchas ronchas y fue considerado por muchísimos argentinos como una ofensa y hasta una provocación de parte del primer mandatario de La Rosada.
Junto a ello, su desafortunada expresión, cuando dijo que los líderes de la independencia hubieran sentido angustia de tomar la decisión de independizarse de España. Y no hay dudas que Macri lo dijo para congraciarse con el viejo Rey.
Al referirse a los próceres de la independencia Macri dijo textual: «Deberían tener angustia de tomar la decisión, mi querido rey, de separarse de España».
Y como era de esperar, la desacertada afirmación hizo que explotaran las redes sociales. Los mensajes traducen vergüenza, ira, humillación y no me atrevo a repetir los calificativos que se ganó el presidente, desde cipayo hasta recordarle de la peor manera a quien lo trajo al mundo…
“Invitar precisamente al ex Rey de España, justo el día de los 200 años de independencia, a estar presente en la firma recordatoria del acta, en la casa de Tucumán, donde se proclamaba la independencia de la corona española, realmente es un agravio al espíritu de los patriotas”- concuerdan muchos de los mensajes que también hacen referencia a palabras del Papa Francisco sobre «La Patria no se vende».
Pero este no es el único desacierto discursivo cometido por Macri en medio de este coqueteo servil con la Corona y con Europa. Se le suma el pedido de acuerdo Mercosur-Unión Europea, argumentando que “en América Latina somos todos hijos de europeos, y que eso es una oportunidad para el organismo poder expandirse hacia nuestra región”.
Esto lo dijo Macri en su reciente gira por Europa, a la cadena alemana Bloomberg.
Y no solo es una afirmación desafortunada, cargada de superficialidad , sino que entraña un gesto ruin y servil, que hiere la sensibilidad no solo de los argentinos sino de todos latinoamericanos.
Si bien es cierto que el Imperio español y el portugués fueron los primeros en realizar la conquista de nuestra América Latina, y que España fue la potencia que mayor presencia colonial nos impuso, no es totalmente cierto que “todos somos hijos de europeos”, en todo caso, esa herencia todavía duele, más allá de que la actual generación de españoles quisiera hacer borrón y cuenta nueva del asunto, y no hacerse cargo de la codicia de sus antepasados que tanto saqueo y muertes nos produjeron.
Es cierto que la raza argentina se ha visto mezclada con la de otros migrantes europeos fundamentalmente italianos y españoles, y que muchos de estos descendientes por idiosincrasia, se aferran a ese origen, pero no olvidemos que la etnia argentina se armó con una mezcla de criollos españoles/guaraníes que vinieron con Garay, con decenas de razas indígenas diferentes de la región Santafecina.
Además, la decisión presidencial, de invitar al ex Rey de España Juan Carlos I, a la celebración el Bicentenario de la Patria, contrastó fuertemente con la ausencia de mandatarios de importantes naciones de nuestra región, en los actos que han tenido lugar en Tucumán, y reafirmó que el mandatario argentino prefiere avanzar con los ojos puestos en el Viejo continente, dando la espalda a los países vecinos que han estado luchando arduamente por la integración, para justamente dejar de ser no solo el patio trasero de los Estados Unidos, sino también de la región europea donde las grandes transnacionales amasan la intención, no precisamente de ayudarnos a construir progreso y desarrollo soberano , sino a esquilmar los recursos que tenemos y perpetuar el sometimiento.



